15
Mayo
2019
Saúl García

Los dos vecinos que quedan en el callejón de El Aguaresío deben estar deseando que acabe ya la campaña a ver si con un poco de suerte los partidos políticos dejan de grabar vídeos y de presentar a sus candidatos. En estas elecciones ya se ha visto por allí a Somos y a PSOE, que siguieron la senda marcada hace ocho años de este impagable lip dub de CC para las elecciones de 2011, donde aparece la hoy secretaria insular llevada en volandas o el hoy candidato a la alcaldía, Echedey Eugenio, caracterizado como el novio de una boda. Eugenio es este año la estrella de la campaña de CC. Aparece en todos lados, como si no solo fuera el novio en la boda sino también el niño en el bautizo o el... Eso lo dirán las urnas. En esta campaña, el blog de CC se puede rebautizar como “Echedey explica cosas”, y si no, vean las fotos.

La campaña del PP es muy familiar. En su facebook aparecen los candidatos al Cabildo y a Arrecife, Jacobo Medina y Astrid Pérez, con sus respectivas familias. Medina sale con su pareja, su abuela y su madre, que repite en un vídeo de apoyo a Astrid, porque es candidata. El candidato dice que quiere lanzar a los jóvenes al mundo y lo dice desde el risco. Que nadie se asuste, que no es una amenaza, es una promesa.

Con menor ímpetu, o con ilusión contenida, anima al voto la candidata de Ciudadanos al Ayuntamiento de Arrecife, Noemí Ramírez. Es de esperar que gobierne un poco mejor de lo que monta en bici. Lo que ha triunfado de la campaña de Ciudadanos es Tías y ese lema Vamos Tías, que ha aparecido en Buenafuente y en La Sexta, donde también ha tenido su hueco Pancho Hernández y ese lema Centrados en Tías. Este vídeo de las Rodríguez, Melisa y Saray, no despeja la duda de adónde vamos.

Las productoras de la isla están teniendo trabajo con tanta foto y tanto vídeo, aunque también se nota que la tecnología ha democratizado la producción audiovisual. Por ejemplo, la foto del cartel de Segundo Rodríguez, de Todos por Lanzarote, no hacía falta hacerla desde tan cerca. De hecho, a Segundo se le ve venir de lejos y no porque comenzara su carrera política en 1971. Los de Somos están mucho mejor hechos, mejor que la media, tanto que parecen un trailer de una película de miedo. Los de LAVA no dan miedo pero en uno de ellos se puede comprobar fácilmente que entre las virtudes de Mame Fernández no está la de la interpretación. Otro, el de Ramón Bermúdez, está en la tendencia de hacer equipo, también llamado “vamos todos juntos por la calle”. En esa línea está el de José Juan Cruz y su candidatura en Tías, con final puño en alto. Se sospecha que se rompieron algunas costuras por la falta de costumbre para la prenda de un movimiento tan específico.

En el PSOE se han centrado en Loli Corujo como estrella (en el Aguaresío y en las elecciones) pero le roba el protagonismo la verdadera estrella, que es Marcos Bergaz, que lo mismo aparece con Zapatero en el papel de pequeño saltamontes, que escribe un artículo descalzo por las arenas de Famara o corre diez kilómetros para empezar la mañana. De lo único que no ha tenido tiempo es de echarle una mano a Eva de Anta para correr las cortinas cada vez que cierra el Ayuntamiento, la pobre.

Por último, en el facebook de Vox, además de los vídeos de llegadas de pateras, hay uno del candidato al Cabildo, Juan Miguel Aguiar, que como no debía tener un caballo a mano como Santi Abascal, se ha subido a una peña a otear la actualidad política.

En todo caso, hay dos vídeos por encima de todos en esta campaña, pero ninguno es de Lanzarote. Está el del PP de Fuerteventura y sus chaquetas de colores, magistral, y el mejor de campaña, el de Julio Reboso, el candidato de AHI-CC a Valverde, que lo tiene todo: interpretación, misterio y un final inesperado.

