Antonio Lorenzo
Cronista oficial de Arrecife
[Miércoles, 16 de marzo de 2011]
La pasada semana tuvimos la oportunidad de contactar con un grupo de alumnos del Instituto Zonzamas, de Arrecife que, aunque en su mayoría de familias inmigrantes, sus profesores les han llevado a interesarse por la historia de nuestra ciudad, e incluso involucrarse en un proyecto de rehabilitación de la zona del Charco de San Ginés, que puede ser una forma importante de colaboración para lo que, en su momento, se pueda hacer en él.
En la Plaza de la Iglesia sostuvimos una charla sobre la historia de Arrecife a partir del siglo XVIII, cuando nuestra ciudad empezó a tener importancia, una vez pasada la etapa desafortunada de invasiones piráticas y de corsarios; de los argelinos Dogalí, Jabán y Morato Árraez; hablamos de los castillos, del hambre que dio lugar a que Carlos III diera órdenes para que se construyera el de San José; del templo, del obispo Verdugo Albituría que le dio la categoría de parroquia, del primer párroco don Francisco Acosta, de La Recova; de la calle Salazones y de la que se ha pasado a denominar ‘La guerra chica' y del acogedor callejón de ‘El Aguarecido'. Hacía bastante tiempo que no pasábamos por la calle Brasil, y nuestra grata sorpresa fue encontrarla restaurada hasta cierto punto, haciendo desaparecer aquel aspecto de ruina e incendio que presentaba hasta hace unos meses. Y más nos sorprendió que una de sus vecinas, doña Francisca; ‘Pacuca', como la llaman amigos y familiares, y como a ella le gusta ser denominada, que nos sirvió de guía describiéndonos la calle desde su historia física hasta la de sus habitantes. Nos contó desde la casa que habitaron dos populares señoras, doña Luz y doña Lola, en la que por razones de rodaje de una película de ambiente insular, colgó durante mucho tiempo en su frontis el cartel de ‘Pensión'; la que vivió uno de los más importantes armadores de la época esplendorosa de la pesca en Arrecife y del puente que, en las mareas altas, permitía pasar desde la calle a las seis casas de La Puntilla, hoy reducidas a tres; puente que bajo el ‘entullo' para el relleno de la avenida que rodea al Charco, hoy se encuentra enterrado. ¿Posibilidad de su rescate? Finalmente hablamos de la necesidad de apertura del viejo ‘Pasadizo', que permitiría que las aguas discurran por su cauce natural desde la punta de Los Mármoles hasta la playa de El Reducto.
Mi felicitación a todos, profesores, alumnos y a doña Pacuca, por su interés en rescatar una parte muy importante de la historia del Puerto del Arrecife, nombre oficial desde tiempo inmemorial en nuestra ciudad.
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