Antonio Lorenzo
Cronista oficial de Arrecife
[Viernes, 21 de septiembre de 2012]
El pasado día 8, un simpático artículo de Raúl Piña, en el diario ‘El Mundo', titulado 'El león castrado del Congreso', comentaba que uno de los leones del Congreso no tiene testículos. Al parecer, los millones de madrileños, turistas y políticos que diariamente pasan a su lado, no se habían dado cuenta de la anomalía, desde que fueron fundidos con el bronce de los cañones que, en 1860, fueron capturados a los moros en la batalla de Wad Ras.
Don José Miguel del Campo, Vicedecano II del Colegio Profesional de Historia, apunta que puede ser “desde un olvido, hasta un mensaje por el lugar en el que iban a ser situados (en la puerta del poder legislativo) o un abroma hacia los políticos”. También que el escultor, Ponciano Ponzano, podría no tener simpatía por determinada vertiente política, pues uno de los leones está a la derecha y otro a la izquierda; o que no hubiera bastante bronce para completar la obra, lo que me parece absurdo, ya que con recortar un poco las abundantes melenas, sería suficiente. Parece que el desaguisado pronto tendrá remedio, pues el maestro fundidor don Eduardo Capa, está dispuesto a solucionarlo, para lo cual ya dispone de los dos kilos de bronce, peso de los nuevos testículos. Me temo que el consabido gracejo madrileño, convertirá al señor Capa en ‘maestro huevero'.
El hecho madrileño, aunque parece insólito, realmente no lo es. Todos sabemos que, a raíz de la lucha por la capital de nuestra Isla, surgieron entre los vecinos de una y otra, una serie de encuentros, recursos, peleas, coplas y sátiras. Don José Agustín Álvarez Rixo, en su ‘Historia del Puerto del Arrecife', nos dice que los vecinos de Teguise se mofaban de los de Arrecife, diciendo que, cuando construyeron su iglesia, en vez de ponerle una torre, le pusieron una chimenea. Al parecer un poeta satírico de Arrecife fue mucho más perspicaz que aquellos millones de madrileños, visitantes y políticos que merodean alrededor de los famosos leones congresistas y, me contaba mi desaparecido buen amigo Enrique, cantó: “La Villa tiene leones, que los hizo Bonifacio, aunque los hizo muy despacio, se olvidó de...”.
La adivinanza consiste en buscar la palabra adecuada para sustituir a los puntos suspensivos y que además rime con leones.
redaccion@diariodelanzarote.com
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