Presiones sobre La Geria: abandono, extracciones y turismo
El diagnóstico del Plan Especial revela que existen 33 puntos distintos e ilegales de extracción de picón que afectan a más de 17 hectáreas
El avance del Plan Especial de La Geria incluye el diagnóstico ambiental del paisaje protegido, que revela los problemas actuales a los que enfrenta este espacio que pueden alterar tanto el medio ambiente como su biodiversidad. A su vez, el estudio ambiental estratégico, incluido en la documentación sobre el avance, señala que “en las últimas décadas, el Paisaje Protegido de La Geria muestra algunos signos de deterioro” e identifica como principales presiones el abandono agrario o pérdida progresiva de cultivos, el impacto visual de infraestructuras auxiliares, la presión urbanística, deficiencias en el saneamiento, el cambio climático y la falta de un instrumento de gestión actualizado.
Este estudio ambiental dibuja un escenario con menos viticultores y menor producción, lo que genera el deterioro del paisaje agrario tradicional, con muros y hoyos sin mantenimiento, así como depósitos de acero inoxidable al aire libre, tendidos eléctricos aéreos no regulados, edificaciones sin acabado exterior, pistas sin ordenar, edificaciones que no se ajustan a las tipologías tradicionales, ampliaciones no reguladas, turismo no planificado, carencias en depuración de aguas residuales vinculadas a bodegas y viviendas rurales con el consecuente riesgo de contaminación de suelos y acuíferos, unas condiciones de aridez persistente, limitación de agua, incremento de temperaturas, mayor riesgo de erosión del suelo volcánico si se pierde cubierta vegetal o una legislación específica no acorde a las exigencias legales actuales ni a los recientes reconocimientos internacionales.
En los tomos dedicados al diagnóstico del espacio natural, las amenazas son aún más. Una de ellas es la pérdida de biodiversidad. Los motivos principales de esta pérdida son las extracciones de picón, el turismo de naturaleza intensivo, el senderismo y tránsito de vehículos por senderos y pistas no autorizadas, además de las actividades deportivas de gran afluencia, la presencia de especies exóticas invasoras, el abandono de actividades agrarias, la fragmentación de hábitats por carreteras y pistas, la pérdida de bebederos y aljibes y los envenenamientos por agroquímicos.
“Entre los principales procesos que pueden alterar esta biodiversidad está la extracción de picón para su uso en las labores agrícolas, tanto en la preparación de los enarenados artificiales, como en la construcción”, señala el documento, si bien se da la paradoja de que las canteras en desuso son uno de los principales hábitats de cría para la lechuza majorera. Sobre esta actividad dice el documento que hay una proliferación de pequeñas extracciones realizadas de forma no sistemática, junto a caminos o laderas vinculadas a fincas agrícolas. “Los efectos derivados de estas actuaciones son significativos sobre la geología y sobre el paisaje, provocando alteraciones morfológicas y cromáticas con modificación del relieve”.
No existe ninguna cantera autorizada pero sí se observan huellas de extracciones en todo el territorio protegido, tanto antiguas como actuales. El documento identifica 18 zonas extractivas que ocupan una superficie de 17,2 hectáreas en 33 puntos distintos: 10 en los alrededores de Montaña Negra, una en Uga, tres en Tinasoria, una en El Sobaco-El Islote y 18 en Montaña Blanca. Estas últimas son de reducidas dimensiones, mientras que las de Montaña Negra suman hasta 13 hectáreas, con una sola de más de cuatro hectáreas.
También se habla en otro apartado de que “la proliferación de puntos de extracción por todo el ámbito del Paisaje Protegido de La Geria, ha alterado de forma significativa el marco geológico y geomorfológico original” así como de afecciones o destrucción de hábitats de interés comunitario.
Otro de los problemas ambientales tiene que ver con los residuos, con escasa frecuencia de recogida y contenedores con una tipología que no se adapta al espacio. En cuanto a las aguas residuales, “se ha constatado históricamente la existencia de situaciones de insuficiente regularización administrativa en materia de vertidos, siendo necesario avanzar en la adecuación progresiva de estas instalaciones”, en referencia a las bodegas.
El abandono agrícola provoca la degradación del suelo y, por lo tanto, de su capacidad productiva y su menor rentabilidad. En dos o tres años, desde que una finca “deja de atenderse, la degradación paisajística es patente”. El abandono es generalizado pero se concentra, especialmente, en las áreas al Sur y al Este. Más concretamente, en las siguientes zonas: Montaña Chupaderos, entre la Montaña Guardilama y Caldera de Gaida, Vega de Tegoyo, en torno a Cerro Tegoyo y zonas vinculadas a los conos de La Montañeta, Montaña Tesa y Montaña Blanca, y al Norte y Este de Montaña Guatisea.
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Edificación localizada dentro del espacio natural protegido sin acabado exterior.
Hoyos
“Si a esto se une el hecho constatado de que el característico cultivo en hoyos de La Geria no resulta rentable por el alto coste de su mantenimiento, con un gran aporte de tareas manuales que no pueden realizarse de forma mecánica, esto deriva en el abandono de fincas o en la transformación de los cultivos, adoptando otros sistemas con mayor rentabilidad”, dice el documento, que apunta que las transformaciones de los sistemas de cultivo ocupan una superficie de casi 800 hectáreas. La transformación se produce de hoyos a zanjas o bien incrementando la densidad de los hoyos y cambiando así la transformación del paisaje agrario tradicional “que es unos de los fundamentos de protección del Paisaje Protegido”.
