El comodín del Gobierno de Canarias

 

 

José Luis Cáceres

[Viernes, 11 de diciembre de 2009]

 

 

 

 

 

 

 

A estas alturas, después de más de un mes gobernando, ya se vislumbra cuál va a ser la estrategia política del sector de Coalición Canaria y del Partido Popular para enfrentar la resolución de los asuntos espinosos de Lanzarote y los compromisos adquiridos. Acudir al comodín del Gobierno de Canarias.

Así lo han hecho con un asunto tan espinoso como el Plan General de Yaiza, y vislumbro que así lo harán con el PTE y con el PGOU de Arrecife si llega a prosperar la moción de censura puesta a Enrique Pérez Parrilla. Hasta la fecha les ha funcionado con las macro-carreteras impuestas sin medida ni consenso que atraviesan y destrozan la escala lanzaroteña. A golpe de gasolina, sin inversión alguna en transporte público y dejándonos un panorama tan desolador como los miles de euros que se van en asfalto.

No parece una mala opción si ambicionan el mismo pésimo resultado en las próximas elecciones y, de paso, esquivar el control judicial que se ha impuesto en las políticas del territorio en la isla. Alejar el debate, la controversia y, de paso, la transparencia a la ciudadanía de Lanzarote que sigue ejerciendo su legítimo derecho a la crítica y a opinar sobre el futuro de todos. Sacar sus vergüenzas lejos de la isla les evitará enfrentar el desastre en primera persona. Demasiadas pérdidas en el cuerpo a cuerpo, deben pensar.

Al pobre señor consejero de Política Territorial, Berriel, le toca el muerto de hacer frente a cuántos trapos sucios han dejado en herencia sus colegas políticos, sus mecenas empresariales y demás animales que conforman esta especie de fauna corrupta que nos gobierna sin gobernar desde tiempos inmemoriales.

Es una buena fórmula para, de paso por Pisuerga, acallar a los sectores más críticos de sus respectivos partidos políticos, la mayoría que se niega a acatar las órdenes de Suso Machín pero no quiere quedarse sin su puestito, y los que en el Partido Popular no están cómodos con el poco pastel que Astrid les ha conseguido hasta la fecha. Mucha gente para tan poco paraguas.

En todo caso, dicha estrategia se olvida de detalles tan esenciales como que la impunidad reinante hasta ahora ha llegado a su fin, se llame usted Berriel, Rivero o esté emparentado con la Casa Real. Y de otro detalle que les resultará casi anodino: la mayoría de edad alcanzada por la sociedad de Lanzarote, que una vez destapado el velo de la corrupción, conocidos hasta el detalle los entresijos de sus prevendas y superado el respeto debido hasta los mismos niveles en que ellos nos lo han usurpado previamente, no olvida ni se confunde. Ni siquiera de noche.

Habrá que advertirle a Berriel que jueces hay en Berlín, por si el pobre señor convertido en barrendero, cree que basta con meter la basura debajo de la cama. El estado de los asuntos judiciales, con lo mínimo que se conoce hasta la fecha, no permite pasos en falso ni cuentos chinos. Y por si no se ha dado cuenta las fuerzas enemigas siguen replegadas, que no dormidas ni desarmadas. Con el tablero organizado y los tiempos controlados. Demasiados ojos mirando el pastel de Lanzarote, ojos desconocidos, ojos descontrolados incluso para un Gobierno. Luz y taquígrafo, esa batalla ya está ganada.

 

 

 

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