09
Mayo
2019
Saúl García

Sostiene el belga David Van Reybrouck en Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia que las elecciones ya no son sinónimo de democracia. Propone en su lugar que las decisiones las tomen grupos de ciudadanos formados, pero elegidos al azar. La argumentación es mucho más amplia y no está exenta de interés. Recoge, incluso, algunas experiencias parciales en otros países.

Dice el autor que “la idea de que los políticos son elegidos y saben lo que desea la gente, lo que va a desear, y qué es lo mejor para ellos para los próximos cuatro años es muy rara”. Efectivamente, es rara también en el sentido de que es poco común, a no ser que cuando dice “ellos” no se refiera a los votantes sino a los políticos.

Las elecciones locales son las más cercanas, en tiempo ahora y en espacio siempre. Es posible que no sean la quintaesencia de la democracia pero son el umbral del poder... o de una parte del poder, o de un pequeño trozo del poder o, en último caso, de un sueldo, que es en lo que está derivando el interés de muchos de los participantes en la carrera.

La cuestión es que si no hubiera elecciones, ¿qué sería de estos meses previos? Los políticos locales están empeñados en llevar la contraria a Ignacio de Loyola y su recomendación de que en tiempos de tribulaciones no se debe hacer mudanza. No se habían visto nunca tantas imposiciones internas, primarias cuestionadas o victorias pírricas, y entre los perdedores tantos cambios repentinos de partido y tantas creaciones de partidos nuevos... En Arrecife, por poner un ejemplo, se presentan 14 partidos, más que la suma de ideas de futuro con alguna consistencia que se ha puesto sobre la mesa entre todos los candidatos.

Pide Van Reybrouck una democracia deliberativa mientras que las elecciones cada vez se parecen más a un concurso oposición con el beneplácito o la complacencia, por supuesto, del electorado que esgrime en un alto porcentaje un voto cautivo en unas elecciones libres. Pero ya se sabe, es la fiesta de la democracia, y si no le gusta siempre puede discrepar… Y si discrepa mucho y muy seguido ya verá como alguien le invita educadamente a que se presente a las elecciones.

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18
Abr
2019
Saúl García

Aunque en Canarias el bipartidismo nunca fue tal y en Lanzarote aún menos, porque fue el PIL el que marcó toda una época, ahora sí que hemos entrado de lleno en esta época del bipartidismo. El mercado electoral se empezó a expandir con el desdoblamiento de la izquierda y la derecha en Podemos y Ciudadanos negando, en un caso, que la dicotomía fuese entre izquierda y derecha sino entre los de arriba y los de abajo, y en el otro, abrazando a todos y a ninguno, porque Albert Rivera no ve rojos y azules, sino que solo ve españoles.

Pero en Lanzarote se nos ha ido la mano. Vox ha adelanado a todos por la derecha y la izquierda se ha adelantado a sí misma con un baile de confluencias y divisiones que van a acabar por llegar a acuerdos con ellos mismos, como Lanzarote en Pie y Unidas Podemos, mientras Izquierda Unida deja de estarlo (unida). Hay que sumar la división en el nacionalismo entre CC y NC, que en la Isla abandonaron al PNL para acabar unidos a Somos, y que están ejerciendo, las dos, de coche escoba de aquellos que se quedan descolgados, de forma individual o colectiva, llámese San Borondón o el Partido Vecinal de San Bartolomé. A esos dos se suma Ahora Canarias, que a su vez aglutina a Alternativa Nacionalista Canaria y Unidad del Pueblo. Y después tenemos las divisiones locales: un hijo y un nieto del PSOE, Agrupación Socialista de Lanzarote y Todos por Lanzarote. Y las ramas, apócrifas o no, del PIL: Unidos por Lanzarote y Unidos por Yaiza (que no son lo mismo) que se ha juntado al PIL o lo que queda de él para formar Lanzarote Avanza, de la que se salió ASL porque no contaban con ellos. *Apunte: nótese que varias de estas escisiones se llaman Unidad, Unidos o Unión.

