
Martín del Mar
[Lunes, 2 de noviembre de 2009]
No hay proyecto político, ni proyecto alguno, tras el pacto a cuatro bandas suscrito entre el PIL, el PP, el PNL y CC-sector club de fans del PIL. Transcurrido un mes desde la presentación de la moción de censura en el Cabildo, estas fuerzas políticas han sido incapaces de ponerse de acuerdo para gobernar en Arrecife, Teguise, Tías y Yaiza. Ello ofrece una idea nítida sobre el grado de improvisación que preside la andadura del cuatripartito, que se está viendo seriamente afectado por disputas y divisiones internas. Esta situación revela que, en ausencia de proyecto, el objetivo de la unión se reducía a alcanzar el poder en el Cabildo para satisfacer las demandas del núcleo duro del sector inmobiliario lanzaroteño, residente en el sur, al que todos deben obediencia y rinden pleitesía.
En el sur radica la expresión contemporánea del poder en Lanzarote. Pero desde el sur comienza a soplar, también, un viento clarificador y regenerador. Es un viento contenido y que procura controlar daños colaterales, pero un viento, a fin de cuentas, que airea un poquito sobre el quién es quien y cómo se han hecho las cosas en relación con el crecimiento turístico en los últimos 10 ó 15 años.
Comienzan a barajarse nombres. Y se repite la misma historia: todos son de fuera. Es decir, se puede cantar, pero desafinando aposta y omitiendo parte de la letra. Con ello trata de alejarse de la sospecha a los sectores locales de las tramas, a los clientes locales de los bufetes locales. Si lo que está saliendo a la luz es sólo parte de la canción, asistimos a una conjura para callar, a la reedición de la vieja ‘omertá' conejera. Que no es otra que la obstinación al silencio; la firme decisión de no hablar de cualquier cosa de la que se haya participado, y aunque se tenga conocimiento. Las personas incriminadas prefieren permanecer en silencio por miedo a las represalias o por proteger a otros culpables. Por eso se nombra sólo a los ajenos al clan. Lo dicho: control de daños.
Este c ódigo no escrito prohíbe informar sobre los delitos que incumben a las personas implicadas. Y mucho menos a la justicia. Por eso, cuando todos creíamos que el ex alcalde de Yaiza iba a tirar de la manta, no lo ha hecho. Al menos, eso parece a la luz de lo publicado hasta ahora. La ‘omertá' conejera funciona. Nunca nadie tira de la manta, porque si hablas tú, hablo yo. Es un planteamiento eficaz y práctico, no creas.
Si las acciones son la expresión de las intenciones, entonces no estamos asistiendo a un pacto político convencional, edificado desde la supuesta autonomía de la política partidista. No. Estamos asistiendo, por el contrario, a la toma de un segmento del poder institucional, el Cabildo, desde el que se puede tomar decisiones estratégicas para poner a salvo ciertos negocios y garantizar silencios cómplices, y en donde unos saben y callan y otros no se enteran y son utilizados. Una vez alcanzado este objetivo, cada cual ha vuelto a sus tareas sin perder un solo segundo en resolver la gobernabilidad de los cuatro ayuntamientos que aún están en liza. Que es el aspecto marginal de la cosa, siendo su única función la de dar apariencia de legitimidad política al firme paso adelante dado por los señores del suelo.
[Condiciones de uso | | ]
