07
Ago
2015
Saúl García

1. A la anterior secretaria del Ayuntamiento de Arrecife no la tenían que haber destituido como la destituyeron. La Justicia le ha dado la razón. El cargo es de libre designación pero hay que motivar el cese. No se puede cesar por falta de confianza, precisamente porque no es un cargo de confianza, dice la sentencia. Ahora, el alcalde, que cuando no era alcalde tuvo mucho que ver en el cese publicitado con rueda de prensa incluida para mayor escarnio, tendrá que cesarla de nuevo pero con argumentos. Esto de cesar por falta de confianza y buscar los argumentos después se ha puesto de actualidad de nuevo. Es un clásico renovado por el presidente del Cabildo hacia el Jefe de la Oficina del PIO.

2. Declara San Ginés por la querella de Montaña Roja por incautar su desaladora. Las vueltas que de la vida. En abril de 2011, en una sesión del Consejo insular de aguas presidida por San Ginés, el secretario (el mismo que el del Cabildo), hablando sobre las desaladoras ilegales (que hay unas cincuenta), decía que el Consejo tiene capacidad para sancionar, para iniciar el expediente, pero no para el cierre y clausura que es competencia del Gobierno de Canarias. Es decir, que el Consejo no las puede cerrar puede sí las puede incautar. Interesante. Después de eso, el anterior gerente reconocía que la única desaladora que cumplía con los criterios de excepcionalidad para poder funcionar era la de Montaña Roja, que es precisamente la única que se ha incautado. Las otras siguen desalando sin problema… y sin permiso, por cierto.

3. Y hablando de desaladoras y de la vuelta del pasado... El Plan Hidrológico de 2011 iba a permitir la liberalización de desaladoras privadas. Ese año, el presidente del Cabildo aludía a la Directiva Bolkenstein que “aboca a liberalizar por completo, antes o después, la producción del agua” (literal y liberal puro). Después ya se inició el proceso para privatizar Inalsa, y entonces San Ginés ya decía que “por la capacidad de carga y cuestiones medioambientales, la posibilidad de sustraer al Plan Hidrológico de esa directiva, es conveniente hacerlo porque podría quebrar todo el modelo”. Ya dejó de ser un poco liberal. Cuatro años después ha acabado incautando una planta privada, evolucionando del liberalismo puro al intervencionismo radical. Para mayor gloria de Canal Gestión, que nos librará de todos los males.

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