Esto de las escisiones antes era solo propio de la izquierda y, aunque muchas veces también era una cuestión personal al menos había un trasfondo ideológico, político o al menos estratégico. Ahora ya ni se disimula y todo es intercambiable. En la variable espacio-temporal de la política, el tiempo es despreciable y tan sólo importa el espacio. Más concretamente el que se va a ocupar en una lista. Si no se cabe en una lista se busca huevo en otra. ¿Cuándo? Cuando se tiene la constancia de que no se cabe. Así, y aunque los casos sean diferentes, hay cuatro consejeros del Cabildo que casi agotan los cuatro años en un partido y que ahora son de otro: una consejera del PP a CC, uno de CC al Movimiento Renovador de Tinajo (que por cierto, para ser renovador lleva tres ex concejales de CC) pero queriendo seguir siendo de CC cuando pasa la frontera tinajera, uno del PIL a UPL y otro de NC a CC pasando por San Borondón.

Es verdad que no todos son iguales, pero eso es otro asunto. Las listas se han convertido en un mercado de fichajes en el que unos se acuestan del PIL y se levantan del PSOE, ex concejales del PP se presentan por Ciudadanos, ex concejales de CC se presentan por Ciudadanos y ex concejales de Ciudadanos no se presentan por ningún partido. Quizá sea porque es la era postbipartidismo o quizá sea porque la economía de mercado, la sociedad de mercado, ha impregnado de tal forma a la política que la elección es similar a la libertad de elección frente al estante de un supermercado: hay ocho quitamanchas diferentes (aunque algunos son de la misma empresa), con etiquetas diferentes y precios distintos, pero casi todos quitan la mancha de la misma manera. Solo que en este caso la mancha no se va.

Uno de los últimos que se ha ido, tras 20 años en el PSOE, y que no tardará en anunciar que se presenta por otro partido, afirmó en su carta de despedida: “Al vecino y vecina les da igual a qué partido representes, lo que quiere es que lo ayudes cuando lo necesita y resuelvas sus problemas, y eso se consigue con trabajo constante, como lo he hecho hasta ahora, y siendo resolutivo”.

Este ya ex concejal estaría de acuerdo con el filósofo Javier Sádaba, para quien las ideologías ya no existen, pero habría que preguntarse si no existen para todos o es que han tomado la iniciativa los elegibles frente a los electores.

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Recomendación: Pablo und destruktion:

09
Abr
2019
Saúl García

La sociedad contemporánea reclama que empleos y cargos públicos de base representativa no puedan ser ocupados por sujetos que hubieren sido objeto de inhabilitación especial tras una condena penal independientemente del ámbito de la Administración Pública en que hubiera tenido lugar la comisión del delito”.

Esto es lo que dice (una parte de lo que dice) la sentencia del Tribunal Supremo que considera que Domingo González Arroyo no es elegible para cargo público porque pesa sobre él una sentencia de inhabilitación [Lea la noticia en Diario de Fuerteventura]. Arroyo había sido inhabilitado para el cargo de concejal o alcalde pero no para el de consejero en el Cabildo (o para el de senador al que ahora se presenta) y el Supremo aclara creando jurisprudencia (es decir, que es la tercera sentencia que dicta en el mismo sentido) diciendo que mientras dure la inhabilitación no puede ejercer ningún cargo.

A Arroyo lo ha acabado apartando el Supremo aclarando algo que parecía lógico que los tribunales de menor rango hubieran asumido: que si no se puede ejercer un cargo por una condena, tampoco se puede ejercer otro cargo distinto. Y lo ha acabado apartando el Supremo porque “la sociedad contemporánea”, o al menos una parte de la sociedad contemporánea de Fuerteventura, lo ha seguido votando.

