30
Ago
2019
Saúl García

Los artistas deben ser cuestionados y revisados de forma crítica. Si la obra de un artista, su mensaje, sigue interpelando al presente, es una buena señal. Este año, que se celebra el centenario de César Manrique, parecía una buena ocasión. De hecho, pudiera parecer que estamos asistiendo a un debate, intenso y enconado, sobre cómo interpretar la figura y la obra de Manrique si atendemos a la polémica con el crítico de arte Fernando Castro Borrego, que tuvo una primera parte y ahora tiene una segunda tras su denuncia por un supuesto secuestro por parte del Cabildo de su libro César Manrique. Teoría del paisaje.

Pero, lamentablemente, no se trata de eso. Castro Borrego, que fue patrono de la Fundación César Manrique, está en su derecho de tener otra visión sobre el artista, pero lo que hace es descalificar (al menos en las entrevistas que ha concedido) todo el trabajo de la FCM porque dice que se olvidan de todas las facetas del artista excepto de su faceta de activista y que lo quieren disfrazar como un artista de izquierdas cuando, según él, César fue apolítico.

Son afirmaciones que se mueven en el estrecho margen que hay entre la hipérbole y la mentira. Basta con hacer un repaso a las actividades organizadas por la FCM y las publicaciones que ha editado. El mismo Castro reconoció en septiembre de 2009 en la presentación de uno de sus libros en la propia Fundación que “la importancia del artista viene del conjunto de su obra y su vida, incluyendo su dimensión política”. “Es el único artista español que ha propuesto un cambio de modelo económico para un territorio”, dijo. Y añadió otras afirmaciones como: “Él no quería ser un pintor de caballete sino influir en la sociedad”, “el valor con que defiende la isla de Lanzarote es indestructible” o “César es un mito necesario”. Lo dijo junto al presidente de la FCM, que lo presentó señalando que el libro de Castro era “una valiosa contribución para entender más cabalmente la obra del artista” y que uno de los objetivos de la FCM es favorecer nuevas interpretaciones y visiones críticas sobre César Manrique.

Luego no se trata de un debate sobre diferentes interpretaciones de un artista. Tiene que ser otra cosa. Además, cuando Castro dijo eso, la FCM ya había presentado los pleitos contra los hoteles que se saltaron la Moratoria, ya se había enfrentado al Cabildo por la carretera de La Geria y había presentado decenas de alegaciones contra proyectos que se pretendían hacer en Lanzarote precisamente para seguir defendiendo con un valor indestructible a la Isla, como él mismo decía.

Ahora resulta que esos posicionamientos son de izquierdas y que la FCM, como ha llegado a decir, es marxista. Quizá la FCM no debería haberse opuesto a la Ley del Suelo porque César era apolítico. Quizá si no se hubiera opuesto a esa ley o a otros proyectos que molestan a los poderes fácticos, y por tanto al anterior Gobierno de Canarias y al Cabildo (y veremos lo que pasa con los actuales gobernantes), el Cabildo no hubiera aprovechado el centenario de César Manrique para intentar, con todas sus fuerzas, distinguir entre César y su Fundación.

El Cabildo no podía ir contra la figura de César porque es un mito para la mayor parte de la población, pero sí podía inocular el virus de que la FCM responde a otros intereses que no tienen que ver con el legado de César. Desactivada la Fundación, se deslegitima cualquier medida de oposición a cualquier política desarrollista o proyecto previsto, y se puede hacer, incluso en nombre de César el apolítico cualquier barbaridad, porque César no es de la FCM, es de todos.

Por otra parte, retirar el libro no es censura pero no es muy afortunado, aunque comparar, como ha hecho Castro, al Cabildo con la Alemania nazi, revela que la mesura no es su fuerte. Sin embargo, no distribuirlo es legítimo, o al menos tanto como encargarlo. Pedro San Ginés decidió rescatar esa edición, que era un encargo del Parlamento (¿no sería censura también, que no se ha denunciado?) y lo decidió precisamente porque en el libro se critica a la FCM, no por su gran interés en revisar de forma crítica la obra del artista.

