“Los sueños son sueños hasta que el convencimiento los hace realidad”
Jerónimo Quevedo, fundador del Grupo Faycan
Jerónimo Quevedo fundó hace más de medio siglo el Grupo Faycan junto a José Antonio Rijo. Hoy el grupo gestiona los concesionarios Toyota de Lanzarote, desde 2024, y Fuerteventura, desde 2014, y mantiene otras actividades empresariales. En el videopodcast Historias de Emprendimiento repasó los comienzos de la empresa, las decisiones más difíciles, la importancia de la confianza entre socios, el papel del equipo humano y su visión del relevo generacional.
-Empezó a emprender siendo muy joven. ¿Cómo nació aquella aventura?
-Éramos tres socios y teníamos mucha ilusión, pero ninguna experiencia. Yo tenía 40.000 pesetas ahorradas y necesitábamos 50.000 cada uno, así que tuve que pedirle prestadas 10.000 pesetas a mi padre. Empezamos con cinco coches y mucha confianza en el proyecto.
-¿Qué Lanzarote encontró en aquellos años?
-Era una fotografía completamente distinta. Apenas había cuatro hoteles. Lo que más echo de menos es la calidad humana. Nos conocíamos todos y había un contacto diario que hoy prácticamente se ha perdido.
-Usted ni siquiera podía firmar las escrituras.
-Tenía 18 años y la mayoría de edad era a los 21. Los coches tuvieron que ponerse a nombre de José Antonio Rijo. Ni siquiera pensábamos en constituir una sociedad; todo empezó de una forma muy sencilla.
-¿Qué hizo que aquella sociedad durara más de cincuenta años?
-Los valores y la confianza. Hemos tenido muchas diferencias de opinión, pero nunca un reproche. Hemos aceptado la decisión de cualquiera que haya tomado la iniciativa. Nos entendemos casi sin hablar y cada uno ha respetado siempre las decisiones del otro. Después de más de medio siglo seguimos siendo amigos y nuestras familias también mantienen esa relación.
-En una trayectoria empresarial tan larga también debió haber momentos muy difíciles...
-La decisión más dura fue vender el rent a car. Emocionalmente fue muy doloroso porque era nuestra empresa matriz, pero había que preservar el conjunto del grupo. Económicamente fue una buena decisión, aunque sentimentalmente costó mucho tomarla.
-¿Qué le han enseñado las crisis?
-Que forman parte de la vida empresarial. He perdido más noches pensando en cómo sacar adelante nuevos proyectos que gestionando las crisis. De todas ellas se aprende y uno sale fortalecido.
-¿Cómo definiría su manera de emprender?
-En mi caso, el “no” no existe. Los sueños son sueños hasta que el convencimiento los hace realidad. Cuando creo en un proyecto lucho por él con la convicción de que puede salir adelante.
-A usted le gusta referirse a los valores. ¿Qué importancia tienen en el ámbito empresarial?
-Son la base de todo. La honestidad, el esfuerzo y el servicio al cliente, pero también el equipo humano. Una empresa puede tener recursos económicos y materiales, pero sin personas comprometidas no funciona.
-Actualmente el grupo cuenta con unos 70 trabajadores.
-Es una gran responsabilidad porque detrás hay familias. Intentamos mantener una relación cercana, escuchar a los trabajadores y hacerles partícipes del proyecto. Todos defendemos el mismo objetivo.
-También mira al futuro de la automoción.
-Toyota ha evolucionado con los híbridos y los eléctricos y ya dispone de vehículos de hidrógeno. El reto ahora son las infraestructuras de recarga. En Fuerteventura hay donde cargar, en Morro Jable, y hay incluso coches para alquiler de hidrógeno. Es algo que se irá imponiendo, que llegará. Creo que el hidrógeno tendrá un papel importante en Canarias.
-¿Ha llegado el momento del relevo generacional?
-Tengo 72 años y sigo con la misma ilusión. Es verdad que algunos proyectos ya son para los jóvenes. La segunda generación está incorporada y tiene conocimientos y valores por encima de los nuestros para continuar desarrollando el grupo.
“He perdido más noches pensando en proyectos que gestionando crisis”
-¿Qué legado le gustaría dejar?
-Mi padre siempre me decía: “Que nunca tengas que bajarte de la acera porque te avergüenzas de encontrarte con alguien”. Sé recto en tus decisiones, no tengas que arrepentirte. Si soy capaz de transmitir ese principio a mis hijos y a mis nietos, me doy por satisfecho.
-Después de más de cincuenta años, ¿con qué se queda?
-Con el agradecimiento al equipo humano, a los proveedores, a los clientes y a todas las personas que han confiado en nosotros durante tantos años. Sin ese apoyo nada habría sido posible.















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