Antonio Lorenzo
Cronista oficial de Arrecife
[Lunes, 25 de junio de 2012]
No entro en la ceremonia religiosa de la procesión del Corpus, origen de la confección de alfombras, común en muchas regiones españolas. Quiero referirme a la manifestación artística popular de su elaboración.
No me consta quién tuvo la genial idea de emplear la sal. Si recuerdo ver al profesor don Juan Reguera diseñando una alfombra representativa del escudo nacional, en el lateral del edifico del Cabildo insular, en la que se empleó serrín teñido con anilinas.
El pasado domingo me sorprendió la perfección que se ha logrado en esta actividad artística, tanto por parte de los diseñadores como de los que con su penoso trabajo las elaboraron. Algunos de los trabajos alcanzaban la casi o la total perfección. Por eso mi felicitación a todos los que han contribuido al trabajo, indudable una atracción turística cuya faceta quizá no se ha explotado totalmente.
Pero, después de la felicitación las objeciones que solo tienen la finalidad de una mayor perfección y colaboración en una actividad que no es solamente religiosa sino también de personalidad de nuestra Isla.
Es frecuente que el día coincida con las adversas condiciones meteorológicas que causan que papeles, polvo y colillas invadan el trabajo. Pienso que unas vallas con los correspondientes cortavientos en determinadas zonas pudieran resolverlo.
La falta de continuidad de la alfombra, con zonas neutras entre alfombra y alfombra desluce la obra. Unos pasillos fácilmente realizables con unos moldes debidamente rellenos pudiera ser la solución.
Hasta hace unos años muchas instituciones, Cabildo insular, Ayuntamiento, Ejército de Tierra, Aviación, Marina y Guardia Civil, entre otras, colaboraban con sus respectivas alfombras, y que hoy están ausentes.
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