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ZP

 

 

Mario Alberto Perdomo

[Lunes, 3 de agosto de 2009]

 

 

 

 

 

 

El sector turístico insular se ha tomado un respiro durante la campaña de verano. Las previsiones de cara al invierno vuelven a ser moderadamente pesimistas, pero, de momento, mal que bien se van capeando los efectos negativos de la crisis económica. Como es habitual, la mayor o menor afluencia turística no se debe tanto a méritos o deméritos propios cuanto a factores externos. Entre ellos, ha generado cierto optimismo el anuncio de la inminente llegada del presidente Rodríguez Zapatero para pasar sus vacaciones.

No hay una sola circunstancia, diseñada o no, que tenga tanta potencia promocional en el mercado nacional como la estancia de ZP en Lanzarote. Su sola presencia abrirá informativos en radio y televisión y copará las portadas de todo tipo de medios de comunicación. Paseará, recibirá, almorzará, se bañará... Cada gesto y cada anécdota serán objeto de atención mediática. Y gratis. A los anfitriones sólo nos corresponde propiciar que se lo pase lo mejor posible para que regrese pronto. Con no darle el coñazo cubrimos el expediente.

En todo el país, el turismo interior está actuando de contrapeso de la caída del turismo exterior. La consigna no es deje usted de viajar, sino viaje, pero hágalo dentro de España. Las esperanzas están depositadas en que la recuperación de las economías de los países emisores de turistas se produzca a mayor velocidad que la nuestra, con el fin de que vuelvan a viajar y nos elijan como destino. De nuevo, una variable externa podría actuar de revulsivo del sector, aunque hay que comenzar a tomar conciencia de que no se puede seguir así toda la vida.

Hacia el futuro, la isla debe comenzar a hacer sus deberes. Entre ellos, se encuentran el cuidado del medio ambiente, la ordenación territorial y urbanística, el cambio del modelo energético o la sostenibilidad del sistema insular. Por otra parte, nada podemos hacer ante la lejanía de la isla de los mercados emisores, lo que nos hace muy dependientes de la industria de la aviación y del petróleo. Aquí estamos jodidos. Lo peor, con todo, es que hay exceso de oferta alojativa. Nos pasamos un trecho de la raya y no será fácil corregir la situación. Sobran camas por un tubo, guste o no. ¿Cómo se arregla eso? Se llama reconversión industrial y siempre es traumática.

 

 

 

 

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