TRIBUNA

 

Choznos y bichoznos

 

Antonio Lorenzo

Cronista oficial de Arrecife
[Martes, 17 de julio de 2012]

 

 

 

 

Parece un insulto, pero no lo es. Todos lo somos necesariamente de algunos descendientes.

Un día en la clase de Derecho Canónico, después que el profesor no explicara lo de ciertas incompatibilidades que la legislación eclesiástica establecía en relación con el parentesco, el profesor señaló que los dos últimos grados eran los de nietos y bisnietos.

En ese momento uno de los alumnos se puso en pie y, dirigiéndose al profesor, dijo: “Don José, después de nietos y bisnietos están los chornos y bichornos”. La clase, acostumbrada a las bromas de Miguelito, estalló en carcajadas, el profesor en enfado y el alumno en asombro e indignación.

A la salida del aula nos explicaba que su padre había estado en América y allí se denominaban de esa forma a los hijos de los bisnietos y a los hijos de éstos.

Muchas veces pensé en las dos palabras y, aunque intenté informarme, incluso en diccionarios y enciclopedias, nunca logré averiguar nada, y hasta lo olvidé.

El 22 de marzo pasado, en el diario ‘El Mundo', me encuentro un artículo firmado por el miembro de la Real Academia Española, don Luís María Ansón, con motivo del segundo centenario de la Constitución de 1812, titulado ‘El chozno de Fernando VII, en Cádiz'. Se refiere a la presencia en el mismo del Rey don Juan Carlos I, y dice textualmente: “Fernando VII tuvo una hija, Isabel II; un nieto, Alfonso XII; un bisnieto, Alfonso XIII; un tataranieto, Juan III; y un chozno, Juan Carlos I. No me invento la palabra. Según el diccionario de la Real Academia Española, normativo para cerca de 500 millones de personas, chozno es el hijo del tataranieto”.

Mi problema para localizarlo fue que nuestro compañero dijo “chorno y bichorno”, con la letra ere, en vez de la correcta zeta.

 

 

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