Erró la ULPGC

 

 

Mario Alberto Perdomo

[Lunes, 25 de enero de 2010]

 

 

 

 

 

 

 

 

La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) lo hizo mal. Se equivocó en Lanzarote y no tenía razón.

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias señala que la Escuela de Estudios Empresariales de Arrecife cumplió en su día con todos los compromisos asumidos con la Universidad. También indica que no se ajustó a derecho una resolución dictada por el rector denegando la ‘venia docendi' al profesorado e impidiendo la puesta en funcionamiento de la Escuela. Por todo ello, la isla no pudo contar con una Diplomatura en Empresariales.

La Escuela de Estudios Empresariales de Arrecife fue promovida por una empresa privada, Microsistemas, que cuenta con una sólida y dilatada trayectoria en el ámbito de la formación. De hecho, cuando se produjo la negativa, los alumnos ya se habían matriculado y la Escuela se preparaba para iniciar las clases universitarias de Empresariales, ya que se había aprobado su reconocimiento por parte del Gobierno de Canarias. Al denegar el rector la ‘venia docendi' a los profesores contratados por Microsistemas, se ocasionó un perjuicio irreversible a la empresa. Y a la isla. Total, la Escuela cumplió con los requisitos exigidos por la Ley de Universidades y el Convenio de Adscripción firmado entre las partes para iniciar el curso académico.

Hace muchos años que quedó claro que Lanzarote necesita una Diplomatura de Empresariales. Nunca ha sido promovida por la propia ULPGC; de ahí que a falta de iniciativa pública, bienvenida sea la privada, que era el caso. Pero, extrañamente, la ULPGC optó por no comer, ni dejar comer.

Lanzarote sigue necesitando dicha Diplomatura para formar jóvenes emprendedores que pudieran desarrollar su actividad profesional en nuevos yacimientos de la economía, diversificándola. La formación en turismo es insuficiente. Es preciso que los mismos estudios estimulen el interés del alumnado hacia nuevas actividades económicas en terrenos como un sector primario moderno, la industria, la energía, el medio ambiente, las nuevas tecnologías o la cultura.

La empresaria Beatriz Salazar tenía razón, y no el rector de la ULPGC. Pero, lamentablemente, no es fácil que, después del disgusto, la promotora de la iniciativa recupere la ilusión y vuelva a intentarlo. Ojalá que sí. Ánimo, Bea.

 

 

 

 

 

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