Mario Alberto Perdomo
[Viernes, 5 de junio de 2009]
Ni la isla está rota ni quebrado el sistema de partidos, aunque son muy comprensibles las voces que expresan una pérdida de estima y de confianza hacia los partidos políticos, sus representantes y hacia las instituciones públicas. Como son comprensibles las voces que claman por imponer gestoras por doquier y que la población se constituya una asamblea permanente hasta las elecciones de 2011. Lo entiendo, pero no lo comparto; no es momento para los experimentos.
Hoy, más que nunca, es el tiempo de la política, aunque con mayúsculas, presidida por el criterio general de que todo el que esté imputado debe dar un paso atrás, solicitar la baja voluntaria en su partido y, si es el caso, entregar su acta. Y si no lo hacen, deben ser apartados sin dilación para que corra la lista y pase el siguiente. Esto sería de aplicación tanto para los imputados como para los imputaditos, los ya conocidos y los que pudieran estarlo en el futuro. Al margen de obvias presunciones de inocencia, no hay otra manera de restaurar el crédito hacia los partidos, sus representantes y las instituciones.
Segundo criterio. Códigos éticos y Código Penal. Que cada cual organice un encierro intensivo con su gente para establecer códigos éticos y estéticos, así como para estudiar a fondo el Código Penal. Ya. A partir de ahora, que nadie alegue desconocimiento. Coto a las malas prácticas.
Con aquellos dos criterios y la indiscutible realidad de la crisis económica, hay que garantizar el gobierno en el Cabildo y en los Ayuntamientos. Y hay que gobernar bien. A este lugar sólo se puede llegar desde la responsabilidad. La población espera limpieza y regeneración a toda pastilla, pero, a la vez, que funcionen, y bien, las instituciones públicas.
Una vez aquí, sería el momento del tercer criterio. Su formulación es, más o menos la siguiente. Entran en juego sólo los partidos que acaten y respeten a rajatabla la justicia y sus acciones, y que hayan dado cumplimiento a los dos anteriores criterios. De momento, el PIL se ha auto excluido, mientras que CC debe resolver lo de Suso, el PSOE lo de Enrique y el PNL lo de José Francisco. Creo que se me entiende ‘lo de'. O se van, o se les aparta.
Resuelto ‘lo de', que el partido más votado en cada institución forme gobierno. Los demás, apoyarían desde la oposición. Esto es un gobierno de concentración, con la ventaja de que cada partido es responsable de sus actos, pero con una oposición fuerte y vigilante.
A continuación viene el chequeo profesional al primer nivel funcionarial. Con las debidas garantías, deben apartarse de sus puestos y funciones a los trabajadores públicos imputados, y, sobre la marcha, los que lleguen a estarlo. Y, también, aquellos de acreditada apatía o que no entiendan de qué va esto.
Y, ahora, el programa de gobierno. Sencillo. Más gasto social para atender a las personas afectadas por la crisis y recortes drásticos en los gastos corrientes para liberar recursos que orientar hacia las inversiones públicas, siempre bajo la premisa de que sean muy intensivas en fuerza de trabajo para atajar el paro. Tanto los presupuestos como el planeamiento insular y municipal en curso hay que pactarlo bajo fundamentos no desarrollistas. Y listo.
La ventaja de esta opción es que estarían implicados el Gobierno de España (PSOE) y el Gobierno de Canarias (CC y PP), por aquello de conseguir consignaciones presupuestarias para esto y lo otro.
Tiempo disponible: 72 horas. El lunes por la tarde, rueda de prensa conjunta y el martes todo el mundo a trabajar. Último criterio para el nuevo escenario: autocontención verbal, la propia y la de los propios, especialmente en los medios de comunicación. Y en 2011, que la gente decida.
Mientras pactan, los demás podemos entretenernos pensando a quién votar en las europeas, porque hay que votar así sea en blanco, o echándole un vistazo a las ocurrencias de la gente. Ésta, por ejemplo:
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