Ni el puerto deportivo ni el plan parcial existían en el planeamiento cuando se construyeron. Se les dio encaje en el Plan General de 2014, que ya está anulado de manera firme
La caída del Plan General deja sin cobertura a Marina Rubicón y al Plan Playa Blanca
Ni el puerto deportivo ni el plan parcial existían en el planeamiento cuando se construyeron. Se les dio encaje en el Plan General de 2014, que ya está anulado de manera firme
La anulación del Plan General de Yaiza de 2014 no solo complica la regularización de los hoteles con licencias anuladas, también vuelve a dejar en el aire dos de las operaciones urbanísticas más controvertidas del sur: el antiguo Plan Parcial Playa Blanca y el puerto deportivo Marina Rubicón. En ambos casos, el problema no es solo que la Justicia anulara las licencias de obras, sino que ni siquiera estaban previstas en el planeamiento cuando se construyeron. Fue el Plan de 2014 el que les terminó dando cobertura, pero ahora está anulado de manera firme.
“El Plan Parcial Playa Blanca puede que sea el que peor quede en cuanto a los planes parciales”, admite el alcalde, Óscar Noda. Allí se construyeron cientos de viviendas bajo la Alcaldía de José Francisco Reyes, pese a que ese Plan no existía en el ordenamiento jurídico. Su existencia se reconoció en 2014, a través de un convenio con los promotores que se incluyó en el Plan General, y que autorizó dos Unidades de Actuación. Con ellas se abría la puerta a legalizar lo ya construido e incluso a seguir ampliándolo con más viviendas, un hotel y una zona comercial.
“Ahora tendríamos que irnos al planeamiento de 1973, porque ni siquiera había plan parcial previo al Plan General. Era suelo rústico, reserva urbana”, explica el alcalde. La intención del Ayuntamiento es volver a reconocerlo en el nuevo Plan General que ya están tramitando, pero que aún tardará años en estar aprobado de forma definitiva. Mientras tanto, no se podrían autorizar nuevas licencias y las otorgadas hasta ahora quedarían en una situación, cuando menos, anómala, al no tener cobertura en el planeamiento.
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Plan Parcial Playa Blanca. Fotos: Adriel Perdomo.
Viviendas sin legalizar
A esto, además, se suman dos problemas. Por un lado, no todas las viviendas construidas en el antiguo Plan Parcial Playa Blanca se habían llegado a regularizar. “Se ha ido mirando casa por casa”, precisa Noda, porque en algunas habían hecho obras, “como el cierre de solonas o el techado de pérgolas”, y debían retirar esos elementos para obtener una nueva licencia. Ahora, sin la cobertura de ese convenio que se incluyó en el Plan General, y que decayó con él, no podrían legalizarse.
Algunas viviendas del plan parcial ya estaban regularizadas, pero otras no
Por otro lado, los promotores también incumplieron ese convenio, ya que no terminaron las obras de urbanización que se comprometieron a ejecutar, en materias como el saneamiento, el alumbrado o la instalación de mobiliario público. El Ayuntamiento ha tenido que asumir en los últimos años parte de esos trabajos de forma subsidiaria, y algunos están aún pendientes de culminarse. “Nadie se hacía responsable, porque ya no hay promotor ni Junta de Compensación”, afirma el alcalde.
En cuanto al hotel que se autorizaba en una de esas unidades de actuación, Noda explica que el Ayuntamiento llegó a conceder la licencia, pero la propiedad pidió una prórroga y aún no lo ha ejecutado. Ahora, la validez de ese permiso también estaría en cuestión.
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Cae la salvación
En cuanto al Puerto Deportivo Marina Rubicón, cuando se construyó tampoco tenía encaje en el planeamiento urbanístico de Yaiza. Las obras comenzaron sin licencia municipal y la autorización que acabó otorgando Reyes fue declarada nula por la Audiencia Provincial en el año 2017, en la sentencia del caso Yate, en la que fue condenado por delitos de prevaricación urbanística, cohecho y blanqueo de capitales.
Para entonces, el puerto ya había encontrado una tabla de salvación en el nuevo Plan General de Yaiza de 2014. Durante su tramitación, el Ayuntamiento aceptó una alegación de los promotores y modificó la calificación urbanística de los terrenos, que pasaron a considerarse “suelo urbano consolidado ordenado”. Y para ello, incorporó “la ordenación propuesta por la propiedad”.
Pese a todo, doce años después, Marina Rubicón sigue sin obtener una nueva licencia municipal. “Ellos han presentado proyectos a efectos de regularizar los locales, que es sobre todo lo que depende del Ayuntamiento, pero se han ido haciendo requerimientos y manteniendo reuniones para que los adapten”, señala el alcalde. Y es que como ocurre con los hoteles, algunos también tendrían que hacer obras y retirar parte de su estructura actual. Según Noda, “alguna pérgola que se cerró, alguna parte de terraza por la ocupación de la vía pública...”.
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A diferencia de lo que ocurrió con los establecimientos alojativos o con las licencias residenciales otorgadas en el Plan Parcial Playa Blanca, la licencia de Marina Rubicón no se dirimió en la vía contencioso-administrativa, sino solo en la vía penal, y nadie ha pedido la ejecución de esa sentencia del caso Yate. Por eso no está habiendo una supervisión judicial de este proceso, aunque el alcalde afirma que igualmente se han ido haciendo requerimientos a la propiedad.
No obstante, la anulación del Plan General ha llegado sin que Marina Rubicón haya culminado ese proceso de regularización. Y con la desaparición del planeamiento que le daba cobertura, el puerto vuelve a enfrentarse al mismo problema que arrastra desde su construcción: la falta de encaje urbanístico.

















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