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Barco busca agua para sobrevivir

Será la primera vez en ochenta años que una lancha costera de madera vuelva a bogar por la marina de Arrecife

Foto: Manolo de la Hoz.
M.J. Tabar 4 COMENTARIOS 13/06/2018 - 05:26

Un nuevo barco se ha construido siguiendo el trazo tradicional de la carpintería de ribera, pero con pequeños cambios en la estructura (popa de espejo, más manga) para que sea más manejable que las que remolcaban los antiguos pailebotes para pescar. Esta no irá a vela: se moverá con el entusiasmo de ocho remeros y un patrón.

De la botadura de esta lancha no sólo están pendientes en Lanzarote, también en Galicia, Barcelona, Guipúzcoa, Puerto de Santa María, Chile, Italia, Cartagena de Indias y en muchas ciudades de mar y astillero. La criatura, que todavía no tiene nombre, es el resultado de 400 horas de trabajo y aprendizaje desarrolladas en la Escuela de Arte Pancho Lasso, gracias a la financiación del Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Lanzarote, al apoyo de la Universidad de La Laguna y del centro de estudios artísticos.

El curso es el resultado de casi veinte meses de llamadas, esperas y reuniones. Primero con el Ayuntamiento de Arrecife, interesado en organizar la formación pero que finalmente no pudo aportar la partida presupuestaria necesaria “porque tuvo que utilizarla para la Casa de la Cultura Agustín de la Hoz”, explica Agustín Jordán, maestro carpintero de ribera. Él, cien por cien pasión y persistencia, llamó entonces al Cabildo de Lanzarote, que ocho meses después del primer contacto confirmó su apoyo al proyecto. No es casualidad que la barquita de la Asociación de Amigos de la Carpintería de Ribera de Lanzarote, fondeada en el muelle de la Pescadería, se llame La Resistencia.

A mediados de mayo, la consejera de Patrimonio, Carmen Rosa Márquez, y el consejero de los Centros de Arte, Cultura y Turismo, Echedey Eugenio, entregaron los diplomas a la decena de alumnos, de entre 18 y 40 años, que se han formado en este arte tradicional durante un año. Se comprometieron a estudiar la forma de organizar un segundo curso para construir otro barco y poder hacer regatas. Para la botadura del primero no dieron fecha. “Dijeron que iban a guardarlo a la espera de tener un segundo barco”. Esa frase, y la imposibilidad de confirmar una fecha de botadura, ha generado preocupación.

“El barco debe ir al agua para terminar de formarse, si no la madera se abrirá”, explican. El agua del mar se encarga de terminar el calafateo, el cierre de las juntas del barco que en este caso se ha hecho con algodón y masilla. “Meterlo en un garaje es como quemar un árbol o dos: uno de morera y otro de sapelli. La madera necesita curarse en el agua, si el barco no se bota, se agrietará”, añade Antonio Montes, que además de alumno de Agustín es profesor en la escuela. Está “muy decepcionado” con la intención que les comunicó el Cabildo de meter la embarcación en un garaje a la espera de organizar un segundo curso.

“El objetivo del curso es que la gente de Arrecife vuelva al mar, que los jóvenes quieran saber más de la historia del puerto”

Francisco Javier Rodríguez se dedica a la ebanistería y recuerda que a la gente le gustan mucho los deportes de mar, pero que no todo el mundo tiene una chalana. “Ver esto en la marina tiene que ser un espectáculo”. “Este es un barco construido a la antigua, de remo, sin motor. ¿Dónde está la recuperación de las tradiciones y el sentido ecológico del Cabildo?”, se pregunta el carpintero naval Roberto de León, preocupado por el deterioro que sufrirá si no va al agua.

No sería tanta la inquietud si en el currículo de las instituciones insulares no existieran tantos episodios de aplazamientos, retrasos y bloqueos provocados por mecanismos burocráticos o por prioridades políticas que atentan contra la funcionalidad de las cosas. Del Islote de Fermina al nunca visto Museo del Mar, mencionan los carpinteros apoyados en las bandas de la embarcación, de nueve metros de preciosa eslora.

Esta debería ser una historia de barcos y de patrimonio naval, de historia portuaria y de planes para el futuro, pero al menos durante un tiempo se ha convertido en una historia sobre procedimientos administrativos. La estupefacción de Felip Martín, el más joven del grupo, lutier y estudiante de Artes Plásticas, es proporcional a su frustración y más o menos similar a la del resto de sus compañeros. “Si haces un instrumento y no lo pruebas, no sabes como suena. Esto es igual. Si no va al agua, el curso no tiene sentido”.

“El barco no lleva medias tintas: o se le da cariño o se le maltrata”

La iniciativa de Agustín Jordán tiene tres objetivos: fomentar el remo para que la gente de todos los barrios de Arrecife “vuelva al mar”, para que los jóvenes “quieran saber más de la historia del puerto” y para recuperar la construcción de barcos tradicionales de madera.

