Vídeo: De la Cruz. |
Si caminamos hacia Uga por la carretera de La Geria, además de arrebolarnos con los colores de los volcanes, y las casas derruidas o pendientes de recuperación (la de los Carrasco, en un alto privilegiado de San Bartolomé sigue vestida con el cartel de ‘Se vende'), veremos un paisaje de semicírculos que trastornaría al mismísimo Michael Night Shyamalan y llegaremos hasta una antigua vereda de camellos que se interna por el campo y muere en el vestíbulo de Timanfaya. El senderismo interpretado es una magnífica forma de conocer la esencia de este paisaje y de las gentes que lo habitan.
Jesús Sánchez (28 años) y Silvana Azcona (25 años) han venido desde Cantabria, buscando calas recogidas y panorámicas diferentes. La playa del Risco, La Graciosa, cholas, caracolas... y el vino. Recomendado por unos amigos. La fama precede al malvasía. Una quincena de personas inicia una visita guiada a las instalaciones de Bodegas Stratvs, insertadas en el barranco del Obispo, que fue vaciado para su construcción. La bodega entró en Europa a lo grande: su primer moscatel recibió la medalla de oro en un concurso internacional.
Las preguntas tradicionales se derraman poco a poco en el transcurso de la visita: “¿Cuándo se hace la vendimia aquí? ¿Para qué sirven los muritos de piedra? ¿Pero ya hay humedad suficiente para la parra? ¿Cómo han metido esas tinas aquí? ¿Usan corcho o silicona? ¿No se desgastan las rocas volcánicas del techo?”.
En el patio de la bodega, un espacio para solazarse haciendo cualquier cosa, se programan conciertos y eventos variados. Stratvs está bien maridado con la música jazz, los recitales de poesía y las formaciones camerales, que se marida con quesos y vinos de la finca de Uga. El tinto joven sorprende por su inesperado vigor mineral y las cuñas de queso desaparecen con más rapidez del plato. Pero como siempre, triunfa el malvasía.
Regina Leite y Oriol Sancerni vienen de Barcelona y son el tipo de viajeros que tienen que tomarse unas vacaciones después de las vacaciones. Han buceado, han comido productos de la tierra, han hecho la ruta del vino... “Es impresionante la cantidad de cosas que puedes hacer aquí”, dice Oriol, que apura la copa y comenta que lo único malo que le encuentra al asunto del vino es que una copa invita a otra más, y a otra, y a otra.
Las postales pintadas con tinta malvasía y sal conejera, firmadas por el autor local Carmelo García, llaman la atención de dos viajeros alemanes, vestidos al uso explorador, que se internan en Bodegas El Grifo con la lentitud típica de quien desflora algo con devoción. La tienda recibe al visitante con una...
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