En la sentencia se cita otra del Tribunal Constitucional, de 1999: “Pocas dudas pueden albergarse respecto de la necesidad de que los gestores públicos gocen de la confianza y del respeto de la gente. Para ello, si es exigible una cierta ejemplaridad social a quien ejerce cualquier función pública, con más intensidad debe hacerse respecto de aquellos cargos cuya función consiste precisamente, por ser representantes de los ciudadanos, en actuar de manera directa en los asuntos públicos”. Y añade que hay países, como Dinamarca en que un cargo público no es elegible si ha incurrido en quiebra o si “ha sido condenada por realizar actos que según la opinión general la hagan indigna” de ocupar ese cargo.

Esto sería mucho pedir. Aquí el listón ha ido cayendo tanto que ya no existen las responsabilidades políticas. Apenas se asume la mala gestión. En Lanzarote, hasta que no hay una sentencia firme, no hay responsabilidad, como si todo lo lícito fuera honesto o como si no existiera el error político. En 2003, Dimas Martín fue elegido presidente del Cabildo con una condena firme (una vigente y otras cumplidas) porque la Junta Electoral Central le permitió presentarse ya que estaba pendiente de la posible concesión del indulto. Seis meses después, cuando le fue denegado, entró en prisión como presidente y fueron a despedirle a la cárcel unas 500 personas.

Tenemos un caso muy similar al de González Arroyo. Gladys Acuña fue condenada por el caso Stratvs e inhabilitada para ejercer como alcaldesa de Yaiza, pero no como parlamentaria, cargo en que ha seguido. La condena no es firme, pero tampoco le ha impedido subir como la espuma en la cotización electoral, donde parece un activo deseado por muchos. Ha llegado, primero, a un acuerdo con otros dos partidos (ASL y PIL) y después con CC para ir la segunda en la lista al Parlamento. Cualquiera diría que la condena ha servido incluso como catalizador.

La cuestión no es si es la condena es justa o injusta, sino la reacción pública a esa condena, tanto la suya como la de quien la ampara o la de sus votantes. Estos últimos, los votantes, no son tribunales, como alegan muchos políticos que toman el resultado de las elecciones como un veredicto, como si el resultado de la votación coincidiera con el interés general y no fuera la suma de los intereses particulares de cada votante.

En 1986, el que era presidente de la Junta de Castilla y León, Demetrio Madrid (PSOE) dimitió por una querella que le habían puesto los trabajadores de una fábrica textil que había vendido. Dimitió incluso antes de su imputación y después fue absuelto. Así lo explicaba a Público hace solo unos años: “Yo sabía que iba a ser absuelto. Pero no es obligatorio estar en política. Y sabía también que, mientras se mantuviera mi situación, estaba poniendo en cuestión la institución a la que representaba. Tome la decisión absolutamente solo. Hay vida después de la política”.

Como parece que ya no existen las responsabilidades políticas, hasta que una sentencia firme no diga que algo está mal, se puede seguir ejerciendo un cargo, sin importar el daño que se haga a la institución. Y así tenemos a una parlamentaria pero también a un presidente del Cabildo investigado por la desaladora de Montaña Roja o a un presidente del Gobierno por el caso Grúas.

¿Y por qué siguen, además de porque se lo permiten sus votantes? Demetrio Madrid, refiriéndose a otros cargos en iguales circunstancias, lo explicaba así: “No han interiorizado lo que es una responsabilidad política; les falta la penetración democrática que tiene que tener el compromiso político que emana de la voluntad de los ciudadanos. Y ahí falla todo; en el uso torticero e ilegítimo de esa voluntad, que es sagrada”.

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La recomendación musical de hoy: 'La vida que mala es' de 091

29
Mar
2019
Saúl García

Saborea Lanzarote es miembro fundador de la marca Saborea España desde 2010. Sus objetivos principales, al menos los que ponen por escrito o verbalizan son los de promover el turismo de calidad “a partir de la puesta en valor de los productos agroalimentarios locales” y “promover los mejores productos de la isla”. El próximo paso será profundizar en el desarrollo de un Club de Producto como “plataforma de apoyo al producto local, vinculado a la conservación del paisaje y territorio, y en el que todos los sectores implicados puedan apoyarse”. Quien lo entienda que lo explique. En su defecto, estas son palabras del consejero Ángel Vázquez, que habla de un “proyecto transversal y hacer de palanca de impulso de los sectores implicados, profundizar en la profesionalización del sector primario y avanzar en la incorporación de nuevas generaciones a esta actividad”. Es decir, lo mismo de antes.

