Mario Alberto Perdomo
[Miércoles, 6 de mayo de 2009]
Dentro de un mes, elecciones al Parlamento de Europa. A la cada vez mayor falta de entusiasmo con que los españoles abordan unas europeas, se le une en esta ocasión la desesperanza con que muchos ciudadanos encaran el futuro. La crisis. Así que es muy probable que crezca la abstención el próximo 7 de junio. En la última cita, celebrada en 2004, la participación fue del 45% del censo para el conjunto del país, mientras que en Lanzarote fue sólo del 25%. Es decir, sólo uno de cada cuatro electores lanzaroteño se tomó la molestia de acudir a las urnas hace cinco años, optando por el asueto, el campo o la playa.
La cosa es que unas elecciones europeas importan cada vez menos. A la creciente aversión hacia la política hay que añadirle que poco se sabe de las instituciones europeas, y más en las Islas debido sobre todo a la lejanía. Tampoco parece que se entienda demasiado bien el significado de unos comicios en los que se eligen más de 700 eurodiputados, 50 de ellos por la circunscripción única de España. No sirve de consuelo, pero lo mismo sucede en todo el espacio de la Unión Europea, ya que en últimas elecciones votó sólo el 45% de los electores.
Adelanto que iré a votar, pero, ¿realmente qué se decide el próximo 7 de junio? Tal y como está el mundo, se decide un modelo de Europa u otro. No es indiferente que resulte un parlamento de mayoría conservadora o progresista, porque de uno u otro resultado dependerá que se apliquen políticas y presupuestos conservadores o progresistas. ¿Qué prefieres? ¿Una Europa mercantil o una Europa social? ¿Una Europa de los capitales o una Europa de y para las personas? ¿Una Europa cerrada a cal y canto al resto del mundo o una Europa abierta?
Diferentes sondeos electorales otorgan una ligera ventaja al PP frente al PSOE en España, mientras que la tercera propuesta en liza está formada por una coalición de los principales partidos nacionalistas: catalanes, vascos, canarios… Estos últimos desean tener en Europa una voz propia, aunque compartida, pero no todas las formaciones nacionalistas se han unido a la propuesta. En Canarias, NC o el PIL han decidido mantenerse al margen, a la espera de que sus direcciones expresen sus preferencias o indiquen sus consignas a sus propias bases. No obstante, esta cita electoral es un duelo a dos entre el PSOE y el PP, mientras que los demás buscan hacerse notar para no verse excluidos.
Los populares acuden a esta cita electoral como si se tratara de una moción de confianza, o de censura, al Gobierno de Zapatero, mientras que los socialistas tratarán de avaluar el desgaste sufrido a causa de la crisis. Al final, la clave estará en la capacidad de movilización del electorado que ambos consigan. En las Islas, todos, en fin, afrontan estas elecciones casi como un test de cara a las autonómicas previstas para 2011. Y en Lanzarote, más de lo mismo, aunque el resultado estará tamizado por lo que haga, o deje de hacer, el electorado fiel del PIL. El PSOE a consolidar su liderazgo y el PP a tratar de superar sus techos.
Más allá de estos intereses coyunturales o tácticos, la construcción social y cultural de Europa sigue siendo un hermoso anhelo que tiene la necesidad de trascender su arquitectura originaria, que fue exclusivamente mercantil. Y eso sólo se logra con ciudadanos europeos plenos, entre cuyos derechos y deberes se encuentra la activa participación política en la consecución de aquel anhelo.
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