Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 9 de noviembre de 2009]
Lanzarote se ve de nuevo ante los Presupuestos de la Comunidad Autónoma de Canarias para 2010. Primera lectura, sin juicios de valor: han sido consignados 442 € por habitante. En una isla semejante y que admite comparaciones, como es Fuerteventura, han sido consignados 859 € por habitante. ¡Casi el doble! Segunda lectura, de nuevo sin juicios de valor: han sido consignados en Lanzarote 61,7 millones de euros, un 26% menos que en 2009. En Fuerteventura, con una estructura económica, una tasa de paro y una población parecidas, han sido consignados 86,7 millones de €, un 21% más que en 2009. Lanzarote baja mucho, Fuerteventura sube mucho. Esa es la realidad.
¿Qué tiene el Gobierno de CC y PP contra Lanzarote? Esa es la pregunta que nos hacemos por estas fechas. Nada más depositar flores ante nuestros difuntos y tras interrogarnos sobre el sentido de la vida y de la muerte, intentamos desvelar otro enigma tanto o más complejo: ¿Qué le hemos hecho al Gobierno de CC y PP para merecernos esto?
Cuando preguntamos, desde el Gobierno siempre se nos responde lo mismo. Somos una partida de cafres incapaces de ponernos de acuerdo en las cosas importantes. A cada momento estamos muñendo e interponiendo mociones de censura, generando inestabilidad en las instituciones públicas. Despilfarramos nuestros recursos económicos y no ponemos la parte que nos corresponde en la financiación de las inversiones públicas. Llevamos un virus ecologista introyectado en nuestros genes, lo que nos hace oponernos a la creación de nuevas infraestructuras. Y así…
Se me ocurre otra explicación, creo que mucho más certera. Hace casi 20 años que CC y PP gobiernan en Canarias. Prácticamente el mismo tiempo que el Gobierno autónomo viene maltratando a la isla en sus Presupuestos. ¿Qué se quiere decir con esto? De entrada, que, en ese período, los diputados regionales de CC y PP por Lanzarote han sido unos inútiles. Y lo mismo cabe decir de los líderes insulares de ambas formaciones. En todos estos años han sido incapaces de hacerse oír y respetar, así como de exigir lo que en justicia nos corresponde. Se llama falta de liderazgo. Y cuanto menos competitiva sea Lanzarote, mejor para el desarrollo de otras islas emergentes que aspiran a ser la tercera en el concierto canario.
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