Las dudas del PP

 

 

Mario Alberto Perdomo

[Lunes, 19 de octubre de 2009]

 

 

 

 

 

El PP duda. Sus concejales son imprescindibles para que prospere la anunciada moción de censura del cuatripartito en el Ayuntamiento de Arrecife, visto el enroque de los ediles de CC. Pero no tiene claro hacerse la foto junto a los dos ediles del PIL imputados y recién excarcelados tras la Operación Unión. La duda, razonable, los ha conducido a solicitar que ambos entreguen sus actas para que corra la lista en el PIL, aunque con la boca chica. Y no parece que los dos concejales pilistas, ni su partido, estén por la labor. Al PP se le manchará la instantánea si no fuerza la situación. Pero tampoco puede forzar demasiado si aspira a la Alcaldía de Tías.

Al PP le han entrado unas prisas repentinas que pueden cuestionar la inmaculada trayectoria opositora edificada a lo largo del presente mandato, que se ha traducido en una conducta política coherente. Las prisas suelen manifestar contradicciones e incoherencias. Porque el mismo PP que no ha puesto reparo alguno en pactar al Cabildo con el PIL a pesar de tener imputado a su número uno, Fabián Martín, los pone con el mismo PIL en Arrecife, donde también tiene imputado a su número uno. ¿Aquí no y allá sí? ¿Y eso?

Quizá pueda encontrarse una explicación en que el diputado a Cortes y concejal Cándido Reguera no quiere hacerse una foto con Ubaldo Becerra en Arrecife, mientras que Astrid Pérez no ha tenido inconveniente en hacérsela con Fabián Martín, que será su vicepresidente primero en el Cabildo, mientras ella se sienta a su lado como vicepresidenta segunda. Y parecía encantada, no creas.

En lugar de buscar un acuerdo con el sector racional de CC y el PSOE para mandar a la oposición a los sospechosos de corrupción, el PP ha optado por el corto plazo: tocar poder ya. Esta opción lo conduce a demoler el crédito acumulado en estos dos años y medio, que lo colocó como la fuerza más votada en la isla en las pasadas elecciones europeas.

Situarse en el lado equivocado es consecuencia de una lectura errónea de la nueva realidad política que se ha impuesto en Lanzarote. No hay vías intermedias, ni atajos: o se lucha contra la corrupción o se está con ella. Éste, y no otro, es el gran problema que, como un virus, afectará al PP desde ahora. El daño ya está hecho por la presidenta del partido, nada menos.

 

 

 

 

 

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