DESTACAMOS
Los huevos fósiles de Órzola son de una gran ave que dejó de volar
  • Horst Wilkens publica un estudio sobre estos fósiles de grandes dimensiones que aparecieron en el macizo de Famara y que tienen cuatro millones de años

El enigmático huevo de ave de Lanzarote comparado con el de una gallina. Fotos: Ulrike Strecker.
DESTACAMOS

Los huevos fósiles de Órzola son de una gran ave que dejó de volar

Horst Wilkens publica un estudio sobre estos fósiles de grandes dimensiones que aparecieron en el macizo de Famara y que tienen cuatro millones de años

Saúl García 0 COMENTARIOS 16/01/2026 - 07:17

Los enigmáticos huevos fósiles de aves de Lanzarote (Islas Canarias): revisión y perspectivas. Así se titula un artículo científico que acaba de publicar el profesor Horst Wilkens en la revista Actas de la Asociación de Ciencias Naturales de Hamburgo, una publicación científica alemana sobre historia natural y ciencia.

Wilkens, profesor de zoología en la Universidad de Hamburgo, fue pionero en la descripción de las especies que habitan el Túnel de la Atlántida y el tubo de lava del Volcán de La Corona. A lo largo de su carrera ha seguido relacionado con el estudio de la fauna de Lanzarote, con investigaciones, libros e informes variados, desde los peligros de las prospecciones petrolíferas hasta la degradación del hábitat de El Jable. Además, es autor de varios libros sobre la Isla: Aves de las islas Canarias, Vida sobre lava o Lanzarote, cangrejos ciegos, abubillas y volcanes.

En este último artículo aborda el misterio de los huevos fósiles que aparecieron en el macizo de Famara, cerca de Órzola. Son de grandes dimensiones, de unos 16 centímetros de longitud, y tienen una antigüedad de unos cuatro millones de años.

Su identificación taxonómica sigue siendo objeto de debate. Primero se atribuyeron a las ratites, un ave similar al avestruz, pero es una teoría “cuestionable, ya que nunca existió un puente terrestre entre África y Lanzarote” y es poco probable que llegaran sobre balsas de material vegetal o troncos. Otra hipótesis sostuvo que provienen de una gran ave marina odontopterigia extinta, pero el análisis isotópico reveló que el ave era de alimentación terrestre. Wilkens revisa el estado actual de la cuestión y propone una tercera alternativa.

Los fósiles están incluidos en una capa de calcarenita bioclástica de hasta seis metros de espesor. “Estos depósitos consisten en arenas carbonatadas procedentes de conchas, esqueletos y sepias de especies marinas que fueron fragmentadas por el oleaje. El material fue transportado tierra adentro desde la antigua playa por los vientos alisios del nordeste y se acumuló sobre el sustrato volcánico. Posteriormente, la actividad volcánica cubrió la capa fosilífera con coladas de lava de hasta 300 metros de espesor”, señala la traducción del artículo publicado por Wilkens.

La playa fósil, como lugar de origen de la arena que conformó este hábitat, ya no existe. Además de los huevos, se hallaron conchas de cuatro especies extinguidas de caracoles terrestres, fragmentos de cáscara de huevos de una gran tortuga, una vértebra dorsal de una serpiente de la familia boidae, un gran fragmento óseo indeterminado y numerosas cámaras de cría de abejas solitarias. El paisaje antiguo pudo ser muy similar al actual semidesierto de El Jable.

En su artículo, Wilkens proporciona argumentos para rebatir las anteriores teorías. Respecto a las ratites, se dejó abierta la cuestión de si los huevos podían pertenecer a dos especies distintas de diferentes periodos geológicos, pero esa hipótesis fue rechazada. “Las aves estruthioformes evolucionaron hacia las avestruces modernas de dos dedos en las estepas de Asia Central y aparecieron por primera vez en África hace aproximadamente veinte millones de años”.

Cámaras de cría de abejas extintas en el semidesierto de El Jable. 

Este intervalo temporal es compatible con la posibilidad de que un ave similar al avestruz hubiera vivido en la Isla. “No obstante, como se ha señalado anteriormente, la suposición de que los huevos fosilizados pertenezcan a una ratite no voladora que habría llegado a Lanzarote mediante una conexión terrestre permanente o una cadena de volcanes existente en aquel momento entre Lanzarote y África ya no es válida. Está geológicamente demostrado que nunca existió tal conexión terrestre entre África y Lanzarote”.

“Existen numerosos ejemplos de este proceso en otras islas oceánicas”

“Así pues, la cuestión de a qué especie de ave pertenecen los huevos fósiles sigue abierta -continúa el artículo-. Los tinamúes paleognatos voladores de Sudamérica, que podrían considerarse candidatos, quedan descartados porque no son aves de vuelo a larga distancia. Aparte de los tinamúes, las únicas otras aves paleognatas conocidas que fueron voladoras son los extintos Lithornithiformes paleognatos del Paleoceno y del Eoceno de Europa y Norteamérica”. Podrían constituir los mejores candidatos, pero Lanzarote es una isla geológicamente joven, que emergió del mar hace unos 15 millones de años, demasiado tarde para que una especie litornitiforme pudiera ser su antepasado.

