Fernando Marcet
[Jueves, 4 de febrero de 2010]
(Todos los datos expuestos en este artículo han sido encontrados navegando en internet, y están a la vista de cualquiera que se moleste en buscarlos)
Juan Francisco Rosa y Rafael Lasso son dos empresarios lanzaroteños acostumbrados a hacer negocios juntos. Y les ha ido bien. Muy bien. Tanto es así que probablemente sean, hoy por hoy, los dos hombres más poderosos de la isla. No es esta una valoración gratuita, entre ambos vienen a conformar una suerte de William Randolph Hearst local, una dupla que lo mismo gestiona hoteles, medios de comunicación, puertos deportivos o campos de golf. Los negocios que manejan juntos suman unos activos que superan los 100 millones de euros. Y tras la reciente limpia perpetrada por el Gobierno de Canarias con su deplorable reparto de licencias digitales, su grupo mediático (siendo Lancelot su máximo exponente) es sin duda el más relevante de la isla. Si a esto le añadimos sus magníficas relaciones tanto con los máximos dirigentes de determinados partidos políticos como con directivos de varias entidades bancarias, convendremos en que el título de “hombres más poderosos de Lanzarote” no es en modo alguno exagerado.
Sin embargo, y por sorprendente que parezca, probablemente muchos habitantes de la isla habrán oído hablar de ellos por primera vez estos últimos días. Dimas Martín, a raíz de las conversaciones grabadas en el curso de la Operación Unión , admitió ser amigo de Juan Francisco Rosa desde hace 40 años. No hace falta que lo jure, ¿cómo no ser amigo de un político cuyo imperio pilista le ayudó a crecer tanto y tan rápido como empresario? De hecho, tan amigos eran que el empresario no tuvo reparo en contratar al presidiario para permitirle acogerse a ciertos beneficios penitenciarios.
Rafael Lasso, por su parte, dejó de lado su habitual discreción para permitir que su hijo acudiera en persona a comprobar cómo la propiedad de los Medina, en el Berrugo, pasaba a sus manos. Ahí se constató que le pudieron las ganas de hacerse valer. Con su presencia el otro día, los Lasso vinieron a transmitir un mensaje claro: esto es lo que les ocurre a quienes nos buscan las cosquillas.
Pero hablemos un poco de sus negocios. Concretemos y conozcamos las obras y milagros de estos dos socios tan bien avenidos.
En el ámbito de los medios de comunicación, dos son las empresas que han dirigido juntos. Una después de la otra. El invento primero se llamó “Corporación Lanzaroteña de Medios”. En ella Rafael Lasso era el consejero delegado, mientras que Juan Francisco Rosa, junto con Antonio Coll, Jorge Coll y Fernando González Berriel hacían las veces de consejeros a secas. El presidente, un tal Miguel Morales Fernández, dueño de Hormiconsa. El objeto social de dicha empresa, y cito textualmente, era “A) LA DIFUSION DE LA IMAGEN Y EL SONIDO Y CUALQUIER OTRA ACTIVIDAD RELACIONADA CON LA MISMA. B ) LA EXPLOTACION DE EMISORAS DE RADIO DE FRECUENCIA MODULADA, PUBLICACIONES DE PRENSA ESCRITA”
Posteriormente, la relación tanto con Miguel Morales como con Fernando González debió sufrir cierto menoscabo, porque en Septiembre del año pasado decidieron montar otro chiringuito, “Producciones imágenes isleñas” con idéntico objeto social, pero quedando tan sólo los dos hermanos Coll y Rosa como consejeros y Lasso de presidente. Doble pareja de figuras.
Como se ve, Rosa y Lasso encontraron en Jorge y Antonio Coll unos socios ideales con los que adentrarse en el mundo de los medios de comunicación. No es que, en principio, haya nada malo en que promotores y periodistas unan sus destinos de esta forma, pero es importante que todos sepamos que esta sociedad, plenamente formalizada, existe. Porque conocer dicha información nos ayuda a entender y contextualizar la línea editorial del grupo mediático que gestionan en temas tan dispares como los hoteles ilegales, pactos políticos, críticas o alabanzas a personajes públicos, etc... Por ejemplo, sería absurdo esperar una noticia imparcial por parte de Lancelot del desalojo que tuvo lugar el otro día en Playa Blanca. El punto de vista del medio está forzosamente unido al de quienes lo dirigen, y si quienes dirigen son parte directamente implicada en el asunto en conflicto, no cabe esperar de ellos la menor objetividad. Lo malo es que Juan Francisco Rosa y Rafael Lasso están metidos en tantos fregados, que pocos son los temas relevantes que no les tocan más o menos de cerca.
Veamos qué otras empresas dirigen Rosa y Lasso, para que entendamos a qué nos referimos cuando decimos que “están metidos en tantos fregados”.
