Cobardes

 

 

Javier Sánchez

[Lunes, 19 de julio de 2010]

 

 

 

 

 

 

 

La corrupción cala como la lluvia de otoño, suave pero constante. Cuando la percibes, ya está todo mojado.

Las intervenciones judiciales realizadas desde hace más de un año en la isla de Lanzarote nos han permitido ver la lluvia mucho antes de que anegara la isla. Nuevamente la ciudadanía ha mostrado un grado de madurez muy por encima del de los partidos políticos afectados. Hemos manifestado clara y abiertamente el desprecio a las prácticas corruptas y el rechazo a las personas que las han protagonizado. Nadie ha hecho saña, nadie les ha señalado con el dedo más allá de lo que ellos mismos se han marcado con sus propias actuaciones. A pesar de ello, siguen gobernando nuestras instituciones y ostentando cargos de poder como si nada hubiese pasado. Un lacónico “esto no interesa a la ciudadanía” es lo máximo que nos llevamos a la boca cada mañana. Como si el paro, la destrucción y el futuro no estuvieran íntimamente ligados a la corrupción.

Pero para desgracia de aquellos que no quieren ver lo que tienen delante, ni actuar en consecuencia, el día 25 de mayo el color gris se acabó en Lanzarote. Ya no hay dudas ni error.

El delito de asociación ilícita entró en nuestras casas y se sentó en la mesa. Personas que se organizan para crear una estructura destinada a delinquir, o aquellas que usan una organización ya creada para cometer actos ilícitos. Y con el nuevo comensal salieron a flote las prácticas mafiosas, las mismas que antes se comentaban en la barra del bar, pero ahora con nombre y apellidos; cohecho, prevaricación, malversación, tráfico de influencias…inmediatamente a la casa le empezaron a salir habitaciones: Teatro, Urbaser, Palacio de Deportes, Inalsa…

Los técnicos del servicio de Patrimonio del Cabildo Insular son los principales testigos y peritos del juicio que se celebrará el próximo mes de octubre y que sentará en el banquillo a Dimas Martín, a Sergio Machín y a José Manuel Fiestas Coll. El líder del PIL, el consejero de Obras Públicas –ahora de Coalición Canaria- y uno de los técnicos históricos del Cabildo.

Ayer nos enteramos que tienen un agujero negro en Jameos, y de dimensiones desproporcionadas. La joya de la corona de la isla tratada como un queso Gruyére. El servicio de Patrimonio paralizó la obra y está pendiente de redactar los informes sobre las consecuencias de la misma en el Bien de Interés Cultural, Jardín Histórico, Parque Natural y, por si fuera poco, Lugar de Interés Comunitario.

Hoy Manuel Cabrera (PIL) aboga públicamente por la restructuración del servicio de Patrimonio y por la destitución del inspector de Patrimonio. Dos días antes, Elena Martín se sentaba a la derecha de Cándido, Masú fichaba en el Cabildo a las ocho de la mañana, Susana Martín recuperaba su cargo de directora de deportes (bajo las órdenes de Manolo Cabrera) después de su paso por el calabozo, José Miguel Rodríguez sigue cobrando su nómina del Cabildo después de haber cumplido varios meses de prisión preventiva….y otros muchos en todas las instituciones de la isla, todas, funcionarios que alimentan el gusano llamado “aquí no pasa nada, estoy imputado pero sigo siendo el mismo”.

Los técnicos del PIOT son la columna principal en la defensa de la legalidad y del territorio de Lanzarote. Protegen toda la isla desde Órzola a Playa Blanca. Hoy les ponen en la arena cual circo romano. Con un nivel de hipocresía tal que debería poner rojo de vergüenza a todo aquel que se atreva tan sólo a señalarlos públicamente. El futuro de los hoteles ilegales depende en mucho de su trabajo y de su empeño en cumplir y hacer cumplir la ley.

El Cabildo Insular ha protagonizado éxitos judiciales incuestionables en su lucha por defender la principal demanda de los habitantes de esta isla en los años noventa: el control del crecimiento turístico. La trayectoria judicial del Cabildo contra los Ayuntamientos que han concedido licencias hoteleras fuera de la ley es de tal importancia que las cátedras de derecho administrativo exponen los procedimientos contenciosos a sus alumnos a lo largo de todo el territorio nacional. Todos los que sabemos leer conocemos de su importancia y reconocimiento.

El abogado que ganó esos pleitos para todos nosotros ha sido sustituido recientemente. Nadie se atreve a nombrarlo, sólo lo apartan.

Atacar a los técnicos es la forma más cobarde de mantener una posición política. Señalar al trabajador, al de abajo, al que no se puede defender, al que depende de tus decisiones, es una forma como otra cualquiera de sometimiento, como el del maltratador que culpa a su víctima de sus ataques de ira. No conozco una cobardía mayor que la que demuestra el que no aprecia el valor.

Hace unos años las palabras “hijo de puta” dirigidas, en sesión plenaria del Consejo de la Reserva de la Biosfera, al representante de la Fundación César Manrique quedaron en los pasillos del Cabildo como el eco que se reproduce ilimitadamente.

La intimidación y el acoso son otras habitaciones de la casa. Es evidente que la lucha contra la corrupción no ha hecho más que empezar.

 

 

redaccion@diariodelanzarote.com

 

 

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