Amenazadas

 

 

Martín del Mar

[Miércoles, 27 de enero de 2010]

 

 

 

 

 

Para saber si a un gobernante se la ha ido la olla hay que realizar muchos experimentos, todos ellos objetivos, objetivables y en iguales condiciones de presión y temperatura. Para poder medir y comparar. Si el gobernante en cuestión es el de Canarias, no es necesario recurrir al método científico; basta con pegar el oído a la tierra y escuchar un ratito. Es el caso del nuevo Catálogo de Especies Amenazadas. La cosa debe estar muy mal cuando dos ex consejeros de Política Territorial del Gobierno canario (González Viéitez y Fernando Redondo), así como un ex director general (Faustino García Márquez), tiran públicamente de las orejas a los que mandan en Canarias desde hace 17 años.

Los Grupos Parlamentarios Nacionalista (CC) y Popular (PP), pretenden aprobar un nuevo Catálogo de Especies Amenazadas. ¿Motivos? El actual, que data de 2001, protege demasiado. La propuesta de nacionalistas y populares elimina o rebaja la protección a la mitad de las especies catalogadas en 2001. Si prospera tamaño despropósito, además de las especies estarán amenazadas las siete islas.

Circula por la red un llamamiento ciudadano en defensa de las especies amenazadas. Dice que un Parlamento, por muy democrático que sea, no puede aprobar una ley declarando que una especie no está en peligro si tal declaración carece del respaldo científico necesario. Y la comunidad científica canaria ha denunciado la absoluta falta de rigor del nuevo catálogo. Como no puede un Parlamento declarar que la Tierra es plana, a no ser que lo demuestre científicamente (mejor no les damos ideas, que estos son capaces).

¿Y a que viene esta rebaja? Diversas organizaciones de todo tipo han denunciado esta iniciativa parlamentaria, porque temen que vaya dirigida exclusivamente a remover obstáculos a determinadas obras públicas. El Puerto de Granadilla quizá sea el ejemplo más claro: se declara que no hay flora marina en peligro en las inmediaciones y listo. Y así, hay algunos ejemplos más en varias islas.

La enorme biodiversidad que alberga el Archipiélago constituye nuestra mayor riqueza natural, una riqueza que no nos pertenece, sino que es nuestra responsabilidad proteger y preservar para todo el mundo y, en particular, para las futuras generaciones. No obstante, los firmantes del llamamiento ciudadano en defensa de las especies amenazadas creen que no sólo corre peligro el patrimonio natural. Este tipo de dislates viene a debilitar aún más la confianza de los ciudadanos en las instituciones y en la política, confianza que es esencial en democracia. Este es otro patrimonio fundamental de nuestra vida en común, notablemente debilitado ya por los casos de corrupción política recientemente destapados y por los, aún más recientes, asaltos a las instituciones con participación de grupos económicos y presuntos (y no tan presuntos) delincuentes.

Sólo la presión ciudadana podrá conseguir la retirada de la propuesta del nuevo catálogo de especies amenazadas. A ver qué dicen los parlamentarios lanzaroteños de CC y PP... Son Mario Pérez, Manuel Fajardo Feo, Fernando Figuereo y Sigfrid Soria. Luego, será el momento de pedirle al Gobierno de Canarias la elaboración de un catálogo, con todo el rigor y el consenso científico que reclama la dimensión e importancia de nuestro patrimonio natural.

 

 

 

 

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