08
Mayo
2015
Saúl García

No sé si es por necesidad, por falta de imaginación, por mimetismo o por todo esto junto, aunque intuyo que se trata sólo de una cuestión electoral. Hay que dirigirse a aquellos colectivos más numerosos, donde hay más votos, y si puede ser que sean, o al menos lo parezcan, más desfavorecidos. 

Casi todas las fuerzas políticas que se presentan en Arrecife llevan entre sus propuestas principales un Plan de barrios: CC, PP, Somos y Ciudadanos lo llevan con ese nombre, tal cual, aunque  Ciudadanos le añade la coletilla “de modernización”. El PSOE parece que lo ha intentado disimular pero habla de “obras de asfaltado y mejora de aceras y cambio de alumbrado hasta finalizar todos los barrios”. En los programas de Ganemos y Nueva Canarias no aparece el Plan salvo error u omisión y en el PIL, lo desconozco, pero me arriesgaría a apostar a que aparece, y con razón.

El primer Plan de barrios de Arrecife, del año 2008, se lo inventó Dimas Martín en sus ratos libres en su celda de Tahíche. Lo iba a empezar con el PSOE y la cosa acabó mal porque apareció la operación Unión y resulta que las obras se estaban adjudicando al estilo tradicional. Pero el Plan lo recuperó Cándido Reguera de nuevo con el PIL y el PNL, y después llegaron PSOE y CC y siguieron con el Plan de Barrios.

El Plan tiene poco de plan, de planificación, porque si no, no se explica que se haya hecho una segunda fase y se quiera hacer una tercera. Tiene mucho de obras a la carta y de electoralismo al estilo también tradicional. En lugar de hacer un diagnóstico, se espera a que haya una demanda vecinal y después se intenta arreglar. Parcheando. Ya se sabe: asfalto, farolas, aceras… Política de altura. Esto es lo que hay que esperar: en lugar de ofrecer un servicio o cubrir un derecho, en la política municipal se hacen favores (con el dinero de todos). El Plan de Somos parece que es algo diferente porque habla de participación ciudadana, pero podían haber escogido otro nombre. En los otros no hay duda: obras y más obras.

El caso es que esta cuestión de los barrios en contraposición con el centro es peliaguda. Primero porque parece una verdad absoluta decir que los barrios son los más desfavorecidos de la ciudad y esto no es verdad. Los barrios son la ciudad, y si están mal, están tan mal como toda la ciudad. No es igual la situación en todos los barrios. ¿La Vega, La Destila, San Francisco Javier tienen peores condiciones de vida que el centro? ¿Entran en esos planes de barrios? El centro de la ciudad apenas tiene vecinos y se está repoblando (es un decir) con personas de bajos ingresos porque los pisos son más baratos que en muchos barrios. ¿Son iguales las necesidades en Valterra, Titerroy, Los Alonso o Altavista? ¿El Cable es un barrio? ¿Lo equiparamos a Maneje o Argana Alta?

Un Plan de barrios serio en un plan de ciudad. Es tener una idea de la ciudad que se quiere: es unir la ciudad, no separarla con una circunvalación descomunal ni con un concepto centralista o periférico. No es necesario contraponer los barrios al centro, ¿o es que no hemos superado esa dualidad de que los de los barrios son todos pobres y el centro es de los ricos? En los barrios hay casas humildes pero muy dignas y hay casas que no tienen nada de humildes. Y los ricos de verdad (y también la clase media-alta) hace años que no viven en Arrecife. Como no vivían en Arrecife la gran mayoría de los últimos alcaldes y concejales. Y como no viven algunos de los candidatos que se presentan a estas elecciones.

De todas formas, gane quien gane que haga un Plan de barrios, pero al menos que tenga la deferencia de explicar en qué consiste ese Plan y cuál es su objetivo. Porque para empichar y poner aceras, mejor que se presentan Horinsa, Hormiconsa o Lanzagrava y nos ahorramos unos sueldos.

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