De forma alternativa, García-Talavera planteó en 1990 la posibilidad de que los huevos pertenecieran a un ave de pseudodientes o dientes óseos extinta (Pelagornithidae, Odontopterygiformes), las mayores aves marinas que han existido, con una envergadura de hasta seis metros, que podrían haber sobrevolado el océano y llegar a las islas para reproducirse.

La localización de los huevos fósiles y, por tanto, del probable lugar de cría y de los nidos en dunas fósiles del extremo norte de Lanzarote podría sugerir que este lugar era especialmente adecuado para la reproducción de estas aves. El fuerte alisio del nordeste podría haber proporcionado la corriente ascendente necesaria para que estas aves gigantes volvieran a despegar. Pero esta hipótesis no está respaldada por la estructura de ratite de la cáscara de los huevos.

En cualquier caso, la hipótesis de que los huevos fueron puestos por una gran ave marina también resulta cuestionable a partir de un estudio comparativo de la composición isotópica de oxígeno y carbono de las cáscaras de huevos de dos especies fósiles extinguidas de pardela, en comparación con la del ave gigante enigmática de Lanzarote.

Alternativa

“Con el estado actual del conocimiento, no debería descartarse otra solución alternativa”, señala el texto, que propone que una especie de ave neognata completamente distinta, capaz de volar, podría haber llegado a Lanzarote, y que el gigantismo y la incapacidad de vuelo habrían evolucionado solo después de su llegada a la Isla. “Existen numerosos ejemplos de este proceso en otras islas oceánicas aisladas”.

Canarias ofrece varios ejemplos de gigantismo. Entre los reptiles, existieron antiguamente tortugas gigantes de hasta un metro, y el hallazgo de cáscaras de huevos fósiles del Plioceno indica la presencia de otras tortugas grandes no descritas en Lanzarote y Fuerteventura. Además, un lagarto gigante de más de 1,5 metros de longitud se extinguió en Tenerife en el siglo XV.

Mapa geológico esquemático de Lanzarote con sus dos edificios volcánicos, Los Ajaches y Famara. Ubicación de los yacimientos fosilíferos (área recuadrada).

El ave ancestral pudo beneficiarse de la ausencia de competencia por el alimento

El desarrollo del gigantismo depende de varios factores. En primer lugar, “no todas las especies de los ecosistemas continentales adyacentes logran alcanzar islas aisladas. Como consecuencia, existen aquí “vacíos ecológicos” y numerosos nichos permanecen abiertos”. Este escenario también se aplica a la presencia de mamíferos. Con la excepción de las formas ancestrales de un pequeño roedor extinto (Malpaisomys insularis) y de una musaraña pequeña aún existente, ninguna otra especie de mamífero alcanzó Lanzarote ni Fuerteventura.

“Por tanto, existían nichos abiertos, ya que los grandes herbívoros suelen ser mamíferos. El ave ancestral pudo beneficiarse de esta ausencia de competencia por el alimento y evolucionar hacia un gran tamaño”, dice el artículo.

Otro factor importante es la menor presencia de depredadores mamíferos, por lo que la huida rápida deja de ser necesaria. Las alas se vuelven totalmente inservibles y se ven sometidas a una evolución regresiva.

“Se ha argumentado que Lanzarote podría haber sido demasiado pequeña en extensión para permitir la evolución de un ave terrestre de gran tamaño. Sin embargo, por un lado, al menos la llanura arenosa en la que se encontraron los huevos era originalmente mucho mayor y se extendía entre 25 y 100 kilómetros cuadrados más hacia el norte, pero fue erosionada y reducida con el tiempo por la acción del oleaje. Por otro lado, a lo largo de la historia geológica, la extensión total de la isla fue en ocasiones mayor, cuando el nivel del mar era más bajo y las plataformas costeras se transformaban en tierra firme, llegando incluso a existir una conexión terrestre con Fuerteventura”.

“En resumen, se propone que la especie ancestral de ave de gran tamaño de Lanzarote pudo haber sido un ave neognata voladora, que se volvió grande y no voladora una vez establecida en la Isla”, concluye el artículo.

Añadir nuevo comentario

Diario de Lanzarote
DESTACAMOS
Concha de Ganzo 0 COMENTARIOS

A sus 93 años sigue tratando de sanar los males de los otros, con sus rezos secretos.

DESTACAMOS
Itziar Fernández 4 COMENTARIOS

El colectivo, que agrupa a los propietarios, aborda la situación con los asociados de Fuerteventura: “Ahora mismo en toda Canarias hay una preocupación por la clasificación de la actividad”.

Diario de Canarias