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Menores en Lanzarote: hace falta una atención individual para garantizar la integración

De los 600 menores llegados en 2021 quedan 140 en los recursos que ha puesto en marcha el Cabildo, mientras se decide si se abre el centro de Pardelas Park

Saúl García 2 COMENTARIOS 14/01/2022 - 05:41

“La realidad te da en la cara aunque no la quieras ver. Estamos como nunca hemos estado”. La consejera de Bienestar Social del Cabildo de Lanzarote, Isabel Martín Tenorio, es la responsable de la atención a los menores de edad que llegan en patera a la Isla. En 2021 han llegado casi 600 a Lanzarote.

Algunos se han podido derivar a otros lugares, otros se han convertido en mayores de edad y otros están con familiares. A mediados de diciembre seguía habiendo 120 de estos menores en el albergue de La Santa y otros 25 en Yaiza, en dos chalés. Las dos infraestructuras las gestiona el Cabildo.

Las niñas y los que son muy pequeños están alojados en los centros para menores nacionales, en Arrecife. Hay niños de entre siete y 11 años y hasta dos bebés de cuatro y ocho meses.

La mayoría son de Marruecos aunque este año han llegado muchos niños de países como Costa de Marfil, Sierra Leona, Gambia, Guinea Conakry o Senegal.

La atención a los menores se hace en recursos que ha tenido que poner a funcionar el Cabildo, con fondos propios y con subvenciones nominadas del Gobierno canario. El que iba a abrir el Gobierno, en Órzola, en Pardelas Park, “es necesario”, según señala la consejera.

El Ayuntamiento pidió al Juzgado medidas cautelares para que no se abriera porque consideraba que no es una infraestructura adecuada. El Juzgado ha aceptado esas medidas cautelares, pero tendrá que decidir en breve si se puede abrir o no como centro de acogida.

Martín Tenorio considera que está en perfectas condiciones y cumple con todas las características para la acogida, incluso mejor que el albergue de La Santa: “Era necesario para redistribuir a los chicos en función de sus perfiles”.

Para la consejera, “lo ideal sería tener recursos más pequeños donde se pudieran llevar a cabo estrategias de formación e integración, porque la saturación no es beneficiosa para la formación de los chicos. Se necesita una atención más personalizada. Cuanta mejor atención, menos posibilidades hay de que se integren perfectamente en la sociedad”.

Martín Tenorio habla del buen ambiente que hay ahora en La Santa. Hubo algún problema al principio cuando se alojó allí a algunos chicos que eran mayores de edad, pero ya se solucionaron.

“Lo que dicen los técnicos es que, si tuviéramos un centro de menores nacionales como el de La Santa, habría muchos más problemas y conflictos”, señala la consejera.

El centro que no se ha abierto en Órzola tiene capacidad para 30 personas. Estaba previsto que en diciembre se derivaran a Fuerteventura o a Gran Canaria a otros 22 chicos. Los traslados solo se hacen entre islas de la misma provincia, y de forma muy especial a algún punto de la Península.

“Lo ideal es distribuirlos, buscar soluciones y pelearte para encontrar plazas”, dice la consejera. Pero no es fácil: en Gran Canaria hay más de 2.200.

El periodo para determinar la minoría de edad, cuando hay duda, es más largo de lo recomendable. Se puede alargar entre tres y cinco meses, y en ese periodo los chicos ni pueden ir al instituto ni pueden hacer nada.

El proceso pasa por varias fases: primero, la Policía hace una criba visual (al principio no la hacían y se mezclaron mayores de edad); después, el Servicio Canario de Salud hace las radiografías para determinar la edad por los huesos; luego, el forense redacta un informe y la Fiscalía decreta si es menor de edad. En ese espacio de tiempo, los chicos están “aparcados”.

“Por mucho que queramos hacer, nuestros recursos formativos son limitados”

Desde el Cabildo creen que lo ideal sería que se acortara lo más posible ese trámite, porque ayuda a comenzar a escolarizar a los chicos. En el centro de La Santa, los jóvenes comienzan a aprender español y lo aprenden muy rápido, pero no tienen muchas más actividades. Juegan al fútbol, aunque de momento no les permiten federarse.

Ahora, el Ayuntamiento de Tinajo va a iniciar un programa de actividades de ocio e inserción con un presupuesto de unos 70.000 euros. Duermen en habitaciones de entre seis y 10 personas y se tuvo que acondicionar el salón de actos como dormitorio.

Los chavales van a diferentes institutos en toda la Isla. No todos están matriculados en Tinajo. Se distribuyen, aunque no ha habido grandes problemas de convivencia con los vecinos del pueblo. “Por mucho que queramos hacer, nuestros recursos formativos son limitados”, asegura la consejera.

El problema aparece cuando cumplen 18 años porque tienen que abandonar esos recursos y enfrentarse a la vida adulta, sin apenas estudios o formación y sin muchos apoyos. En la Isla hay una asociación, Tribarte, que apoya a los que siguen estudiando, en pisos, pero ese recurso alcanza a una minoría.

El Cabildo va a adjudicar ahora de nuevo el servicio de gestión de estos centros a una empresa, aunque este paso se ha retrasado porque se recurrió el concurso, cuya adjudicación se calcula para unos 80 chavales cuando ya hay 120.

Por otra parte, la consejera destaca que en la Mesa sectorial de infancias, juventud y familia, en la que está presente el Ministerio y todas las comunidades autónomas, además de los cabildos con voz pero sin voto, “solo hablamos de menores Ceuta y nosotros, para los demás el problema casi no existe”. Solo dos comunidades, Cataluña y País Vasco, dijeron que tienen las puertas abiertas para recibir algunos de estos menores, pero ha habido pocas derivaciones.

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