

Jaime Puig
[Miércoles, 9 de diciembre de 2009]
Lo cuenta Plutarco en uno de los muchos volúmenes de sus “Vidas paralelas”. Érase un joven patricio romano de nombre Publio Clodio Pulcro que estaba perdidamente enamorado de Pompeya, la mujer del César. En su ceguera, el amante pretendiente no dudó en colarse disfrazado de tocador de lira en la fiesta de la Buena Diosa, exclusiva para mujeres. Pero lo cazaron y lo condenaron como solían en aquella época. Julio César, por su parte, reprobó a su esposa aún a sabiendas que no le había sido infiel: no soportaba la idea de que la señalaran como sospechosa. En ese episodio se acuñó la expresión de que la mujer del César no sólo ha de ser honesta, sino que ha de parecerlo.
Dos mil años después un veterano patricio del PP de Lanzarote, de nombre Cándido Reguera, aspira a convertirse en alcalde de la aldea máxima del lugar, Arrecife. Así consta en la moción de censura que el miércoles 9 de diciembre, Día Internacional Contra la Corrupción (en serio), registraron los concejales del Partido Popular (PP), del Partido de Independientes de Lanzarote (PIL) y del Partido Nacionalista de Lanzarote (PNL) además de dos ediles no adscritos –se supone- pues fueron expulsados cautelarmente por su partido, el PIL, al resultar imputados y encarcelados (luego puestos en libertad) en la Operación Unión, contra la corrupción política en Lanzarote.
Siempre se ha dicho que Cándido Reguera es un hombre honesto. No se le conoce un renuncio en sus más de dos décadas dedicadas a la política (sí, hay gente a la que la vocación le dura toda la vida, por lo visto). Sin embargo, aún siendo honesto, no lo parece. Y no lo parece porque no ha dudado en dejarse apoyar por dos personas que, luego el tiempo dirá, pero hoy por hoy están en situación de libertad provisional pues depende su libre circular por calles y pueblos de que pasen a fichar por el Juzgado de Guardia los días uno y quince de cada mes.
Si algún día, alguien, escribe la versión insular de las Vidas Paralelas, Cándido Reguera deberá compartir volumen con aquello que él mismo, cuando fue honesto y lo pareció, siempre dijo que repudiaba.
[Condiciones de uso | | ]
