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Los “nuevos” Centros

 

 

Jaime Puig

[Lunes, 3 de mayo de 2010]

 

 

 

 

 

 

Sinceramente, no tengo ni idea si este nuevo modelo de gestión que se ha implantado en los Centros de Arte, Cultura y Turismo dependientes del Cabildo de Lanzarote será la salvación económica del buque insignia y, más allá, garantizará que vuelvan a ser un negocio como lo fueron en un pasado no demasiado lejano. Se ha de esperar que así sea, naturalmente. La esperanza es lo último que ha de perderse, después incluso que la vergüenza. Como se ha de esperar que, demostrado el asalto, el cuatrero o los cuatreros paguen por ello. Pero mientras tanto eso sucede, disfrutemos de ellos.

Durante este fin de semana, miles de lanzaroteños se han acercado hasta el Monumento al Campesino. Muchos de ellos hacía años que no iban por allí. Alguno, incluso, jamás había subido las escaleras de piedra que conducen a la base de la escultura firmada por Manrique y elaborada por Soto (del que, por cierto, estamos a punto de conmemorar un nuevo aniversario de su muerte). Y entre este sábado y domingo lo han hecho.

La excusa ha sido la celebración del Día de la Madre, que los Centros Turísticos han hecho coincidir con un mercado de flores y plantas, llenando de color, de olor y de vida, la habitualmente fría plaza de los artesanos. Probablemente ni las floristerías ni los invernaderos habían imaginado un primer fin de semana de Mayo tan concurrido como el que han tenido. Acaso las miles de familias con las que me he tropezado en los alrededores de la Fecundidad, no tenían estos planes para el pasado fin de semana. Y, seguro, los trabajadores del lugar, artesanos incluido, no pensaban en tanto ajetreo cuando se les dijo lo que se avecinaba.

Pero ha sido así. Y es un gusto, con certeza, ver a nuestra gente disfrutar de estos lugares atraídos ora por un mercado floral, ora por una ópera mientras se cena. Porque si importante, trascendental más bien, es recuperar económicamente la caja común de las siete maravillas insulares, no menos sustancial es reconquistar la autoestima del ciudadano con respecto a lo que siempre ha sido nuestro orgullo y que de un tiempo a esta parte ocupa un lugar en las peores pesadillas en las que se mezclan políticos y dinero.

PD: Y como todo es mejorable permítaseme que a modo de crítica constructiva sugiera que se piense en poner gente suficiente para atender a tanto comensal. Porque el domingo a mediodía el a veces muy criticado personal de los Centros se las veía y se las deseaba para satisfacer a todo el mundo. Probablemente se quedó sin poder comer la misma o más gente que sí tuvo ocasión de almorzar en el Monumento al Campesino. Una lástima porque con un poco más de esfuerzo se hubiese duplicado la caja. Y conste que mi familia y yo fuimos de los primeros en comer y quedamos muy bien atendidos. Pero a veces lo que no se sufre, se ve.

 

 

 

 

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