De hecho, puestos a revisar, para San Ginés parece que vale todo. Los Centros de Arte, Cultura y Turismo han coproducido un documental sobre John Morales, un DJ de la discoteca neoyorquina Studio 54 que ha actuado (y va a actuar) en varias ediciones del Jameos Festival. En la página de los Centros dicen que el documental identifica “un tiempo y una época en la que se iniciaba la gran aventura de Lanzarote en torno a la creación de los Centros de Arte, Cultura y Turismo por el artista César Manrique”. Y sigue: “Mientras el artista lanzaroteño vivía un periodo en la Gran Manzana compartiendo fiestas junto a creadores como Andy Warhol en Studio 54, y surgía el sello Motown Records, John Morales se aventuró a hacer mezclas con tal éxito...”. Y termina: “El evento de presentación del documental Disco Confessions está enmarcado dentro del programa de actos previstos por el centenario de César Manrique por su vinculación con Jameos del Agua y la música de los años setenta y ochenta”.

Pues bien, Studio 54 abrió en 1977 y los Jameos se habían abierto en 1966. César volvió de Nueva York en 1968. Cuando abrió la discoteca tenía casi 60 años y vivía en Lanzarote, así que es más que probable que nunca pusiera el pie en la discoteca, ya fuera en compañía de Andy Warhol o de algún político de izquierdas de la época. Pero es mucho mejor, eso sí, la imagen de un César que baila que la de un César que grita.

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26
Jul
2019
Saúl García

Al final no va a ser tan fácil gobernar en Arrecife. Hay que reconocer, eso sí, que arrancar así el mandato es una jugada muy hábil de la nueva alcaldesa. El clásico mensaje de la herencia recibida que se propaga en dos direcciones. Hacia el pasado nos dice lo mal que lo hicieron los anteriores y hacia el futuro nos dice que ya tienen excusa para hacerlo igual de mal. O que cualquier avance, por pequeño que sea, será heroico. La arrogancia del candidato transformada en el materialismo del gobernante.

Preguntada por posibles responsabilidades, la alcaldesa contestó que “lo pasado, pasado está”. Ojalá fuera así, pero son las decisiones del pasado las que hay que afrontar en el presente y lo mejor sería hacerlo de forma rigurosa. Por ejemplo, aunque no lo ha especificado, señala la alcaldesa que la deuda es de 47 millones de euros que el importe de las sentencias firmes que el Ayuntamiento adeuda a siete empresas asciende a 26.690.438 euros. Con esas cifras, esa presentación y esa convicción de que “lo pasado, pasado está”, da la impresión de que la anterior alcaldesa dejó esta gran deuda. No sería justo, porque la mayor parte, veinte de esos millones, corresponden al pago por la expropiación del solar frente a Ginory, una operación que tiene 25 años pero cuya deuda se generó porque el Ayuntamiento no recurrió en 2012 una valoración del Jurado provincial de expropiación de la empresa Litos Canarias en la época, oh sorpresa, en que la alcaldía la ostentaba el último alcalde del PP que ha tenido Arrecife. La empresa ha reiterado en los últimos años que quería cobrar ese dinero y que no tenía ninguna intención de negociar para que se le compensara con suelo en otra parte del municipio y ha impugnado el plan de pago presentado por el Ayuntamiento.

La mala situación económica del Ayuntamiento se ha reflejado en un informe de Intervención, el Informe sobre Estabilidad Presupuestaria en la liquidación del presupuesto de 2018. Dice la alcaldesa que “el Ayuntamiento ha explotado y lo venimos advirtiendo desde hace ocho años”. Pues o tiene grandes dotes de adivinación o hubiera estado bien que los sucesivos informes de estabilidad de los últimos ocho años hubieran ido advirtiendo de la situación. No estaría mal saber desde cuando esta situación es así de grave. ¿No se reflejó en los anteriores informes de Intervención?