“Puerto Deportivo Rubicón”. Director General, Rafael Lasso; Consejero, Juan Francisco Rosa; Presidente, Canarias Rent & Investment (ver abajo). Objeto social: CONSTRUCCION Y EXPLOTACION DE PUERTOS DEPORTIVOS. ASI COMO LA DE TODAS SUS INSTALACIONES, SERVICIOS Y SUMINISTROS, REALIZADA BIEN FORMA DIRECTA POR LA PROPIA SOCIEDAD , O BIEN POR CESION DE DICHOS EXPLOTACIONES. Total activo, 31 millones de euros.
“Canarias Rent and Investment”. Presidente, Rafael Lasso (las acciones de la empresa están participadas, en un 50 por ciento, por Phaestum y Hollipark, ver abajo). Objeto social: LA PROMOCION INMOBILIARIA , ADQUISICION, TRANSMISION. ARRENDAMIENTO, EXPLOTACION Y ADMINISTRACION DE FINCAS, TANTO RUSTICAS COMO URBANAS. Total activo, 15 millones de euros.
“Lanzarote Cultura y Ocio”. Presidente, Rafael Lasso; Consejero, Juan Francisco Rosa.. Objeto social: CONSTRUCCION Y.O EXPLOTACION DE TIENDAS QUE TENGAN POR OBJETO
LA VENTA AL MENOR DE TODA CLASE DE ARTICULOS. COMPRAVENTA E INTERMEDIACION AL POR MAYOR DE TODA CLASE DE ARTICULOS Y MERCANCIAS. PROMOCION, EXPLOTACION.
“Hollipark”. Presidente, Rafael Lasso: Consejero, Juan Francisco Rosa. Objeto social: ADQUISICION Y VENTA DE BIENES INMUEBLES, EXPLOTACION POR CUENTA PROPIA O AJENA DE ESTABLECIMIENTOS TURISTICOS, LA CONSTRUCCION DIRECTAMENTE O POR MEDIO DE TERCEROS DE INMUEBLES. Total activo, 13 millones de euros.
“Phaestum”. Consjeros, Juan Francisco Rosa y Rafael Lasso. Objeto social: Actividades inmobiliarias. Total activo, 24 millones de euros.
“Hotel la Geria”. Vicepresidente, Rafael Lasso; Consejero Delegado, Juan Francisco Rosa.
“Promociones Costa de Tias”. Administradores únicos, Juan Francisco Rosa y Rafael Lasso. Objeto Social: ACTIVIDADES INMOBILIARIAS. ADQUISICION, ADMINISTRACION, VENTA, EXPLOTACION Y ARRIENDO DE HOTELES E INSTALACIONES HOTELERAS EN GENERAL Y DEMAS ACTIVIDADES RELACIONADAS CON LA HOSTELERIA Y PARA EL OCIO. Total activo, 25 millones de euros.
El abanico es amplio, pero la mayoría de sus empresas están relacionadas con el mundo de la construcción, la promoción inmobiliaria, el ocio turístico y la hostelería. Si Lanzarote es una isla cuya principal actividad ronda en torno al turismo y la construcción, en Rosa y Lasso tenemos a sus dos máximos exponentes. Los medios de comunicación son sólo el complemente necesario para promocionar y edulcorar sus negocios de cara al gran público, así como para poder influir en la vida pública de la isla, al menos en aquellos asuntos que les afectan directamente, como por ejemplo la elección de los políticos que nos gobiernan a todos.
Ni a Rosa ni a Lasso los puede votar nadie. No son políticos, sus actividades no están sujetas a supervisión como sucede con los cargos públicos. Sin embargo, no se puede negar que lo que hacen y dejan de hacer estos hombres nos afecta a todos. Si deciden plantar un hotel en una playa, y los políticos de turno transigen, presionados por los medios que aquellos poseen o incentivados de cualquier forma, somos todos los lanzaroteños quienes nos quedamos sin playa; si deciden construir un campo de golf o un puerto deportivo, o una macrourbanización o lo que sea, es el territorio de todos el que consumen; si atraen mano de obra de fuera a la que obligan a sobrevivir con cuatro duros, hacinados en barrios pobres que se convierten en focos de pobreza y marginación, somos todos los afectados; si sus negocios promueven un turismo de masas y poca calidad, todos sufrimos las consecuencias; si sus medios de comunicación propagan el cinismo y la idea de que “todos son iguales”, para pescar en río revuelto, somos todos los que perdemos; si vulneran las leyes y se acogen a la certeza de que la justicia es lenta, repleta de lagunas y admite sus tejemanejes, es la vida colectiva la que corrompen.
Por todo ello, conviene tener a estos dos personajes bien identificados y exponerlos allí donde ellos no quieren estar, a la luz pública. Sacarlos de la tramoya, desde la que mueven hilos invisibles, y de alguna manera obligarles a que nos enseñen todas y cada una de sus cartas. Aquí están, Rosa y Lasso, encantado de conocerles.
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