Rebeca Giggon
[Miércoles, 28 de abril de 2010]
Recuerdo al que inventó el transfuguismo, al que rompió las reglas del juego, al que gobernó desde la cárcel, al que se llevó el dinero de los agricultores y al que nos quitó el agua. Ese que metió la democracia en un maletín negro.
Recuerdo al que creyó ser el rey de la isla, a la que quiso ser reina, al que inventó el poder de barro, al que intentó ocultarse con capas, joyas, coches y lujos. Esos que nunca pudieron quedarse satisfechos.
Recuerdo a quienes construyeron con maletines negros, a quienes rompieron nuestras costas, a quienes ensuciaron nuestras playas, a quienes se llevaron los fondos europeos, a quienes salieron en procesión exigiendo que se legalizaran sus hoteles y a quienes pervirtieron la RIC. Esos que nos han dejado en herencia un desierto.
Recuerdo a quienes defendieron que a los hoteles sólo les faltaba el papelito, a quienes dijeron que la culpa era de la moratoria, a quienes no leyeron, a quienes engañaron. Esos que han perdido la dignidad defendiendo la indecencia.
Recuerdo a quienes miraron para otro lado, a quienes pidieron limosnas, a quienes se pusieron precio, a quienes han sido cómplices. Recuerdo a los grises, a los bufones y a los voceros. Esos que ahora tienen necesidad de pregonar “yo siempre dije” por miedo a que el descrédito les hunda más de lo insoportable.
Recuerdo a los que injuriaron, acallaron, calumniaron y mintieron. A quienes atacaron a Fernando Prats, a quienes persiguieron a Mario Alberto Perdomo, a quienes amenazaron a Ginés Díaz Pallarés, a los que insultaron a Irma Ferrer, a los que visitaron a Ezequiel Navío, a quienes lastimaron a la Fundación, a los que persiguieron a Morro Angelito, a los que secuestraron a Carlota, a los que mandaron callar a Plasencia, a El Agitador y a Murillo. A los que lucieron soberbia mientras echaban a los Medina. Esos que no tienen honor.
Recuerdo a los que han intentado reventar el patrimonio histórico atacando a sus defensores, a los que han apartado la valía, a los que han dado cabida a la mafia, a los panfletistas, a los perseguidores de la prensa libre, a los que han desprestigiado nuestras instituciones. Esos que, teniendo cristal entre las manos, actúan como taberneros. Esos cobardes.
Les recuerdo a todos, y ahora les veo. Peor que desnudos. Son esos que pasean en bragas por la calle.
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