


Juan Sinmiedo
[Lunes, 19 de octubre de 2009]
Pedro bajó corriendo el sendero y agitando sus brazos en alto gritó: ¡que vienen los lobos, que vienen los lobos!
Pero los lobos no vinieron y el pueblo se mosqueó con Pedro.
Al otro día, Pedro corrió de nuevo por el sendero gritando: ¡que vienen los lobos, que vienen los lobos!
Pero los lobos no daban señales de vida. ¡Mentiroso!, le dijeron a Pedro y le cerraron puertas y ventanas.
Al día siguiente Pedro gritaba por el sendero: ¡los lobos, los lobos, que vienen los lobos!
Pero los lobos no llegaron. El pueblo se enfadó con Pedro, con los lobos, con el sendero y hasta con la mentiras de Pedro.
Ayer vino Pedro, trajo los lobos consigo.
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