Amor Cáceres
[Miércoles, 23 de diciembre de 2009]
Sentir vergüenza, azoramiento o culpabilidad, parece que cotiza a la baja en Lanzarote.
El sentimiento de vergüenza debe ser propio del ser humano, en tanto evoluciona en su instrucción y formación, y puede derivarse de las normas de todo tipo que marcan el modo en que nos relacionamos, no pareciendo que un ser criado en el monte, sin relación con un congénere, pueda sentir nada parecido.
Alguna leyenda dice que el español es el único que siente lo que denominamos como vergüenza ajena, y que viene a reflejar el bochorno que debiera corresponder a otra persona, y que a falta de que ello suceda, lo asumimos quienes seamos espectadores de una actuación que pudiera suponer determinados niveles de ridículo.
Mi vergüenza toma varios derroteros, y uno de ellos pasa por sentirla como hija de esta isla ante la cadena de atropellos de la clase política, de los voceados y de los anónimos, que viene gestándose durante décadas y que es la que ha creado una escuela que tiene en Ubaldo Becerra y José Miguel Rodríguez sus más aventajados alumnos, aunque no sean todos lo que están.
Me avergüenzo, en su dimensión ajena, porque siento lo que no parece sentir el PNL y el PP, en uno de los plenos más bochornosos y abochornantes que se puedan recordar, que es el de la moción de censura de Arrecife, del día 21 de diciembre de 2009.
¿Que no somos Marbella? Por supuesto que no, pues les ofenderíamos. Lo nuestro, por inclasificable, no es de un manual al uso. En el libro negro de la indecencia sí que somos clasificables y se nos pueden dedicar varios capítulos.
Al PIL no le voy a exigir que tenga lo que no conoce, y lo siento por los honrados, que los habrá. A los concejales que han manifestado el reconocimiento de sus fechorías, ya nada se le supone, ni nada resulta presunto pues es de una contundencia insultante. Al PNL, todo lo que sea una huida hacia delante, para ocultar que no es mejor partido que el PIL, le vendrá de perilla.
A CC, que si bien no ha dejado títere con cabeza en su discurso del pleno de la moción, les tendríamos que recordar que en su partido no se realizan actuaciones ejemplares para eludir los casos de corrupción, lo cual desautoriza el tono castigador y altisonante utilizado en el pleno de marras. Tirar de la memoria sobre la gestión de CC en Arrecife, tampoco les vendría mal, y de eso Luis Morales sabe algo.
A los ediles que han respaldado la moción de censura, les felicito porque pasan a formar parte de la crónica negra de este país.
Del PSOE, en las tareas de gobierno municipal, hace tiempo que no espero nada.
Para el PP, sobre como justificar semejante dislate, bastan unas pocas palabras para señalar que pudiera ser que Soria se haya puesto al servicio de la renovación política, y su conformidad con el trago de la moción, lo que oculte, no sea más que la intención de que el circo de su partido en Arrecife se estrelle como una pita para dar salida a otros actores ante los comicios de 2011. Sólo ante ésta especulación podré comenzar a entender algo.
De Reguera, más que desearle suerte, que no la merece, sería conveniente esperar una brillante gestión porque ello supondría un éxito para los intereses de la ciudadanía, y recordar que aunque se empeñe en aclarar que los concejales corruptos no tendrán responsabilidades de gobierno, no puede olvidar que los necesitará en cada pleno y que son los que le auparon para gobernar un pueblo que se avergüenza de las formas de sus representantes.
Y no acabo de entender la salutación inicial a Fermina y Carla, de las que supongo serán sus hijas, y que de serlo, acaso debería de haber apartado sus nombres de tan perverso panorama público, dado que algunas situaciones, y ésta es una de ellas, no merecen ser ejemplo para los jóvenes que miran nuestros actos, y mucho menos que parezca un brindis. El padre de las Obama todavía se lo podría permitir.
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