Y por último… Lo de la deuda, pase, pero ¿la sorpresa por la situación de los departamentos del Ayuntamiento? La alcaldesa lleva cuatro años como concejal. Desde la oposición no tiene por qué conocer los detalles de cada departamento, pero debería saber que no hay departamento de tramitación de proyectos, que hay pocas plazas de agentes de policía, que festejos tiene poco personal y nula planificación, que apenas hay personal en el área de transportes o que la oficina técnica está paralizada. Ya estaban así en campaña electoral, y de hecho, la entonces candidata hacía mención a esa mala situación. ¿Por qué insistir? Por si fuera poco, algunos de sus compañeros llevan más tiempo aún como concejales, y otras, como la actual concejal de hacienda del PSOE, que la acompañó en la rueda de prensa para anunciar la mala situación económica, ya fue asesora de la anterior alcaldesa. Otro sorpresón.

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11
Jul
2019
Saúl García

Habrá que partir de la base de que se hace para cumplir una promesa electoral. Es decir, que se toma la decisión porque, en su momento, cuando se decidió cerrar la Avenida al tráfico, había que oponerse, porque eso es lo que tiene que hacer la oposición: oponerse. De hecho, se opusieron hasta los que estaban a favor. Hay que recordar que la obra de la Avenida se hizo para que se peatonalizara y que se licitó cuando en la alcaldía había un alcalde de Coalición Canaria.

Si el debate sobre si en la Avenida debe haber tráfico o no se centrara en lo que conviene a los vecinos no habría debate. A los ciudadanos, en general, y a los vecinos de Arrecife, en particular. Y en lo que les conviene, no en lo que quieren. De hecho, el debate debería estar en cuáles son las siguientes calles en las que se limita el tráfico, y no solo en Arrecife, esa ciudad donde las pocas aceras anchas que hay son aparcamientos. Ustedes no lo creerán, pero estos ojos han visto a conductores pitando a peatones para que se aparten de la acera.

En Punta Mujeres se intentó y casi se provoca un motín. Si hay autocines, ¿por qué no autopiscinas? En verano, Caleta de Famara está invadida, literalmente, de coches (y a la gente no parece molestarle). Es más, como las calles son de arena, es muy agradable esa mezcla de humo y tierra. Irresistible. La cola del parque de Timanfaya es una vergüenza, pero deja dinero. En fin: una cosa es que los coches sean útiles para desplazarse, que lo son, y otra que sea imprescindible entrar hasta la cocina.

Si se tratara de una cuestión de salud pública, tampoco habría debate. Los coches contaminan, y no es un problema menor, aunque se desprecie en el debate público. Y si se tratara de favorecer al comercio, que es lo que parece, tampoco. Al centro de Arrecife se puede llegar y salir en coche, y también se puede aparcar pagando, o gratis, a cinco o diez minutos. Además, si hay algo demostrado en relación al comercio es que lo que lo favorece son las zonas peatonales. Si alguien piensa que el problema del comercio en Arrecife es que no se puede pasar a veinte kilómetros por hora (pasar, no parar) por la Avenida para poder llegar o bien al centro o bien a la Marina (hasta donde se puede llegar por la Vía Medular y por la circunvalación) es que no estamos hablando en serio. De hecho, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Arrecife, que presentó el PP antes de las elecciones, prevé el futuro cierre de la Avenida.

La nueva alcaldesa se reunió con los comerciantes y les informó de que la apertura "dará más dinamismo al centro de Arrecife relanzando el comercio y ocio" y que su deseo es el de "activar Arrecife". Ante expresiones huecas, obviedades: la ciudad no es un centro comercial y en la ciudad también hay vecinos, que se activan por las mañanas (o por las tardes) y se desactivan (o no) por las noches.

Así que no se trata de contaminación, comercio o ciudadanía. Se trata de satisfacer una promesa electoral, de culminar una postura de oposición y de atender unas plegarias: congraciarse con un porcentaje de la población que pide que siga el tráfico por la Avenida. Lo que no sabemos es si el porcentaje es alto o bajo porque parece que para eliminar el tráfico hacía falta una consulta ciudadana pero para que vuelva no hace falta ninguna consulta. No cumplir una promesa está feo pero cumplirla también tiene sus riesgos. Lo dijo Santa Teresa de Jesús: "Se derraman mas lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas".

