Carmen Miranda
[Viernes, 5 de febrero de 2010]
No tengo el menor atisbo de duda sobre la capacidad de la princesa del pueblo para la toma de determinaciones. Es más, creo que lo haría con gracia, se ganaría el sueldo y preguntaría por aquello que desconoce.
De la celebración del Carnaval, ella que tiene una cría por la que es capaz de matar, preguntaría que por que no se va el bailoteo nocturno al recinto ferial, todo él, porque su Andreíta no va a poder dormir sitiada por todos lados durante la agonía nocturna de los días 12, 13, 15 y 17 de febrero, fechas anunciadas por el excelentísimo Arrejuntamiento de la capital, que han tenido la prudencia de no recoger en el programa la hora de inicio ni de finalización de las verbenas, así como para no soliviantar el ánimo de algunos.
Poniendo que en cada una de las dos fiestas del parque y del Almacén actúen siete u ocho grupos, a una hora de actuación, por aquello de poner algo, sale lo que sale, y que comenzando después de las 10'00, nos dan fácilmente las seis de la mañana. Eso sí, por duplicado y con la reverberación suficiente para acordarnos de algunas respetabilísimas madres que han parido hijos tan malcriados e insolidarios. Porque yo, por dormir, ¡maaato!
Del Charco de San Ginés, en una utópica concejalía a dos manos con Pedro de Armas, se lo come vivo, porque preguntaría que por qué engañan a los viejitos a los que le cuentan que les quitarán la casa, y que por qué los ricos han echado a los pescadores, y a los de toda la vida. Que no entiende que las casas de delante, las de la orilla, tapen a las de atrás, y si eso va a seguir a más cuando el Charco no tenga protección, y si tiene algo que ver con su interés en comprar la casa vieja que dice que quería comprar.
A los concejales los pondría firmes y se interrogaría que por qué dicen que si son del pepé, del pil, pesoe, cecé, alternativos o pene-en-ele, cuando son todos iguales y deberían juntarse en el pú (partido único) que viendo las zarandajas que hacen, mejor dejan el prestigio de algunos viejos partidos a salvo de sus historias.
Que por qué el fiscal de menores no les llama la atención, como hicieron con ella, por el mal ejemplo que le dan a los críos, hijos de ésta ciudad, espectadores del circo que han montado.
Que los va a llevar a todos a Sálvame, diría, para que hagan un ratito el ridículo mientras ella arregla esta ciudad.
Es ficción, lo sé, pero me queda la duda de si lo haría peor que éstos, aunque creo que nunca aceptaría, pues le daría vergüenza compartir escaño con el personal. Ella es más lista y tiene conocimiento.
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