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Trabajo en serio
Felipe de la Cruz
'El agüelo'
Valdi García

 

 

 

 

 

Coste y tiempo

 

 

Mario Alberto Perdomo

[Lunes, 26 de julio de 2010]

 

 

 

 

 

 

 

 

Al final, costará el doble en el doble de tiempo. La Casa de la Cultura Agustín de la Hoz de Arrecife aún tardará (más) en abrir sus puertas. Desde el Ayuntamiento se ha dicho que todavía queda por finalizar la recuperación de la fachada, trabajos en la carpintería del edificio histórico y actuaciones en el interior (como un ascensor), la colocación de falsos techos y la culminación del sistema eléctrico, además de su amueblamiento y equipamiento museístico. De momento…

Plazo. Parece mucho tiempo para unas obras que se iniciaron hace más de tres años, y cuyo plazo de ejecución se estableció en 18 meses. Ya va por el doble. Es verdad que, entre medias, aparecieron inesperadamente unos murales de César Manrique, cuya restauración con cargo al Ministerio de Cultura ralentizaron las obras. Al final, la cosa rondará los cinco años.

Coste. El presupuesto inicial de la restauración de la Casa de la Cultura era de 870.000 euros. En el presupuesto municipal para 2010 aparecen dos partidas económicas reservadas para la Casa de la Cultura , que suman 700.000 euros. Es decir, que el presupuesto final de la restauración del inmueble será de 1,5 millones de euros.

Millón y medio y cinco años es demasiado. Esta forma de proceder recuerda a las obras de restauración del Castillo de San Gabriel y sus accesos, que se prolongaron por tiempo similar, aunque su coste fue el doble. Visto el resultado final de aquella intervención, resulta inexplicable que costara tanto dinero y que las obras se prolongaran tantísimo tiempo. Lo cual conduce a una elemental reflexión sobre el coste real de la obra pública en la isla y las presunciones de mamanzas varias y variopintas distracciones de fondos públicos, comisionistas mediantes, a la luz de las investigaciones judiciales hasta ahora desveladas.

Mientras las obras se prolongan y el coste va aumentando, los ciudadanos perdemos temporalmente equipamientos y espacios de esparcimiento, a la vez de que se nos señala como los culpables de la ineptitud y la incapacidad de los gestores públicos para resolver los problemas colectivos en tiempo y forma. Mientras ellos lo hacen caro, tarde y mal, cuando lo hacen, a los ciudadanos preguntones y enfadados se nos cuelga el cartel de adalides del no. La isla al revés.

 

 

 

 

redaccion@diariodelanzarote.com

 

 

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