


Jaime Puig
[Lunes, 19 de octubre de 2009]
De las muchas reflexiones que a diario se realizan sobre la actualidad política o económica sobre Lanzarote, permítanme que recomiende el artículo que firma el actual director general del Gabinete de Estudios Socioeconómicos del Gobierno de Canarias, César Miralles, doctor en economía por la Universidad de Frankfurt y con un envidiable currículum a pesar de su juventud. En su blog http://cesarmiralles.blogspot.com y bajo el título La guerra de las grandes superficies, Miralles viene a plasmar la necesidad de derribar el absurdo proteccionismo que los gobiernos autonómicos (el de Canarias entre ellos) mantienen sobre eso que llamamos el "comercio local" y que, en su nombre, impiden la implantación de las denominadas "grandes superficies".
La validez del artículo del economista es mayor, si cabe, si tenemos en cuenta su militancia, PP, y su actual vinculación profesional al Gobierno de Canarias. Es decir, milita en un partido que co-gobierna un Archipiélago restrictivo a la hora de permitir la llegada de las grandes superficies, como comprobamos en Lanzarote. Pero no sólo es restrictivo, sino que es remolón y hasta irrespetuoso con el Parlamento de Canarias del que ignora un mandato expreso para que sea flexible. Una proposición defendida por Sigfrid Soria del Castillo (también del PP) y aprobada por la cámara.
Miralles le susurra públicamente al oído del “teniente” Paulino Rivero que escuche de una vez al sentido común, que se le manifiesta a favor de las grandes superficies por cuatro razones fáciles de entender. Una es porque la presencia de este tipo de superficies favorecería la competencia y sentaría las bases para aliviar la cesta de la compra; otra tiene que ver con la demanda popular; la tercera se fundamenta en el hecho, contrastado, de que una gran superficie genera más puestos de trabajo de los que, se cree, que destruye de entre el pequeño comercio; la última razón la encontramos en la dinamización económica que supondría la mera construcción de esa gran superficie, cosa nada baladí en tiempos de crisis.
Él lo explica mejor, así que les recomiendo que inviertan cinco minutos de su tiempo en conocer las reflexiones de este joven político conejero quien se me antoja con interesante futuro entre nosotros y, por una vez, para bien de una isla tan necesitada de mentes abiertas y sin prejuicios. Eso sí, la tarea de Miralles es, además de exponer con la meridiana claridad con que expone sus argumentos, tratar de que calen en el seno de su partido y así se defiendan, y se ganen, en los grandes foros.
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