Brígida Martín
[Miércoles, 28 de abril de 2010]
“Queridos amigos, compromisarios y simpatizantes, muchos de ustedes se preguntarán cómo es posible que pueda estar hoy tomando posesión como presidente del PIL mientras mi padre está en la cárcel desde hace meses, y mi madre, mis dos hermanas y yo mismo estamos imputados por diversos delitos relacionados con la corrupción. Como nuevo presidente del PIL, y en señal del nuevo talante que quiero impulsar en el partido, me siento en la obligación de explicar esta circunstancia que entiendo a muchos pudiera parecer extraña y desconcertante.
Desde que se presentara por primera vez con sus siglas en 1991, el PIL nunca ha obtenido menos de 10.000 votos en las elecciones al Cabildo de Lanzarote, oscilando entre los 15.096 de 1991 y los 10.013 de 2007. Ningún otro partido, salvo el PSOE, que obtuvo 10.494 votos en 2007, ha alcanzado jamás esa cifra. Y todo ello teniendo en cuenta las sucesivas escisiones que ha sufrido el partido y que tanto daño interno han ocasionado.
Hay quien dice que el del PIL es un electorado fiel, pero es más que eso. El del PIL es un electorado cautivo, moralmente obligado a votarnos al margen de los escándalos que rodean a sus máximos dirigentes. El del PIL es un electorado que siempre supo lo que había, pero que lo acepta porque ellos también se llevaron su parte del pastel. Cada favor que el PIL hace es un acuerdo entre caballeros. Cada enchufe es un contrato tácito por un intercambio justo: te salvo la vida y tú me votas el resto de esa vida que yo te he salvado. Este es el secreto, no siempre bien comprendido, del éxito de nuestro partido. Los 10.000 votos fijos que tenemos nacen de la vergüenza de nuestros votantes por haber aceptado entrar en el juego de la corrupción. Qué más da si son 8 que 80 los millones que nos hemos quedado por esta noble labor. A nuestros votantes no les importa este pequeño peaje, porque nosotros les hemos salvado la vida. Están en deuda con nosotros y ellos lo saben. Su voto es el precio, digno y hasta barato, por expiar su culpa al haberse beneficiado del entramado caritativo y humanitario, pero en ningún caso gratuito, que mi padre diseñó a comienzos de los años 80.
Nuestros votos son inmunes a la corrupción porque nacen de ella, del silencio cómplice de las miles de personas enchufadas o beneficiadas por el partido. El hombre de esta tierra es cumplidor y agradecido, y es la garantía del compromiso ético que mantiene con el PIL.
Así pues, como comprenderán, mi obligación como heredero de esta maquinaria delictiva pero popular, mafiosa pero arraigada profundamente en el miedo de los conejeros, es la de mantener vivo el espíritu del partido y continuar gestionando las 10.000 papeletas que nuestros pecadores votantes nos regalarán el año próximo. Podrán investigarnos, descubrir nuestras propiedades y nuestras fortunas, pero la gasolina que no detendrá la guagua del PIL siguen siendo nuestros 10.000 testaferros morales.
Ante la gravedad de los hechos que están ocurriendo estos días, muchos allegados me han recomendado que vuelva a mi farmacia y tenga una vida tranquila alejada del bullicio político. Agradezco y entiendo su preocupación, pero cuando se tiene un negocio familiar que mantener, del que dependen tantas bocas, no hay vida reposada que valga. Junto a Juan Jesús González Docal como secretario de finanzas del partido como prueba de los aires renovadores del partido, todo irá viento en popa. Gracias a todos por su presencia.
Viva la familia Martín. Viva el PIL.”
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