Mario Alberto Perdomo
[Viernes, 29 de mayo de 2009]
Sostienen algunos allegados que la democracia arribó a la isla al mismo tiempo que en toda España tras 40 años de dictadura, pero a medias. Tocó en la puerta y entró tímidamente, pero para quedarse sólo en la sala de las visitas, hasta que la Guardia Civil la ha invitado a que se instale de una vez y para siempre.
Siguiendo instrucciones del titular del Juzgado nº 5 de Arrecife, especialistas de la Benemérita han investigado y rastreado lo se cuece por aquí y que forma parte del lado más triste del imaginario colectivo insular: la compra venta de voluntades para conseguir fines ilícitos. La hipótesis sería que una vez castigados ejemplarmente algunos casos de corrupción, se reducirán notablemente estas tentaciones en el futuro.
Erradicar la corrupción es imposible. Siempre habrá quien sortee la ley, la acción de la justicia y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Mas, cosa distinta es la absoluta impunidad, el hecho de que, a fuerza de convivir con la corrupción a diario, acabe manifestándose con un desparpajo que llega a estremecer. Seguramente por eso se entrega/recibe una comisión a la hora del cortadito y en el bar habitual. Por eso, hacía falta una operación como la que aún se está desarrollando: para atajar un mal que se estaba extendiendo como una metástasis, produciendo la desafección hacia la política y el descrédito de las instituciones públicas. Y un queme generalizado entre la población.
A partir de ahora se lo pensarán dos veces, aunque alguno lo seguirá intentando extremando las precauciones para no ser trincado con las manos en la masa. Pero no basta. Los especialistas de la Guardia Civil se irán a por otra y aquí nos quedaremos los que estamos. Y, o nos convertimos en protagonistas de la democracia, o la corrupción se quedará siempre entre nosotros. Protagonistas de la democracia quiere decir participar activamente en el robustecimiento del sistema de partidos, en su democratización interna y en la instauración de controles que impidan, o dificulten, que los vividores campen a sus anchas. Quiere decir, también, votar responsable y masivamente en cada cita electoral, así sea para premiar a quien lo hace bien y castigar a quien lo hace mal. También quiere decir reconstruir el tejido civil, para que sea sólido, rico y diverso.
Participando decididamente de lo público, se achicarán espacios y habrá menos lugar y menor capacidad de maniobra para quienes pretenden utilizar lo público en beneficio propio y con fines ilícitos. Y, claro, hay que abrir expedientes, investigar y apartar de las administraciones públicas a quien se pase de listo. Pero todo esto ha de hacerlo la gente, toda la gente, que debe dejar de mirar hacia otro lado mientras algunos hacen ostentación de un inexplicable tren de vida, creyéndose más listos que nadie. Si es preciso refundar algún partido político, hágase sin dilación. Si es preciso refundar Lanzarote, hagámoslo sin dilación.
Una vez descontaminado el teatro de operaciones, hay que dar un paso adelante para asumir obligaciones personales y no delegables en el espacio común. El interés general por encima de todo y de todos para reconstruir un nuevo proyecto de isla y de convivencia. Hay que bajar de la grada al terreno de juego y no puede faltar ni uno solo de los mejores. El paso de espectador a actor es lo que posibilitará una sensible mejora en la calidad democrática en Lanzarote. Si no es así, mejor que la UCO de la Guardia Civil se quede a vivir y a trabajar aquí.
[Condiciones de uso | | ]