Mario Alberto Perdomo
[Martes, 26 de mayo de 2009]
Se unieron. Para delinquir. Juntaron varias cosas y personas ente sí e hicieron un todo. Me imagino que de ahí procede el nombre que le han puesto: ‘Operación Unión'. Hubiese sido un cante denominarla ‘Operación Trama' u ‘Operación Confabulación'. Ya ni te cuento si se les hubiese ocurrido ‘Operación Mafia'.
De momento, se desconoce tanto el alcance cuanto la profundidad de la investigación judicial que ha culminado en la espectacular intervención de la Guardia Civil en el Ayuntamiento de Arrecife. El Consistorio fue sitiado, literalmente. Muchas personas han sido invitadas a declarar: cargos públicos, ex cargos públicos, funcionarios, empresarios… Vaya para todas ellas la mayor de las presunciones de inocencia. Especialmente, para aquellas personas de las que sabemos de su inocencia. Pero la prudencia más elemental aconseja esperar las resoluciones de la justicia, aunque lo espectacular de la acción sugiere prepararse para lo peor.
Sentado lo anterior, del proceder del Ayuntamiento de Arrecife deben decirse un par de cosas. La primera es que, desde hace ya demasiado tiempo, el saber popular atribuye ciertas malas prácticas a algunos trabajadores municipales situados en puestos clave. Prueba de ello es lo mucho que se ha publicado sobre el Catastro, porque no sé cuántas fincas han cambiado de nombre. Los hechos se denunciaron en 2002, o por ahí. Ha transcurrido tiempo más que suficiente, así que ya es hora.
De algunas personas de la Oficina Técnica Municipal podría decirse tanto de lo mismo, aunque en el ámbito de la discrecionalidad, seguramente de cuando se instauraron en el Ayuntamiento maneras de proceder para favorecer intereses privados a destajo. Como merece la pena recordar que el anterior secretario municipal fue apartado de su cargo por decisión ministerial, ratificada luego por los tribunales de la justicia.
El período 2000-2007 es el merecedor de un estudio en profundidad. La era de María Isabel Déniz es un verdadero sin sentido desde el punto de vista técnico, político y urbanístico. De aquellos tiempos proceden muchos males que aquejan al Consistorio, como el revocado Plan General de Ordenación de Arrecife, o la no revocada Adaptación Básica del Plan General a la nueva normativa autonómica, movilizaciones del Morro de Angelito mediante. Un verdadero desastre y una gran mamanza. Lo digo porque lo digo, y porque deben escucharlo Manolo y Pedro. Y no sé si el asistente psicológico de su partido. Y ambos, también aquí, como en Yaiza, aquejados de amnesia y obsesionados con la nada. Lo cual quiere decir que, a pesar de que yerran, vale, que les acepto el envite.
No obstante, en principio el PIL sale muy mal parado de esta operación. Lo cual invita a reflexionar a todos (incluido el propio PIL, sus bases y sus votantes) sobre su concepción de la vida pública. El populismo, la deriva ideológica y una visión caduca, mercantilista, altanera y monárquica de la política pudieran ser algunas de las claves para entender por qué están en el centro de la operación que se ha producido en Arrecife.
Más allá de la inicial sorpresa con la que todos recibimos la noticia de la intervención de la Guardia Civil en el Ayuntamiento de Arrecife, el despliegue visto en la Casa Consistorial vaticina el fin de una época trufada de aparentes cohechos, prevaricaciones y tráfico de influencias. Comienza la dignificación de la vida pública en sentido estricto, ahora, que casi todo está bajo sospecha. Llega el momento de la luz y la esperanza. Llega el momento de las personas, ahora sí henchidas de dignidad, dando un paso adelante para renovar el espacio público. Para reinventarlo, incluso. Estos acontecimientos quedarán así o asao, pero ya nada será igual en Lanzarote. Ni de coña. La isla entra en la modernidad. A palos, pero en la modernidad.
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