Martín del Mar
[Martes, 12 de mayo de 2009]
Un centenar de ciclos formativos de la Formación Profesional (FP) está en trance de desaparecer en todo el Archipiélago. ¿Acaso se están evaporando? Pues no. Se esfumarán por decisión de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. Ello supondrá la desaparición de más de 2.000 plazas de esta educación, que está orientada a la formación para el empleo de los jóvenes en las Islas. Sobre todo de aquellos que han tenido mayores dificultades con sus estudios.
Lo mismo sucede con los ciclos formativos adscritos a las enseñanzas artísticas. Vista la oferta educativa propuesta por el Gobierno de Canarias para el próximo curso académico, la Escuela de Arte Pancho Laso de Arrecife, por ejemplo, impartirá sólo 10 grupos formativos. Dos menos que hasta ahora. Y eso sin contar que a esta Escuela ya se le venían negando al menos cinco grupos más. Total, la casi centenaria Escuela lanzaroteña da un paso atrás en su oferta y se queda como estaba hace diez años.
Con esta nefasta decisión, el Gobierno de Canarias hace lo contrario de lo que toca en un escenario de crisis generalizada. La medida debe ser la contraria, precisamente el fortalecimiento de las enseñazas profesionales y artísticas para dar salidas ocupacionales a los jóvenes. Si Lanzarote recorta las posibilidades de sus alumnos en un escenario de crisis, a la vez se recorta su acceso a algunas enseñanzas, porque muchos no podrán costearse dichos estudios en alguna de las dos islas más habitadas. Un contrasentido.
Por otro lado, el pleito provincial vuelve a la escena cuando el Gobierno de Canarias trata de equilibrar los recortes entre Gran canaria y Tenerife, olvidándose de los efectos que ello ocasiona sobre las islas menos habitadas. Así, y en proporción al número de habitantes de cada una de las islas, la disminución de la oferta para Lanzarote resulta de mayor entidad que la de las dos más habitadas.
Entre otras razones porque afecta a mayor número de estudiantes, los recortes en FP están teniendo mayor impacto en los medios de comunicación. No así las Escuelas de Arte. La discrecionalidad y la improvisación que se ha tenido con la Pancho Lasso ha llegado el punto de que primero se tomó la decisión de recortar, sin base alguna, y después se han pedido los informes de diagnóstico: número de alumnos matriculados, salidas profesionales, proporción de alumnos con empleo…
Llama la atención, asimismo, que los recortes proceden de una misma Dirección General, la de FP, a la que se adscribieron las enseñanzas artísticas en lugar de crear una Dirección General propia. O una Subdirección General, al menos. Con la consecuencias que ello tiene sobre la asignación de los presupuestos: las migajas. Dicho de otra manera, recortan con una misma tijera dos enseñazas completamente distintas. ¿Desinterés? ¿Desconocimiento?
Artes plásticas, diseño, artes escénicas, música y danza lo llevan fatal, a la vista de las decisiones gubernamentales. La FP, tanto de lo mismo. En la Comunidad Autónoma con mayor tasa de paro y de fracaso escolar de España, la decisión de recortar la oferta educativa es cosa de locos, así de sencillo.
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