Manuel Hernández Avero
[Lunes, 19 de marzo de 2012]
María Inés Calderón encarnaba las dos aficiones del joven Felipe IV de España: la belleza femenina y el teatro. Tras dos años de discretos encuentros, dio a luz a un niño que, en abril de 1679, fue registrado en su bautizo como ‘hijo de la tierra'. El rey atormentado por la conciencia de pecado, decidió reconocer su paternidad. Así fue como en 1647, el joven, de apenas 18 años recibió el título de príncipe de la Mar y marchó al mando de una flota a luchar contra los franceses.
Nápoles vivía entonces una revuelta provocada por la gravosa fiscalidad de la monarquía española, pese a lo cual don Juan José fue objeto de un espectacular recibimiento. Asumió la responsabilidad de las negociaciones con los rebeldes y combinó benevolencia e intimidación: mientras proclamaba la anulación de las gabelas (los impuestos sobre el consumo). Quizá por eso fue enviado después a Sicilia y, en 1650, a Cataluña, otro territorio en estadio de rebelión.
Al morir Felipe IV, en 1665, subió al trono su hijo Carlos II, menor de edad, El gobierno recayó en una junta de regencia presidida por la viuda del rey, Mariana de Austria, y de la que había sido excluido don Juan José. Pero don Juan no se había rendido. Esperaba tan sólo una nueva oportunidad para otro asalto, y ésta llegó en 1675, cuando Carlos II alcanzó la mayoría de edad y, en teoría, tenía que asumir el gobierno.
Impulsado por la belicosa nobleza y la Diputación de Aragón, Juan José de Austria tomaba por segunda vez el camino hacia Madrid, inmerso en un baño de multitudes y protegido por no menos de quince mil hombres, Finalmente, los dos hermanos se encontraron el 23 de enero de 1677.
Tras hacerse con las riendas del gobierno, don Juan José desarrolló una intensa actividad: decretos de repoblación, control de precios, penalización de lujo, reforma monetaria, protección de la producción, reducción de funcionarios y auditorias de cargos.
Agotado por su dedicación al trabajo, murió apenas dos años más tarde a causa de una repentina enfermedad, cuando tan solo tenía 50 años.
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