El fin de semana pasado se celebró el I Foro de periodismo gastronómico que debatió “cuestiones tan decisivas como las estrategias de marca del turismo gastronómico en Canarias, el sector primario como base del turismo gastronómico en el archipiélago y los retos de las islas en el turismo gastronómico”. El Cabildo, que era el organizador, difundió las conclusiones. El Foro “sentó las bases de lo que debe ser la labor de los periodistas como agentes activos en la promoción de Canarias como destino gastronómico; pero también sirvió para reflexionar sobre cuál debe ser el camino a seguir desde las administraciones y desde la empresa privada para la consecución de este objetivo”. En una de las mesas de trabajo y según dice el Cabildo, “se puso de manifiesto la necesidad de colocar al producto y el productor como protagonistas del relato de la gastronomía canaria”. “El turista reclama conocer de dónde viene lo que se come y eso ha de pasar por otorgar al sector primario un papel preponderante en la articulación del discurso”, añadieron.

Las negritas están puestas para facilitar la traducción. Esta última se explica mejor con un ejemplo. Lo que quieren decir es que en un hipotético plato llamado Carabineros al vapor con reducción de Pedro Ximénez sobre un lecho de puré de lentejas, hay que resaltar que la lenteja es de Lanzarote, o al menos tipo Lanzarote, y si es posible hay que colgar en el restaurante una foto del agricultor.

Las otras negritas son más sencillas: el Cabildo organiza un Foro de periodismo y sienta las bases de la labor de los periodistas, lo que ya de por sí es raro, pero no su labor como periodistas sino como agentes activos de la promoción de Canarias. Por no hacerlo muy extenso: no toda la comunicación es periodismo, y aunque sea difícil de defender hoy en día, la propaganda tampoco lo es y la promoción se llama publicidad, así que quizá el error radica en el nombre del Foro.

En definitiva, que ya que han pasado diez años no estaría mal conocer algo más que percepciones sobre el impacto real de Saborea Lanzarote sobre el sector primario o incluso sobre la hostelería, pero sobre el sector completo, no sobre una parte. El impacto en la agricultura, por ejemplo, está por ver. En la Isla hoy hay menos hectáreas cultivadas que en 2003 y según un estudio de la Universidad de La Laguna, el nivel de autoabastecimiento alimentario en Canarias es del 20 por ciento. Resumiendo: diez años después de que naciera la marca que tenía como objetivo poner en valor el producto local se hace un Foro que concluye, en líneas generales, que hay que poner en valor el producto local… y además hacerle protagonista del relato.

Si se tratara no sólo de gastronomía sino también de alimentación, se podía haber hablado de algo más que de promoción: de sostenibilidad, de ecología o de salud, todas ellas relacionas con el producto y con el productor protagonista del relato. Mientras Canarias tiene el mayor índice de obesidad de España en menores de 25 años, la Administración pone el acento en que los turistas coman bien, algo de lo que se podría encargar, y que de hecho hace, el sector privado.

Hay que reconocer, eso sí, que algunas cosas han mejorado, como las queserías o el vino, o el cochino negro, y dentro de poco tendremos el aceite porque parece que los olivos de Finca de Uga ya están creciendo, algo que pudieron comprobar de primera mano los participantes en el Foro, que se celebró en el Princesa Yaiza, tuvo visita a Finca de Uga y debatió las conclusiones en la Bodega Stratvs.

Y este es un grave error del Cabildo, porque el relato que debería promocionar la institución y en el que ese productor local es el protagonista no es precisamente el de la gastronomía.

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