25
Nov
2013
M.J. Tabar

María Barrera trabajó durante toda su vida en las conserveras de La Rocar. Dejó Tiagua para mudarse a Arrecife, y ser la savia de una Isla basada en la industria pesquera e incipientemente turística. Ha cumplido 92 años y afronta su edad con lagunas mentales, secuela de los ictus que ha sufrido en los últimos cinco años. Su caso es uno de los muchos que se encuentra la Asociación de Familiares de Alzhéimer (AFA), que cumple 18 años

“Hoy a tu madre no la encuentro bien. No la entiendo hablando”. Aquella llamada alertó a la familia de María y cambió para siempre su vida. Gloria Pérez llamó por teléfono a su madre y corroboró que le había pasado algo. Hablaba de coger un barco.

En el centro de salud de Valterra le derivaron con urgencia al Hospital General, donde le diagnosticaron un ictus. Tuvo varios más en los siguientes años. “Los médicos nos dijeron que era como si se le estuvieran quemando pequeños cables”, dice Gloria. Al principio, perdió mucha memoria. “Se traba al hablar; para ella todos somos María”.

María sabe que ha perdido facultades para comunicarse, así que se enfada, porque el deterioro consciente resulta frustrante y genera mal carácter. Cree que le revuelven el armario. Su hija Gloria, a veces recurre al humor combinado con cariño: “¡Bastante has hablado ya, hija!”.

Después de nueve meses de espera, consiguieron a María una plaza en Las Cabreras, un centro de día terapéutico que ofrece un programa de atención para personas con alzhéimer y otras demencias, y otro de mantenimiento para mayores con discapacidades físicas. 

Al principio María no quería ir. Prefería quedarse en casa viendo las aprendidas rutinas de la tele, con la Ruleta de la Fortuna girando a media mañana, la telenovela y la gente gritando en Telecinco a la tarde (“eso pone loco a cualquiera”, dice Gloria). En Las Cabreras realiza ejercicios (criba lentejas y judías, cuenta papeles, escribe) que han significado una pequeña recuperación. “Desde que va, habla más”.

La información, la fortaleza y la paciencia son tres atributos indispensables para los familiares de las personas que sufren pérdidas de memoria, demencia senil, alzhéimer o alguna enfermedad mental. Cuidan de María sus hijas y una mujer contratada. Al principio se encontraba peor, dormía de día y se despertaba de noche.  Se quitaba el pañal, rascaba la pared con las uñas, se enfrentaba al mundo de noche. Gloria no conciliaba el sueño y se le disparó la tensión.

Ahora María va a Las Cabreras tres días a la semana, de nueve a cinco. Con anterioridad, la familia solicitó una ayuda a la dependencia, que nunca se les concedió. María recibe una pensión de 618 euros que no llega para pagar todos los gastos: la residencia, el sueldo de la persona contratada, agua, luz, comida, etc. Sus hijas se turnan y pagan los gastos.

El caso de María y de Gloria es uno entre muchísimos. En su misma calle, viven dos enfermos de alzhéimer que son pareja. “Va una persona a ayudarles a casa para bañarlos. Pero sus hijos son jóvenes, están trabajando, tienen una hipoteca, no pueden estar con ellos todo el tiempo. Que la Administración haga algo por la gente. ¿No decían que iban a bajar el salario interprofesional? Pues lo primero, que se bajen su sueldo, porque no hacen absolutamente nada”.

AFA Lanzarote cumple este año 18 años de vida y sigue reivindicando a la Administración que aporte los servicios necesarios para atender a las personas con enfermedades mentales y a sus familiares. En 1995 eran 20 socios. Hoy son cerca de 700. Han logrado atender a 50 familias a domicilio, cifra “insuficiente”, y  que en 1998 abriese la residencia Las Cabreras, que tiene capacidad para 45 usuarios.

“Hay más de 13.000 mayores en la Isla y un 10% sufrirá algún tipo de demencia”

El diagnóstico precoz es fundamental y la asociación está trabajando con monitores de actividades dirigidas a la tercera edad y trabajadores sociales de los siete municipios para que estén atentos a las señales: despistarse -mucho y de repente- mientras se juega al envite o cambiar la forma de tirar la bola.

La batalla más urgente de AFA es poner en funcionamiento un centro de respiro familiar y mejorar el servicio a domicilio. “Lanzarote tiene una población envejecida: hay más de 13.000 personas mayores de 65 años en la isla. Y según las estadísticas, el 10% sufrirá algún tipo de demencia”, dice Manuel Ruiz, presidente de AFA Lanzarote. “Pagamos impuestos a la Administración y tenemos que exigirle recursos”.

Vino y música para ayudar a AFA

Pieza fundamental del servicio asistencial (llega donde no llega la Administración), AFA Lanzarote ha ideado tres formas de colaboración para estas Navidades. El sábado 23 de noviembre celebrará una gala de aniversario en la Sala Aqua, con la actuación del timplista Alexis Lemes, el cantante Daniel Moisés, la cuentacuentos Miren Edurne Vázquez, la parranda Caney, la Escuela de Danza de Hanna Falkowska y DJ Carlos.

Las entradas (35 euros) pueden comprarse en la sede de AFA, la Librería Diama (Arrecife) y en Red Café (Playa Honda). Durante la cena se podrán comprar a su vez botellas de una edición limitada de tintos y malvasías de 2013 elaborados en Bodegas La Geria, con etiquetas dedicadas a AFA Lanzarote. También se podrán adquirir en la bodega. El jueves 28, la Sociedad Democracia acogerá una proyección de cortometrajes y un coloquio.

Comentarios

La labor de AFA ha sido y es encomiable durante todos estos años. Felicidades

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