
Mario Alberto Perdomo
[Martes, 28 de julio de 2009]
El Puerto de Arrecife ocupa el quinto puesto en el ranking español por movimiento de turistas de cruceros, y el segundo de Canarias detrás de Santa Cruz de Tenerife. Ello no ha sido razón suficiente, sin embargo, para conseguir que se le dotara de unas infraestructuras adecuadas para el atraque de los cruceros turísticos, y la recepción y acogida de su pasaje. Hasta ahora, los barcos y los turistas han convivido con el tráfico comercial, como si fuesen mercancías. Mala cosa para una isla puntera en este segmento turístico. Para que después hablen de parálisis en las instituciones públicas insulares. Pero las cosas empiezan a cambiar. Afortunadamente.
En su última sesión, el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de las Palmas aprobó el concurso para adjudicar las obras de la primera fase del Muelle de Cruceros de Arrecife. Son 16 millones de euros para una línea de atraque de más de 300 metros. Increíble, pero cierto. El nuevo proyecto para el desarrollo del Puerto de Arrecife contempla la construcción del Muelle de Cruceros aprovechando el espaldón del dique de Naos, relleno hacia el mar mediante. Esta nueva propuesta, que tiene visión de conjunto, ha partido de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Lanzarote y ha concitado a su alrededor el apoyo del Cabildo, del Ayuntamiento de Arrecife y de la restante patronal empresarial.
Si todo marcha como debiera, esta primera fase concluirá en el plazo de dos años. Proximidad y accesibilidad son dos ideas clave en este nuevo planteamiento. Proximidad al centro de la ciudad, de forma que en pocos minutos a pie los cruceristas se encontrarían en pleno corazón de Arrecife. Y accesibilidad al nuevo muelle, en la medida en que, con ligeros retoques, las vías actuales permiten acercarse a él, o salir de él a aquellos turistas que opten por una excursión para recorrer la isla.
Con este planteamiento, la bahía de Naos queda reservada para fines náutico-deportivos, abriéndose la posibilidad de regenerar sus fondos y sus aguas, propiciando la reapertura de la conexión con el Charco de San Ginés. En el futuro, surgirá un nuevo dique de abrigo casi paralelo a Los Mármoles. Entre ambos, se ganará terreno al mar, un amplio espacio éste que se destinará a plataforma de mercancías. El actual Muelle de Contenedores tendrá nuevas funciones y, al final, habrá Puerto para los próximos 50 años, como mínimo. Otro aspecto crucial es el ensamblaje urbanístico entre el Puerto y la ciudad, quedando supeditados los intereses portuarios superfluos (o no estrictamente portuarios) a los intereses de Arrecife. Y no al revés, que era la idea original.
La Autoridad Portuaria de Las Palmas ha escuchado y asumido lo obvio. Ha costado, pero lo ha hecho. Al afirmarse que le ha costado, se quiere decir que es de lo más normal que un organismo provincial centre sus esfuerzos inversores en el principal puerto de la provincia, considerando secundario el desarrollo de otros puertos estatales situados en las dos islas menos pobladas, Lanzarote y Fuerteventura. Aquí ha radicado gran parte del problema. Y, no nos engañemos: seguirá siendo así mientras el Puerto de Arrecife dependa de un órgano de ámbito provincial. No nos regalarán nada y cada paso adelante habrá que conquistarlo.
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