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14
Jun
2019
Saúl García

Buscar la coherencia en las decisiones de los partidos políticos es un ejercicio inútil no solo por el resultado (ya conocido) sino por el objetivo en sí mismo. En primer lugar porque la coherencia significa una actitud consecuente con los principios que se profesan, y la primera dificultad es conocer cuáles son esos principios. En segundo lugar, porque la política se hace sobre la realidad y la realidad se mueve. A pesar de esto, no todo vale, y cada cual tiene su vara de medir.

Pero si quien busca la coherencia es una formación que lleva gobernando años y años con cualquier otro partido en las instituciones de la Isla (por ceñirnos a Lanzarote), el ejercicio es de un cinismo indisimulable. Se queja Coalición Canaria de que el PP pacta con el PSOE “contra natura” o que es desleal a sus votantes con ese pacto. Es cómodo decir eso desde un partido que ha mantenido la presidencia en el Cabildo desde 2009 pactando con PIL, PNL, PP y PSOE. De hecho, es más complicado ser desleal cuando la lealtad solo se tiene con el poder.

Es un caso digno de estudio el hecho de que CC se haya mantenido colocada en el centro político durante años a pesar de que lleve al menos dos décadas aplicando políticas de la derecha pura y dura y de que quienes llegaron a la coalición desde la izquierda abandonaron esa franja en el mismo momento en que entraron. Será que, efectivamente, la política es más sentimiento que razón.

No es frecuente convocar una rueda de prensa para no tener nada que decir, como hizo CC esta semana, aunque es sabido que en situaciones de shock se actúa por automatismos. Quizá es mucho pedir aún que los nacionalistas hagan un ejercicio de autocrítica o de reflexión y se pregunten (y se respondan) cómo es posible que PSOE y PP hayan preferido pactar entre ellos que pactar con ellos y aparecer como la única excepción de un pacto que parece que va a gobernar Canarias con un presidente que tiene una séptima parte de los parlamentarios y con el apoyo necesario de dos diputadas del partido que venía a regenerar la política. Hasta ahora, los nacionalistas saltaban con red (que sostenían PP y PSOE, cada uno desde una esquina) y se mantenían con otra red (clientelar).

La respuesta tiene mucho que ver con la manera de ejercer el poder y tiene mucho que ver, en Lanzarote, con Pedro San Ginés, en quien se cumple esa máxima de que la forma es el fondo. San Ginés tiene serios problemas con la realidad y con el entorno (con el suyo y con el nuestro) y CC, en realidad, se ha metido en un serio problema con San Ginés. Y si no lo quiere ver pues ya tiene otro problema más.

San Ginés presume de haber salvado a la isla de la ruina: de los Centros, de Inalsa, de Zonzamas... Son profecías autocumplidas. Si su legado en diez años de presidencia es el Museo Atlántico, la privatización del agua, el Museo arqueológico (sin abrir), el Saborea Lanzarote y los parques eólicos, no compensa el tiempo que ha perdido en querer llevar razón en todo tipo de enfrentamientos y pleitos sin sentido y, sobre todo, no compensa el tiempo que ha perdido la Isla en tomarse el futuro en serio haciendo políticas que compensen a las generaciones futuras y no a sus amigos actuales. 

Entró en el Cabildo en 1999 y ha gobernado dieciséis de esos veinte años. Llegó a la presidencia gracias a una moción de censura impulsada, como dijo el que entonces era su compañero José Torres Stinga, por un lobby empresarial. En una década no ha sabido salir de ahí, ni del lobby ni del Cabildo. Ahora, si tiene suerte, le buscarán un puesto en el Gobierno, fuera de su hábitat insular, de su hábitat natural. Eso exige unas dotes de contención de las que carece. Estén atentos a sus pantallas.

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Recomendación musical:

27
Mayo
2019
Saúl García

Las elecciones generales no han servido de guía. No han arrastrado de la participación ni han continuado con la tendencia de la victoria del PSOE. Se puede decir que se ha votado en clave local, sin duda. Estas son las principales claves:

1. A estas elecciones se presentaban más candidaturas que nunca y se vaticinaba que muchas de ellas iban a tener representación. No ha sido así. El electorado, ante el aumento de la oferta, ha simplificado el tablero y ha diferenciado entre unos candidatos y otros y entre unas instituciones y otras. Solo hay dos fuerzas que han obtenido concejales en los siete ayuntamientos: CC y PSOE. Los nacionalistas obtienen 41 concejales y los socialistas 37. El PP obtiene 21 en cinco ayuntamientos y Podemos ocho en otros cinco.

