

Martín del Mar
[Lunes, 21 de diciembre de 2009]
Ya es lo más leído de 2009. Todo un best seller y no se encuentra en las librerías, ni a través de Internet. La parte del sumario de la Operación Unión cuyo secreto ha sido levantado, es, seguramente, el documento más buscado en la historia de Lanzarote. Un tocho de más de doce mil folios que tiene embebecidos a los afortunados que lo han conseguido. Que cuentan lo que van leyendo, como quien da la buena nueva.
Como si se tratase de una telenovela por entregas, cada día se escucha un episodio nuevo, a cual más grueso. Los lectores fijan su atención en la transcripción de las conversaciones mantenidas entre personas, se hallen o no imputadas, pero que tienen relación con el caso. Unos se detienen en lo anecdótico o en la parte morbosa, otros en el modus operandi para delinquir y los menos en los hechos investigados. Y todos lo van contando.
El considerable número de papeles escritos coloca a la sociedad insular frente al espejo. Esto es lo realmente trascendente. Nos coloca a todos, sin excepción, delante de nuestra propia realidad. Ante nuestras miserias y, sobre todo, ante el profundo calado de la corrupción, en sus múltiples manifestaciones. A partir de ahora hay que revisarlo todo, observándolo con mucho detalle. ¿Qué es un empresario de éxito? ¿Qué es un hombre de negocios? ¿Cómo se explican ciertos niveles de ostentación? ¿Cómo se cierran aquí ciertos negocios? ¿Para qué están los políticos y a qué se acercan ciertas personas a la política? ¿Quiénes viven del cuento? ¿Hasta qué punto están introyectadas la hipocresía y el cinismo en nuestras vidas? ¿Cómo se manejan las instituciones? ¿Está la ley para algo más que para pasársela por el arco del triunfo? ¿En qué y en quién se puede confiar?
Parece que un puñado de personas muestra un profundo desprecio hacia las leyes y las normas de convivencia. No es toda la población, sino un puñado de personas que se conducen por una avaricia desmedida. Pues apartémoslas de nuestras vidas. Señalémoslas con el dedo y despreciémoslas. Perdamos al respeto a quien se mofa de nosotros. No permitamos que sigan campando a sus anchas en las instituciones públicas, ni que gobiernen nuestras vidas quienes nos están robando y quienes están en el espacio público para enriquecerse y extorsionar con la misma impunidad que hacía la mafia en Chicago a principios del siglo XX. Retiremos nuestra confianza a aquellos partidos políticos que alientan o protegen a los corruptos y convirtamos nuestro voto en una poderosa herramienta de cambio.
Lo de menos son los líos de faldas, las drogas, las putas o apostar a ver quién acierta el número de divorcios que va a costar la Operación Unión. Lo de menos es que te cuenten cómo se referían a ti o cómo te insultaban al nombrarte. Lo importante es limpiar la casa común, barrerla a fondo, baldearla con agua y lejía, airearla hasta que se renueve todo el aire putrefacto. Si la Operación conmocionó la sociedad insular, el levantamiento del secreto del sumario coloca a cada uno en su sitio. Unos, en el meollo de la corrupción y del lado de la corrupción, justificándola y acusando a los denunciantes. Y a otros, frente a ella, un lugar en el que sólo se puede estar activamente, como ciudadanos comprometidos y responsables.
Echémoslos de nuestras vidas como lo que son: basura no apta para reciclar.
[Condiciones de uso | | ]
