03
Jul
2015
Saúl García

Polo Díaz. Es el Jefe de la Oficina del Plan Insular desde hace 25 años. Con él como director, el Cabildo emitió los informes de compatibilidad (de no compatibilidad) de los hoteles de Playa Blanca y Costa Teguise que hacían imposible su construcción y permitieron después que se anularan en los tribunales las licencias y que no se hayan regularizado. Ha tenido muchas presiones. Muchas. Perteneció al Patronato de la Fundación César Manrique, y se desvinculó de ella hace más de diez años precisamente para mantener su independencia. Le han puesto dos querellas por hacer su trabajo y otros tantos intentos de apartarle de sus funciones, por parte de los dos peces más gordos del estanque de las licencias ilegales: Juan Francisco Rosa e Ignacio Díaz de Aguilar. San Ginés, en lugar de defenderlo lo apartó, lo marginó, y se inventó a un Director insular de su confianza con un sueldo de 90.000 euros que no arregló nada, porque no se podía arreglar. Tuvo que buscar refugio en el Ayuntamiento de Arrecife con su amigo de la infancia Fajardo Feo, que no para de alabar su profesionalidad. Ahora, con su informe sobre el Plan de La Geria y Stratvs, se ha cavado la tumba profesional para quien considera que la obediencia es un valor por encima del rigor. Con su postura sobre La Geria, San Ginés sabe que se le complica el marco legal para regularizar Stratvs. Y ya se sabe que no hay nada más peligroso que un hombre con una misión. 

La táctica. Hay que reconocer que San Ginés está dotado para la conspiración. Tiene grandes capacidades para moverse a gusto en la parte más rastrera de la política. Es su mejor arma. Suele calificar a sus compañeros o colegas por su capacidad para aportar algo positivo. Debe ser por envidia, porque verbos como construir, consensuar o participar no los ha conjugado nunca en primera persona del plural. San Ginés conoce el informe de Polo dese abril (los demás no) pero no lo había hecho público a pesar de que se lo habían solicitado reiteradamente. Afrontó dos plenos sobre el Plan Especial de La Geria sin desvelar el contenido del informe. En un alarde de transparencia, estos días ha filtrado el informe, convenientemente subrayado, junto con otros del mismo técnico para intentar demostrar las contradicciones de Polo Díaz, a quien podía haber destituido hace meses. Una táctica impropia de un gobernante. Si no lo hizo es porque ha preferido un órdago para dejar claro al PSOE quién manda: si el PSOE acepta ya sabe que va a tragar con todo, si no acepta, firma el pacto con PP, PIL y Nueva Canarias sin que suponga una rebelión ante el pacto regional (porque acusa al PSOE de incumplir el pacto), que es el que más le gusta y que tenía cerrado ya previamente. El PSOE no tiene posibilidad de llegar a otro pacto, así que o acepta o se queda fuera.

La explicación. Hay varias cosas que no encajan en el discurso oficial. Que el PSOE aceptara la destitución: no tiene sentido que dos días después no la acepte. Es una obviedad, pero San Ginés insiste. Que es un tema de personal sin importancia, como dice CC. Pues para el PSOE es evidente que no. El técnico no es cualquier técnico y la forma de destituirlo tampoco. De hecho, San Ginés ha reconocido que avisó antes al secretario de organización de CC, José Miguel Barragán, y a Fernando Clavijo. Si no tiene importancia, por qué avisar… ¿O es que Clavijo avisa a San Ginés de sus cambios en La Laguna? Además, es una competencia del PSOE. Por otra parte, San Ginés está oponiendo un criterio jurídico de un técnico a un criterio que no está sostenido por ningún otro informe, sino por él mismo, asesorado por quien le suele asesorar (a él y a otros). El presidente sostiene que Díaz se contradice porque en un informe sobre Bodegas Los Bermejos reconoce que el Plan Especial de La Geria contempla las bodegas como elementos estructurantes. El técnico sólo constata, no da su opinión sobre el Plan, y no podía ni debía darla porque no era el objeto del informe. Cuando le pregunta el propio San Ginés sobre el Plan, pues da su opinión jurídica. Es curioso cómo se intenta desprestigiar a un técnico acusándole de parcialidad porque no dice lo que te interesa que diga.

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