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Don Pedro

 

 

Antonio Lorenzo

Cronista oficial de Arrecife
[Viernes, 27 de agosto de 2010]

 

 

 

 

 

 

 

 

Antes de nada, felicitar al pueblo, a los habitantes de Arrecife, por las recientes fiestas de su patrono San Ginés. Pero mi principal felicitación es a la Corporación Municipal por el acierto en la elección del Pregonero, don Pedro Hernández Cerdeña. Creo que, consciente o inconscientemente, ha sido además un homenaje a los maestros que, como don Pedro, fueron la base fundamental del desarrollo de la ciudad.

Don Pedro uno de los jóvenes que arrancados de las aulas por una guerra cruenta de la que algunos ni siquiera volvieron. Los, Guillermo Topham, mi primer maestros; los hermanos Abel y Guillermo Cabrera Díaz; Esteban y Virgilio Cabrera, y los hermanos Aguilar, entre otros, que además destacaron en el periodismo, la literatura y otras artes; y la principal, ser guía de muchachos que eran el futuro de nuestro pueblo.

Con la experiencia de su largo recorrido de noventa y cinco años, don Pedro nos deleitó, recordando a muchos y enseñando a todos, ejerciendo una vez más su vocación, lo que fue y lo que es nuestro Arrecife. No dejó atrás ninguna etapa ni ninguna faceta de su historia popular. Desde el deporte; los gallos en el que habló del famoso “pollo de Perico Fierro”, como se autodenominó, hasta el fútbol con la alineación completa, incluido entrenador, del ‘Fénix', como lo hacía en su mejor época Matías Prats; de las diversiones festeras; de las sociedades deportivas y culturales, incluida el fenecido ‘Culantrillo', al que él denominó “El Culantro”; el viejo instituto de las Cuatro Esquinas, del que fue uno de sus primeros alumnos, bajo la dirección del profesor y escritor modernistas don Agustín Espinosa. Hizo justicia a un gran alcalde, don Ginés de la Hoz sobre la paternidad de la idea de construir la gran rambla de la Vía Medular, que circunstancias económicas poco propicias impidieron que ni siquiera viera iniciada; y que, posteriores situaciones más propicias, permitieron su realización.

Creo otro acierto que el Ayuntamiento, la edición del pregón, la rematara con un soneto de don Leopoldo Díaz Suárez, a mi entender el poeta que mejor ha retratado nuestra ciudad y a sus personajes. Don Polo, hoy casi desconocido por falta de reedición y complemento de su obra, lo que una y otra vez hemos solicitado. Existen infinidad de fotografías de nuestra capital, pero creo que el mejor retrato de aquel pueblo que conocimos, hoy enterrado, para bien o para mal, entre rellenos y cementos, es el que, con sólo catorce versos de su soneto, nos dejó don Polo: “Un cielo azul que a nuestro mar se asoma/ para dar a su fondo transparencia;/ dos castillos en franca decadencia/ y una cruz, que se eleva en una loma./ Todo un aspecto veneciano toma,/ cuando el mar con su indómita influencia/ invade la ciudad con su presencia/ y el ambiente nos yoda con su aroma./ Un sol alegre que calienta y brilla,/ es damero de sal toda la orilla/ de este atlántico mar que nos rodea./ Una iglesia de un solo campanario,/ un honrado y discreto vecindario/ y una brisa especial que nos airea.”

 

 

 

redaccion@diariodelanzarote.com

 

 

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