El abandono agrícola degrada el suelo y su capacidad productiva
Mientras que el nivel de integración de las explotaciones agrarias en el medio es muy alto, “no ocurre lo mismo con las transformaciones agrarias que se están produciendo a consecuencia de buscar formas de incrementar el nivel de rentabilidad de las explotaciones, que rompen con la armonía paisajística existente”.
Las terrazas o bancales se consideran alteraciones ligadas a la agricultura “que han generado un impacto tanto sobre la morfología original, como sobre el paisaje”. Otros problemas ambientales son la utilización de materiales diversos como palés, vallados metálicos, contenedores de obra, plásticos, bidones, aljibes en superficie, paneles solares, etc., “sin ningún tipo de criterio de integración paisajística” y ajenos al diseño tradicional, además de una disposición incontrolada de residuos, movimientos de tierra y extracciones de material.
Turismo
La actividad turística genera “dinámicas territoriales poco satisfactorias para la sostenibilidad del área”, con consecuencias como la ampliación y compactación de las pistas y senderos, el incremento del consumo de agua, cuya capacidad de obtención es “muy compleja”, la degradación de flora y fauna, molestias por ruido o degradación y transito descontrolado en la zona de Las Grietas. Según el documento Movilidad Sostenible en La Geria, “emerge una contradicción entre las demandas de aparcamiento de los turistas y los propios rasgos del paisaje y la preservación de la zona”.
En los últimos tiempos “la facilidad de acceso al Espacio Natural Protegido ha provocado un aumento notable de la presión humana, impulsada por el auge del turismo verde o rural, el tránsito descontrolado de guaguas, las caravanas de jeep-safaris y la celebración de competiciones deportivas”. Este incremento de actividades genera amenazas graves que resultan difíciles de evaluar con precisión, ya que sus efectos suelen ser indirectos y tardan tiempo en manifestarse.
Los principales daños identificados son la alteración del medio físico: modificación de las condiciones geológicas y ecológicas originales del terreno, pérdida de biodiversidad (como la recolección ilegal de la especie aeonium lancerottense), destrucción de hábitats naturales, fomento de la introducción de especies agresivas ajenas al entorno o una demanda para la ejecución de cuartos de aperos desvinculados de las edificaciones residenciales en zonas de vega que “están propiciando un cambio en el paisaje, que aunque sutil, es creciente”.
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Los sistemas de cultivo transformados ocupan casi 800 hectáreas
Existen otros problemas diversos, como que la red de abastecimiento de agua no alcanza para todos los usos “dependiendo en gran medida de soluciones individuales y del suministro mediante transporte”, los problemas con los tendidos eléctricos y las torres, con cinco lineas distintas en la zona, las colisiones de aves y los impactos paisajísticos.
Otros problemas son los vinculados al patrimonio cultural “por la falta de concienciación por parte de los residentes y de los visitantes” ya que “se aprecia un gran desconocimiento sobre el patrimonio cultural, siendo la información, en muchos casos, confusa e inexacta”, en concreto en relación a los yacimientos arqueológicos, sin delimitar y sin paneles informativos que destaquen su valor científico. “Los elementos etnográficos y arquitectónicos, gran parte de ellos se encuentran en muy mal estado de conservación y alterados sin ningún criterio histórico”.
Paisaje
Otro problema es la pérdida de calidad paisajística, que es el principal atractivo de La Geria: las zanjas y hoyos más concentrados, la red viaria, el alumbrado público, las antenas de telecomunicaciones, la acumulación de residuos sólidos y escombreras o la existencia puntual de piscinas. “La introducción de estos elementos antrópicos contribuye a la ruptura de la textura homogénea del paisaje agrícola y a la pérdida de su coherencia formal” y “se hace imprescindible una protección activa y eficaz frente a estas alteraciones, reforzando los mecanismos normativos y de control urbanístico, para garantizar la preservación del carácter único y singular de La Geria”, dice el texto.
El principal impacto sobre el paisaje se ha producido por la proliferación de la actividad edificatoria, eminentemente residencial y desligada en general de la actividad agrícola: excesos de volúmenes y del número de plantas, con incidencia muy localizada y que afecta a muy pocas construcciones o edificaciones inacabadas.
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Diagnóstico
En el Diagnóstico ambiental se dice que “por sus propias características ecológicas y por la presión antrópica, se trata de un ámbito frágil, con sistemas geomorfológicos dinámicos” y que la protección y las medidas que se establezcan en la siguiente fase del Plan “determinarán la conservación de los recursos, no solo atendiendo a los principios de sostenibilidad y equidad, sino también, a la acción climática para asegurar la resiliencia de la biodiversidad frente a un clima inestable”.
De las 36 unidades de territorio caracterizadas en el diagnóstico, 21 presentan una problemática ambiental relacionada con la alteración de las condiciones geoecológicas originales, hay cultivos abandonados en 24 unidades ambientales; 17 presentan una problemática relacionada con la estética y adecuación ambiental de las construcciones; 18 con las infraestructuras y los equipamientos, 13 con el tendido eléctrico y tres con los núcleos de población y las bodegas.
Cuatro unidades ambientales presentan una alta calidad visual del paisaje, 22 presentan una calidad visual del paisaje moderada y diez unidades ambientales tienen una calidad visual del paisaje baja. El 43 por ciento del ámbito del espacio natural presenta una calidad para la conservación natural muy alta o alta, una cuarta parte una calidad moderada y el porcentaje restante, casi un tercio, presenta una calidad para la conservación natural baja y muy baja.
















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