ECONOMÍA

Canarias y Yaiza prorrogan un año el convenio del servicio de camellos en Timanfaya mientras tramitan uno nuevo

La encomienda de gestión seguirá vigente hasta el 19 de agosto de 2027, después de que el Ayuntamiento solicitara inicialmente una ampliación de cuatro años

Diario de Lanzarote 4 COMENTARIOS 31/08/2026 - 07:58

El Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Yaiza han prorrogado hasta el 19 de agosto de 2027 el convenio para la encomienda de gestión del servicio de transporte en camello en el Parque Nacional de Timanfaya, mientras se tramita un nuevo acuerdo que revise y actualice las condiciones de esta actividad.

La adenda de prórroga, publicada este lunes en el Boletín Oficial de Canarias, amplía durante un año la vigencia del convenio suscrito el 19 de agosto de 2022 entre ambas administraciones.

El Ayuntamiento de Yaiza había solicitado el pasado 30 de abril una prórroga expresa de cuatro años adicionales y manifestó su compromiso de continuar ejecutando el convenio de acuerdo con las condiciones técnicas, de seguridad e higiene establecidas.

Sin embargo, el director-conservador del Parque Nacional de Timanfaya informó el 12 de mayo de que la Dirección General del Medio Natural había promovido una memoria técnica sobre el servicio de paseos en camello.

Los resultados de ese trabajo, recoge la adenda, "ponen de manifiesto la conveniencia de revisar y actualizar el contenido del Convenio vigente, incorporando nuevas medidas y criterios técnicos adaptados a la situación actual del servicio y a la normativa aplicable".

El mismo informe señala que se encuentra en tramitación la redacción de un nuevo convenio que incorporará las conclusiones y propuestas derivadas de esa memoria técnica.

El director-conservador del Parque Nacional de Timanfaya propuso limitar la prórroga a un año para revisar y actualizar las condiciones del servicio a partir de una memoria técnica

Por este motivo, el director-conservador consideró adecuado acordar una prórroga limitada a un año, plazo destinado a culminar la redacción y tramitación del nuevo convenio y mantener mientras tanto la continuidad del servicio.

El acuerdo original de 2022 establecía una duración de cuatro años y contemplaba la posibilidad de una prórroga expresa de otros cuatro, sin que la vigencia total pudiera superar los ocho años.

La adenda firmada el 17 de agosto mantiene inalterado el resto de las cláusulas del convenio.

El acuerdo de 2022 encomienda al Ayuntamiento de Yaiza la prestación del servicio de transporte de visitantes en camello en el Parque Nacional de Timanfaya, mientras que la Administración autonómica mantiene la supervisión general de su funcionamiento.

La actividad se desarrolla en el ámbito del Echadero de los Camellos y comprende la Senda de los Camellos, el área de descanso, la vereda de acceso desde Yaiza y el aparcamiento.

El servicio puede alcanzar una capacidad máxima de 210 camellos simultáneamente en periodos de máxima afluencia

El convenio establece que el Ayuntamiento es responsable de organizar el servicio y cobrar las tarifas a los usuarios, mientras que los propietarios de los animales deben disponer de la correspondiente licencia municipal.

Las condiciones fijadas en 2022 contemplan, entre otros aspectos, requisitos de seguridad, sanidad animal, uniformidad, mantenimiento, capacidad de carga y organización de los turnos.

El servicio puede alcanzar una capacidad máxima de 210 camellos simultáneamente en periodos de máxima afluencia, con hasta 140 animales en circulación y otros 70 en el área de espera del Echadero.

El Ayuntamiento de Yaiza desarrolla la organización y gestión de esta actividad desde 1986, cuando suscribió un contrato administrativo con el entonces Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza para regular provisionalmente el servicio de transporte de turistas en camello en Timanfaya.

Comentarios

El Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Yaiza han decidido prorrogar hasta 2027 el convenio que permite los paseos en camello en Timanfaya, mientras preparan un nuevo acuerdo para revisar las condiciones de la actividad. Pero quizá la pregunta no debería ser cómo mejorar las condiciones para que los camellos sigan transportando turistas, sino por qué seguimos utilizando animales como atracción turística en pleno siglo XXI. El propio Gobierno reconoce la necesidad de revisar el servicio. Y las cifras son difíciles de ignorar: el convenio permite hasta 210 camellos simultáneamente, con 140 en circulación y otros 70 esperando. Que una actividad pueda regularse y someterse a controles veterinarios no significa que tengamos que mantenerla indefinidamente. Se nos habla constantemente de sostenibilidad, conservación y respeto por la naturaleza. Timanfaya es un Parque Nacional, no un decorado turístico. ¿Es realmente coherente defender esos valores mientras utilizamos animales para transportar visitantes? Nadie debería demonizar a los trabajadores que viven de esta actividad. La responsabilidad corresponde a las administraciones, que tienen capacidad para planificar una transición hacia un modelo turístico que no necesite animales. La tradición no puede ser una excusa para no evolucionar. Timanfaya merece conservar su paisaje. Y los animales, dejar de ser parte del espectáculo. Abandonemos está horterada tercermundista de una puñetera vez
Conservar una tradición no significa conservarla eternamente. A veces, respetar el pasado consiste precisamente en reconocer que ha llegado el momento de superarlo.
Si el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Yaiza consideran necesario elaborar una nueva memoria técnica, revisar las condiciones y redactar un nuevo convenio, deberían explicar públicamente qué problemas han detectado, qué medidas consideran necesarias y, sobre todo, si han estudiado seriamente la posibilidad de eliminar progresivamente el uso de animales.
Hay que proteger a quienes actualmente dependen económicamente de esta actividad, estableciendo un periodo de transición, alternativas laborales y nuevas formas de participación en la actividad turística del municipio. No hace falta demonizar a los trabajadores ni convertirlos en enemigos. Ellos no son el problema. El problema es una decisión institucional. Porque llamar "tradición" a una actividad no la convierte automáticamente en buena. Y llamar "servicio" a una actividad no elimina la responsabilidad de preguntarnos qué estamos haciendo con los animales que participan en ella.

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