Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 15 de junio de 2009]
La Fundación César Manrique (FCM) otra vez ha sido distinguida. Otra vez. En esta ocasión, ha sido galardonada por la Real Fundación de Toledo por su trayectoria en defensa del territorio. Será el Rey don Juan Carlos quien entregue el galardón, consistente en uno de los premios que concede cada año para reconocer contribuciones destacadas en el ámbito de la salvaguarda y revitalización del patrimonio histórico, cultural y artístico. Buena noticia para la FCM. Y para Lanzarote, con la que está cayendo.
Lanzarote tiene sus cosas. Unas son rechazables, como se desprende del puñado de sentencias judiciales firmes, y no recurribles, que han venido emitiendo los tribunales de justicia en los últimos meses. La FCM ha sido denunciante, no se olvide. Como son rechazables las primeras consecuencias que parecen desprenderse de la investigación judicial emprendida por el Juzgado Nº 5 de Arrecife, poniendo la isla del revés, como un calcetín. Otras cosas que tiene la isla son muy valiosas y siguen arrojando luz a su tránsito por el desarrollo contemporáneo. Instituciones, entidades, organizaciones y personas contienen lo mejor de la sociedad insular, permaneciendo en las antípodas de la corrupción o las malas prácticas. La FCM entre ellas.
Con su quehacer, la FCM recuerda las fuentes de las que bebe y a las que se debe, y con los reconocimientos públicos que recibe evidencia, dentro y fuera de la isla, que hay espacios de gran coherencia y dignidad en Lanzarote. Espacios que no resulta sencillo recorrer. Si pones el acento en un aspecto, llegan reproches. Si lo pones en otro, llegan reproches. Si guardas silencio, llegan reproches. Si hablas, llegan reproches. Es imposible contestar a todo y contentar a todos, habiendo como hay tantas miradas sobre el fundador de la institución. Tantas como personas lo trataron en vida. Pero la FCM no es César Manrique.
La FCM es un proyecto vivo, independiente y de su tiempo que vela por la obra de Manrique y se centra en los ámbitos de preocupación de aquél en vida, como el territorio, la cultura contemporánea, el medio ambiente o las relaciones entre el arte y la naturaleza. Por esas mismas razones, ha sido incomprendida por algunos sectores, cuando no atacada sin miramientos. Mas ahí ha estado y está, al golpito, haciendo camino y construyendo institución. Hoy es de lo mejor que tiene Lanzarote, de lo más reconocido fuera, de lo más valorado y exportable. Dentro no sé si llega a tanto, y mira que conozco gente. Dentro, será lo que la gente quiera que sea, pero parece que su destino es el mismo que el de su fundador: despierta grandes pasiones o grandes rechazos, sin términos medios. Si ha de seguir siendo así, qué se le va a hacer... Mejor eso a la indiferencia.
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