
Rafael Fuentes
Fotos: L. Fernández |
M. Tavella
[Viernes,
17 de octubre de 2008] [08.25]
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A doña Carmen Camacho, señora activa de edad incierta y vecina de Tiagua que conoce al detalle, además de las múltiples técnicas agrícolas y los cultivos tradicionales y el ciclo de las cosechas, los saberes y mejor hechura de las viejas recetas de nuestra cocina, no le falta razón cuando afirma: “La vida es un viaje a ninguna parte. Y cuanto más despacio se va, más lejos se llega”.
Nuestras madres también demostraron tener esa misma tranquilidad y sapiente sabiduría ya que de niños, siempre nos decían: “¡Chacho!, mastica bien y come despacio para que disfrutes de la comida. Así facilitas la digestión de los alimentos”.
Por otra parte, Carlo Barsotti, actor, director y guionista de cine que redime con sucesivas y frecuentes estancias en la Isla su pecado de amor y lealtad a estos volcanes, defiende cada vez que tiene ocasión en este periódico digital y en otros medios informativos europeos, y con titulares de ‘únicas en el mundo', las excelencias gastronómicas, culturales y paisajísticas de las lentejas y cebollas y otras agriculturas de Lanzarote.
Otra idea que esgrime Carlo Barsotti –también representante en Estocolmo del movimiento internacional Slow Food- sobre las posibilidades de esta singular Isla, dada sus dimensiones, la climatología, el paisaje, su peculiar gastronomía y otras particulares características, es que Lanzarote reúne las mejores condiciones para convertirse en una ‘Isla lenta'.
Es decir, además de adquirir el compromiso de incrementar la calidad de vida de sus ciudadanos en lo que respecta a la alimentación, y salvaguardar los alimentos tradicionales promoviendo espacios y escenarios para el encuentro directo entre consumidores y productores, Lanzarote podría mantenerse fiel a unas normas que mejoren su propia calidad de vida: favorecer la movilidad con soluciones colectivas al transporte; restricciones al trafico en los núcleos urbanos; suficientes dotaciones, infraestructuras y equipamientos públicos dedicados a fomentar el deporte, la cultura y el ocio; políticas urbanísticas respetuosas con nuestra arquitectura, patrimonio, medioambiente y biodiversidad...
A fuego lento
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Hace nada, el pasado abril en Playa Blanca, un grupo de amigos y profesionales de la restauración arrimaban brasas para guisar un suculento potaje utilizando a modo de ingredientes algunos aspectos de la filosofía de doña Carmen Camacho sobre la vida y el tiempo, los consejos nutricionales básicos de nuestras madres, y el conocimiento ético y reflexivo sobre Lanzarote que inspira el discurso sostenible del polifacético cineasta Carlo Barsotti.
Un puñado de meses más tarde, del fuego pausado y constante de este amistoso guiso revuelto con cuchara de palo y sin prisa alguna, nació el Convivium Lanzarote Slow Food o el placer de comer despacio en Lanzarote, que es lo mismo. Una asociación que representa la manifestación local de la filosofía del movimiento internacional Slow Food que promulga una concepción distinta de la gastronomía y la restitución de sus valores culturales y ecológicos.
Aunque el Convivium Lanzarote Slow Food aún no ha sido presentado públicamente, celebración que sus promotores reservan para los primeros días de 2009 cuando es segura la presencia en el acto y en la Isla de algunas autoridades mundiales de la ecogastronomía, la asociación lanzaroteña además de sugerirnos la diversión de ‘comer al golpito' ha comenzado a establecer relaciones directas con los productores de alimentos y otras artesanías y actividades vinculadas al sector primario en este sitio.
Acercar los inmejorables productos de la Isla y a sus productores hasta los profesionales de la restauración, y viceversa, directamente y sin intermediarios, es otro de los empeños altruista de esta singular asociación que va cobrando vida poco a poco. Para explicar su proyecto en profundidad, Miranda Tavella, Lola Fernández, Marcelo Bruno, Paolo Soggiu e Iván Dini, fundadores y promotores del Convivium Lanzarote Slow Food, también han mantenido distintos encuentros y reuniones con agricultores, bodegueros, directores de hoteles, con los rotarios, etcétera. Y con la Consejería de Agricultura, Ganadería, Caza y Pesca del Cabildo de Lanzarote, donde presentaron sus propuestas y otros proyectos que tienen en cartera.
En la actualidad, y mientras estudian las características y propiedades del gofio, las papas yema huevo o torrenta, la lenteja menuda, el tomate manzana negra, el millo, la sal marina el molino de José María Gil..., el Convivium Lanzarote Slow Food sueña futuros cursos y aulas para la educación del gusto. Espacios donde aprender y enseñar a cultivar el aprecio por el placer y la calidad en la vida cotidiana.
Terra Madre 2008
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La próxima semana, desde el miércoles 23 hasta el lunes 27 de octubre, el Convivium Lanzarote Slow Food, acudirá al encuentro mundial de la red de Terra Madre que se desarrollará en Turín, Italia. Y que acoge a todos aquellos que quieren intervenir para preservar, animar y promover métodos de producción alimentaria sostenibles, en armonía con la naturaleza, el paisaje y la tradición.
Durante cinco días, las papas nuestras, los tomates, los chícharos, la lenteja, el gofio, las garbanzas, los quesos y más productos de Lanzarote, serán presentados en este espacio para el encuentro que organiza la Fundación Terra Madre. Y que en la última edición reunió en Turín a 5.000 campesinos, ganaderos, pescadores y productores artesanales del sector agroalimentario, pertenecientes a 1.500 comunidades del alimento de 150 naciones; 1.000 cocineros; 500 docentes y representantes de 225 universidades; 2.300 observadores y acompañantes y 800 voluntarios. Todos ellos comprometidos en la labor de promover una producción alimentaria local, sostenible y respetuosa con los métodos heredados y consolidados en el tiempo.
La edición de este año también comparte ciudad, espacio y fechas con la celebración del Salone Internazionale del Gusto que los años pares da la bienvenida a más de 130.000 visitantes con un enorme mercado repleto de dulces, cereales, carnes curadas, vegetales encurtidos, quesos, mermeladas, cervezas, vinos espumosos y cualquier especialidad alimenticia imaginable de decenas de países; así como una Enoteca con miles de vinos descorchados para catar. Las personas que asisten pueden participar en varios centenares de Talleres del Gusto, en las excursiones culinarias Slow Tour por el Piamonte y en el Teatro del Gusto con cocineros famosos cocinando para una audiencia deslumbrada.
El domingo, todos a Playa Blanca
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El próximo domingo 19 de octubre, a partir de las 10.00 horas y bajo el lema “10 KMS SOLIDARIOS”, el Convivium Lanzarote Slow Food y la oenege Lanzarote Help organizan una carrera desde Playa Blanca a Papagayo, y viceversa, a beneficio del Hospital Católico Logbikoy de Ndom, en la República de Camerún.
Al finalizar la carrera solidaria, el Convivium Lanzarote Slow Food servirá un BUFFET GOURMET. También se sortearán dos viajes para dos personas y sus vehículos a Fuerteventura.
Sin duda una ocasión magnifica para disfrutar al golpito de la filosofía y de las propuestas gastronómicas del Convivium Lanzarote Slow Food además de contribuir a una causa digna y solidaria.
¿Qué es 'Slow Food'?
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