Juan Pérez Parrilla
[Miércoles, 18 de agosto de 2010]
La suerte está echada, munícipes de Arrecife. Un veterano político, más baqueteado que el picaporte de un prostíbulo de la Vía Apia , ferviente admirador de Julio César y auriga de palas mecánicas en sus momentos de subidón populista, rige y regirá por luengo tiempo los destinos de nuestro amado pueblo (1) si la diosa Minerva no lo remedia.
Y de cándido nada, no es Julio César ni mucho menos, pero este Ángel Siseñor de la política, logró la poltrona municipal a base de genuflexiones, paciencia, ambición y un mucho de mala leche. Vamos, que se la curró el tío. Agotado por tanto esfuerzo pasó del consabido “vini, vidi, vici” de su maestro y humildemente, con su habitual mesura, limpió a fondo sus espejuelos, desparramó la vista y con voz meliflua y contenida emoción exclamó ¡Tate!... Vayan al carajo el ¡¡Tierra!! de Sánchez Triana y el ¡¡Eureka!! de Arquímedes.
Recuperadas sus neuronas de las fatigas del tate-parto, y sin necesidad de consultar a sus augures, él solito discurrió que para mantener su populismo mediático hasta las próximas elecciones, tendría que embaucar a los jóvenes pues con sus coetáneos no podía contar, ya lo conocían. ¿Y cómo lograrlo? se preguntó nuestro carismático líder. ¿Qui facere? ¿Qui facere? se repitió en latín nuestro hombre. Panis et circensis, le sopló Julio Cesar desde el fondo del Averno (2).
Graso error, don Julio; en Roma sí, pero esa estrategia de “pan y circo” en Arrecife no cuela. Usted que era un laja corrupto lo tenía todo; circo, trigo y dinero. Regalaba el trigo y las entradas del circo al pueblo llano y trabajador que contento no se preocupaba de la política y usted podía seguir con sus corruptelas de siempre.
Aquí en Arrecife no es lo mismo; tenemos poco dinero, del circo sólo payasos y tampoco tenemos trigo. Al parecer su avanzado discípulo tiene contratada una actuación estelar para vender las entradas y con los beneficios comprar trigo. Temeraria maniobra. Si no se venden las entradas habremos vendido el burro para comprar la paja y perderemos burro y paja. Pero no seamos pesimistas y esperemos a que pasen las fiestas. Creo que para prólogo ya está bien.
(1) Lo de pueblo se me escapó; eso era antes, ahora Arrecife es un infecto muladar. Si algunos de mis lectores piensan que exagero, con darse una vuelta por las calles Cienfuegos y Gran Canaria, se convencerán de que digo la verdad. Y si son Uds. ciudadanos que se preocupan por el bienestar propio y el de los demás, no me dejen sólo en el vertedero inmundo que tengo frente a mi casa y digan conmigo, cuanto más fuerte mejor: “Al representante del Patrimonio, a los chorizos que no has robado y a los ineptos que han gestionado mal nuestro dinero dejándonos esta mierda, que con su pan se la coman”.
(2) Julio César fue grande sin lugar a dudas, pero si Dios le da tanta importancia al sexo como dicen sus ministros en la tierra, este pichita brava que durante la Guerra de las Galias se cepilló a infinidad de galas, muchas de ellas compradas con el oro que robó a sus propios maridos, necesariamente tiene que estar en el Infierno. Esta información fue dada por sus propios legionarios y acólitos al regreso de Las Galias. Aquí cabe un chiste, pero me parece demasié pal body y me preocupan las crías.
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