Arrecife no tiene proyecto cultural que explique su nombre ni su marina. Los barcos se van para el fondo de la bahía sin que quede más rastro que la memoria que conserva la gente que conoce Naos como la palma de su mano. Algo incomprensible habida cuenta de que Arrecife vive y sobrevive gracias al mar: antaño, de la pesca y las salazones, ahora, del turismo de cruceros.

“En 1992 reparé yo una lancha costera y la hice falúa, la Estrella Marina”, recuerda Agustín que lleva años “viendo caer barcos en el olvido”. No queda ninguna lancha costera más. Sólo las maquetas que antaño tenía Pepín Tabares en su barbería, las que visten el fondo del vestíbulo de la Escuela de Arte Pancho Lasso y las que hace Patoño en su taller de herrería en Puerto Naos, donde quedan seis atuneros en activo. En el Charco fondean falúas a la espera de ordenación y activación. En Marina Lanzarote manda la fibra con alguna excepción.

“Los barcos aquí los heredan los nietos”, dice Agustín. No es habitual que duren tanto. Puede ser, señala un alumno, que sea por los buenos cuidados que se les dan, porque en Lanzarote no había forma de conseguir madera. “El barco no lleva medias tintas: o se le da cariño o se le maltrata”, dice el maestro.

Para preparar la salida de la lancha costera que han construido habrá que moverla y colocarla en una posición adecuada. Agustín se marcha a dar cursos de carpintería a Barcelona durante cuatro meses y serán dos de sus alumnos los que se encarguen de supervisar el traslado, todavía sin fecha. En marzo, el maestro participó en unas jornadas sobre astilleros artesanales en la Universidad de Concepción (Chile). Sus conocimientos se demandan de Tokio a Italia pasando por Colombia.

Siete años después, el barco que se construyó para la Federación de Vela Latina está abandonado en la Granja Insular

La Casa del Miedo ya ha manifestado su deseo de hacerse cargo del mantenimiento de la lancha, que podría fondear en el Charco para deleite visual general, y como sociedad recreativa podría empezar a darle uso. Si no es así, piden que “se haga un concurso y se ceda a cualquier otra asociación”. El caso es que se use, dice Toño Martín, de la Casa del Miedo. “Hay que darle agua, baldearla, refrescarla en la marea para que cierre el calafateo. Cualquiera que tenga mínimas nociones de barcos lo sabe”.

El Cabildo de Lanzarote informó en una nota de prensa que el Servicio de Patrimonio Histórico “estudia la posibilidad de construir otra embarcación con las mismas características para que ambas sean utilizadas en competiciones náuticas”. La responsable de Patrimonio no ha aclarado más a Diario de Lanzarote. Fuentes oficiosas del Cabildo aseguran que se guardará en instalaciones del Cabildo siendo muy conscientes de que tiene que estar en el agua lo antes posible.

“¿Te imaginas verla en la marina de Arrecife, con el Castillo de San Gabriel, ¡qué postal!”, sueñan en el taller donde han bailado los formones, los bastrenes, la escofina, los cepillos y la lija a las órdenes de El secreto tradicional en el barco, el manual de Agustín. “El barco está vivo y quiere agua. No hay más. Hay que cogerlo y darle actividad”.

No puede sucederle lo mismo que aquel que construyó Agustín en su taller para apoyar las regatas de la Federación de Vela Latina. La embarcación se terminó en 2011, costó 36.000 euros, se hicieron las fotos pertinentes de la cesión del Cabildo a la Federación, pero se quedó varada en tierra porque Federación y Cabildo no se pusieron de acuerdo en pagar el motor que necesitaba para ponerse en marcha. Primero yació en un solar de Arrecife, luego se trasladó a los alrededores de la Granja Agrícola Experimental. Siete años después allí sigue, flanqueada por otras dos embarcaciones, a la intemperie.

Comentarios

¿Marina de Arrecife? ¿Eso qué es?
Resumen del curso de iniciación a la Carpintería de Ribera http://muuu.inventadero.com/course/view.php?id=21
Que bonito artículo, a pesar de la tristeza de ver que, la clase política desiste de preservar nuestra cultura ancestral....feria de tapas ..eso es lo que les va. Gracias a este artículo, que me ha enseñado hoy un poco más de la historia siempre marinera de nuestros orígenes.Felicidades a quien lo redactara y ánimo y apoyo a los verdaderos protagonistas..que son esos señores de manos mágicas.GRACIAS
Muy bueno el artículo y al maestro D. Agustín Jordan, que continúe su lucha, trabajo e ilusión en el hacer de los barcos. La Administración aquí es un caso perdido que apenas deja avanzar.

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