
Felipe González según Carlos Espino
(Léase con suave acento francés)
Bien podría discreparse con elegancia. Algo así como un no estar de acuerdo, y manifestarlo con claridad, cortesía y sentido común. Sería lo propio de todos nosotros, pero especialmente en aquellos en quienes concurre la dimensión pública de su persona. Debo reconocer mi falta de sintonía con Espino y la creencia de la existencia de un lado oscuro en este, pero es una opinión très à moi. No voy a decir que el personaje sea nuestro particular Rasputín, que sería mucho adorno para su figura y, además, este je l'avais plus gros, pero en vulgaridad están a la par.
Carlos Espino ha sido destacado dirigente local del PSOE, y su trayectoria, por dilatada, bien podría haberle dotado de las luces para defender sus ideas y censurar las ajenas sin que tenga que presentarlas sur le dos d'un âne.
Espino ha dedicado una suerte de improperios, a cuenta de Gaza, en los medios digitales -,"Que coman pasteles, Felipe"- a un histórico expresidente de gobierno de su partido, por lo que debo interpretar que le supone cargado de razones que molestan a los que como Espino, les va bien estar en otro bando por conveniencia, por etéreo convencimiento o porque no está por dejar el echadero por un no sé qué ideológico. Tampoco conozco sus razones para creer estar en el lado correcto cuando la realidad es tan tozuda, y no hablo de Gaza.
No creo que con su carta a Felipe González se haya prodigado públicamente para que le leamos, sino para que sepamos que el tal José Luís, al que apea el tratamiento (supongo que el expresidente Rodríguez Z.), se lo va a pasar al presidente Sánchez para partirse de risa porque, desde Lanzarote, alguien con más retranca que valores haya intentado poner en su sitio a González, ese, que, según Espino, "lleva años desconectado por completo, no del pueblo, sino de la realidad", exactamente, añadiría yo, como más de quince millones de ciudadanos que no comparten la mirada ni las acciones del gobierno aunque no se pongan a descalificar tan burdamente a nadie.
"No te confundas, el partido no te debe nada. La militancia no te debe nada", le dice Espino al expresidente González. Yo no me habría atrevido a tanto, conociendo la solvencia y el prestigio del, supuestamente, zaherido González, si es que Espino hubiera logrado humillarlo.
"Me parece sencillamente repugnantes tus palabras. Me asquea tu soberbia, la traición a los que creíamos que eran tus principios...", no se lo digo yo a Espino. Lo escribe Espino a González, quizás, como si hablara de sí mismo.
Yo creo que se ha equivocado de presidente y puede que de país y hasta de continente. De no ser así, debería estar escribiendo una misiva cargada de reproches al Sr. Sánchez. De ser persona objetiva, tendría mil razones, no tanto por el número de veces que este ha cambiado de opinión, lo cual es legítimo, sino por la cantidad de ocasiones en que nos hemos sentido engañados. Y un duplicado a Zapatero tampoco le vendría mal.
Si bien muestra un desacomplejado desparpajo para calificar al expresidente, no parece haber considerado que deba manifestar nada, públicamente, por la situación de corrupción de las personas de su partido -que no digo que la corrupción del partido- por lo que le traslado mi perplejidad porque su corazón, su cabeza y sus intereses no parecen ir acompasados con los hechos reales. Será esta la nueva política donde, con ella, transita el olvido de lo propio. Diría más: los defectos propios.
No es el mundo de las ideas el de nuestro protagonista, en absoluto, y creo, desde hace mucho, que Espino no hace ningún bien al PSOE insular si es que lo hizo en algún momento. Pero de ahí a que lo llamáramos "fils de pute" iría un trecho.
-Yo no te lo diría, mon petit-.
En casa los llamamos arretrancos, lo cual no deja de ser una crueldad para quien está aux heures creuses, quizás por eso se expone tanto, para que el tal José Luís le pida a Pedro que le agradezca ese sostén en forma de ajuste de cuentas público a un expresidente que muestra su diferencia de opinión. Debe esperar Espino algún cargo a la vera del presidente, que a la izquierda está con overbooking.
No sé en qué lugar pone Espino las preocupaciones de González por el cambio de rumbo del partido, por el mantenimiento de la coherencia ideológica, de los valores fundacionales del partido o por el reforzamiento del vínculo con la sociedad.
Aunque todo es muy poco afortunado, saldría en su ayuda afirmando que González, habiéndose ganado un lugar en la historia y mereciendo sus opiniones atención y reflexión, no creo que piense que él es el PSOE, ni antes ni ahora, pero tampoco lo es Sánchez y tengo mis dudas de que lo tenga claro. El partido se convierte para algunos en el instrumento de sus ambiciones, eso sí, unas, con fines generosos y otras, trágicamente groseros.



Comentarios
1 Anónimo Lun, 29/09/2025 - 10:10
2 Maricarmen Jart... Lun, 29/09/2025 - 11:17
3 Pepe Cañadulce Lun, 29/09/2025 - 13:32
4 Uno Lun, 29/09/2025 - 14:15
5 Uno Lun, 29/09/2025 - 14:17
6 Anónimo Lun, 29/09/2025 - 15:22
7 Anónimo Lun, 29/09/2025 - 15:35
8 Anónimo Lun, 29/09/2025 - 17:18
9 Uno Mar, 30/09/2025 - 17:13
10 Al 9 Mié, 01/10/2025 - 08:57
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