Viñeta

Unidad de Seguridad Ciudadana
Felipe de la Cruz

 

 

 

 

 

Tres apuntes

 

 

Jaime Puig

[Lunes, 5 de julio de 2010]

 

 

 

 

 

 

De las últimas horas me han llamado la atención tres cosas: la dimisión de Luisa Blanco y Antonio Machín como concejales de Arrecife, el Festival del Humor y el anuncio del Cabildo de la reducción de subvenciones para el próximo año. Aunque a primera vista pudiera parecer que nada tienen que ver entre ellas, lo cierto es que, como verán, sí hay un nexo de unión de la primera con la segunda y la tercera. Y ese vínculo inapreciable a vuela pluma tiene que ver con el peculiar modo de entender y hacer política en Lanzarote. Por partes.

De la dimisión de Blanco y Machín, ambos del PIL y los dos bajo la sospecha de la corrupción, no me llama la atención que dejen sus actas de representantes de ciudadanos (cuestión que debieron afrontar hace ya muchos días), sino el modo con que lo interpreta el actual alcalde, Cándido Reguera (PP). Durante el tiempo que estos dos concejales han tenido secuestrado el voto de un puñado de simpatizantes del PIL, Reguera ha insistido en que seguía contando con mayoría “política”, decía él.

Lo peor del más que populista Cándido Reguera no es que tratara de jugar al equilibrista semántico, que se dejara investir con el voto de dos corruptos confesos o que se supiera cautivo de la voluntad de Blanco y Machín. Lo peor, con ser malo lo dicho, es que tratara de hacer ver otra cosa distinta al conjunto de la ciudadanía. Esa fea costumbre, que todavía persiste entre los viejos dinosaurios (y algún que otro joven también) de la política insular y que consiste en hacer creer que todos los lanzaroteños son tontos de baba. Ya no es tan fácil engañar al pueblo, alcalde.

Del segundo de los asuntos, aparentemente banal, destaco de nuevo la pobreza de infraestructuras culturales de la Capital de la isla. No es nuevo, pero creo que es preciso insistir hasta que alguien despierte. Pocos días después de la estafa que para muchos supuso la actuación de un cómico peninsular (Berto Romero) al que hubo cantidad de gente que no pudo entender lo que decía por las deficiencias de sonido del Palacio Municipal de los Deportes de Argana Alta, no pocos ciudadanos montaron en cólera al ser nuevamente estafados con el I Festival del Humor Canario, que ni siquiera pudo concluir al negarse los artistas a actuar en esas pésimas condiciones de sonido, no al menos, sin que se incrementara el escándalo entre los asistentes. Dos estafas seguidas con el sello municipal de por medio es mucho estafar.

El último apunte, ya ven, podría poner punto y final a esa carencia de infraestructuras culturales en Arrecife. Reclamo desde ya una reflexión de los partidos políticos en general y del actual grupo de Gobierno del Cabildo en particular. Ni un día más manteniendo a diecisiete personas liberadas en el gobierno de la primera corporación de la isla. Luego dicen que no hay para subvenciones, cuanto menos para un teatro medio digno.

Lanzarote no tiene tanto volumen económico como para dividir la gestión del gobierno en 17 áreas y profesionalizar todas ellas, o sea, liberar al consejero de turno. Sostengo que con 8 o 9 consejerías en el Cabildo sería más que suficiente. Ahora echemos cuentas: si sobran ocho consejeros, a unos cuarenta mil euros brutos al año que nos cuestan cada uno (tirando por lo bajo), resulta que el Cabildo se ahorraría 320.000 euros en los presupuestos de 2011. Con ese dinero daría, o para entregar las subvenciones que dicen que no van a poder dar, o para concluir el teatro insular dos veces inaugurado, todavía cerrado y con tres imputados en la causa.

¿Ustedes qué creen?

 

 

redaccion@diariodelanzarote.com

 

 

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