2. Somos Lanzarote-Nueva Canarias solo obtiene los dos ediles de Arrecife y una consejera en el Cabildo. Es una de las grandes fracasadas. La otra es Ciudadanos, que solo ha obtenido también tres cargos públicos: un edil en San Bartolomé, uno en Yaiza y un consejero en el Cabildo. Un desastre. Junto a LaVa, solo hay otras dos fuerzas de carácter insular que obtienen representación: la Plataforma Municipal de Haría y el Movimiento Renovador por Tinajo. Es decir, se ha votado en clave local, pero esa clave le ha beneficiado principalmente a CC.

3. Eva de Anta ha sido una mala apuesta para el PSOE en Arrecife. Es evidente. Para los electores, la situación de la ciudad y los despropósitos de los últimos años han pasado por encima de cualquier otro análisis. De Anta ha obtenido menos votos que Montelongo hace cuatro años, ha quedado tercera y su candidatura ha evitado una victoria más holgada de Loli Corujo al Cabildo, que ha aprovechado algo el desgaste de San Ginés, que tendrá difícil volver a gobernar, ya que necesitaría del apoyo de LaVa, PP y Ciudadanos, que ha advertido de que no apoyará a candidatos que estén a punto de sentarse en el banquillo, como es el caso. El PSOE ha logrado casi 5.000 votos más que en las últimas elecciones y CC también ha subido más de 2.500 votos.

4. En el PSOE ha habido, no obstante, varios ganadores: el mayor de ellos, Alexis Tejera, seguido de José Juan Cruz, que ha alcanzado a Pancho Hernández y quién sabe si pueda ser de nuevo alcalde; de Marcos Bergaz, que no gobernará pero ha obtenido muy buen resultado en Teguise, y de Alfredo Villalba, que puede ser alcalde también.

5. El PIL no se presentaba a la elecciones. Lo hacía dentro de LaVa, que solo ha obtenido un concejal en Tías, con un edil que venía de Nueva Canarias, y siete en Yaiza, de Unidos por Yaiza, que era lo esperado y que permitirá a Noda gobernar junto a CC. LaVa también ha sacado un consejero en el Cabildo, precisamente Ramón Bermúdez, el presidente del PIL, cada vez más cercano a CC. La herencia del PIL ha acabado siendo, a lo largo de los años, para CC.

6. El PP ha acabado aguantando el tipo ante el desastre anunciado. Ha mejorado en Arrecife, resiste en el Cabildo y ha vuelto a ganar en Tías y podría llegar a gobernar al menos en dos instituciones.

7. Podemos también se ha desinflado, como Somos. Ha alimentado los resultados del PSOE y ha subido en Yaiza y en Arrecife, pero no ha cubierto las expectativas. Hace solo un mes fue la segunda fuerza más votada en la Isla. En el Cabildo ha perdido más de 2.000 votos. Las luchas internas y la división han afectado de forma definitiva.

8. En Haría, el asunto de la Cueva de los Verdes y el de la peatonalizacion de Punta Mujeres le pueden haber pasado factura a Marci Acuña. La unión del exalcalde Torres Stinga y del PSOE le dejará sin la alcaldía.

9. San Ginés también ha acabado perjudicando a su propio partido. Ha sido peor su candidatura que la de Oswaldo Betancort al Parlamento, que ha ganado a Corujo, y que la de su escudero, Echedey Eugenio, al Ayuntamiento de Arrecife. Da síntomas de agotamiento. Está encausado en una pieza judicial y eso es un obstáculo para que Ciudadanos, en caso de que quisiera, le apoyara a la presidencia.

10. En definitiva, el PSOE se la ha jugado con Arrecife y le ha salido bien por los pelos. Con un ligerísimo mejor resultado en la capital con otra candidatura habría logrado de forma más clara la victoria en el Cabildo.