05
Jun
2015
Saúl García

Hace no tanto se daba por supuesto, y por bueno, llegar a pactos de gobierno que se convertían en Reinos de Taifas: tú haces lo que quieras en tus áreas y yo en las mías y no nos molestamos. Ahora, públicamente se dice otra cosa pero la negociación es más o menos la misma. De hecho, lo único que sabemos de las negociaciones entre CC y PSOE para un pacto insular son las áreas que quieren los socialistas, y que los de San Ginés no están dispuestos a ceder los Centros Turísticos.

El presidente del Cabildo dice, según recoge hoy la edición mensual impresa de DiariodeLanzarote.com que “el PSOE no puede olvidar que quien ha ganado las elecciones es CC, que la presidencia del Cabildo no se negocia, que no puede haber dos presidentes, que es lo que ha pasado en las últimas décadas, con pactos donde cada cual presidía sus áreas”. ¿Lo ven? Parecería que la negociación va por otro lado y se habla de proyectos, de para qué se quiere pactar en cada área y no de repartirse cargos y cuotas de poder.

Pero los gobernantes necesitan traducción simultánea, y cuando San Ginés dice que no puede haber pactos donde cada cual presida sus áreas quiere decir exactamente que él quiere controlarlas todas, y que pacta porque no le queda más remedio, porque en realidad le sobran la mayoría de sus consejeros, todos los de su posible socio y por supuesto los de la oposición. Le sobra todo el mundo excepto sus asesores, sus directores insulares y algunas de sus personalidades relevantes.

El reparto, o la desconfianza, entre CC y PSOE es por ambas partes, porque en realidad es un pacto que no parece gustarle a nadie y porque no se fían unos de otros, aunque son más parecidos de lo que piensan.

Y podría parecer, según las palabras de San Ginés que lo que no le gusta es que el PSOE hable de áreas a repartir y no de proyectos a cumplir, pero a continuación lo aclara y dice: “Ojalá la opción que parece más razonable fructifique, pero no necesariamente tiene que ser así”.

Ahí lo ven. Esta es la esencia de la cultura pactista, que por supuesto no es exclusiva del presidente . Si lo que importa es el destino, la dirección, ¿por qué buscar siempre elementos de fuerza, de chantaje?

Y lo hemos estado viendo dese hace años. Sin ir más lejos, hace cuatro años pactaron sin mayor problema, el PP y el PSOE en Arrecife y CC y el PP en el Cabildo, para después acabar rompiendo. No debe importar mucho el objetivo y sí la comodidad de quien gobierna si el socio siempre es intercambiable. 

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